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Archive for the ‘1.11-Dios envió a su Hijo:“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16).’ Category

RESCATE DESDE EL ORION – LA ESPERANZA DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO-parte 11-

SEÑALES DE LA SEGUNDA VENIDA-parte 7-

COMO VENDRÁ JESÚS -parte 5-

UNA GUERRA UNIVERSAL-parte 3-

Una de las historias famosas del Antiguo Testamento ilustra en forma precisa la batalla entre Cristo y Satanás.  Uno de sus protagonistas fue un filisteo de unos tres metros (9 pies) de altura. Este se paró en medio del valle de Ela y lanzó un desafío al ejército de Dios. “Escoged de entre vosotros –dijo el temible guerrero- un hombre que venga contra mí. Si el pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos” (1 Samuel 17:8-9). Ya conocemos el resto del relato.  ¿Recuerda a David y su victoria sobre Goliat? ¿Cómo el resultado de su encuentro decidió la batalla entre los dos ejércitos?

Algo similar sucedió en el Calvario.  Allí se enfrentaron los campeones del bien y del mal.  El gigante del pecado lanzó un desafío al universo y a Dios. No hay uno a quien yo no pueda vencer, no hay un hombre a quien yo no haga pecar.  La raza caída permanecerá caída.  En este planeta, yo soy el príncipe.

Dios envió a un Hombre, a su Hijo.  “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Satanás con sus terribles armas de siempre: el engaño, el abuso, el desánimo, la muerte.  Jesucristo, consustanciado con la carne humana, físicamente débil, con su única arma: el amor más profundo que el universo ha conocido.  Génesis 3:15 cobró vida.  El gigante, la serpiente antigua, crujió sus dientes y se abalanzó sobre el Hijo de Dios, el Cordero. Lo mordió, lo hizo sufrir con el terrible dolor de la maldición del pecado; pero Jesús confió, amó y venció.

¡Qué batalla aquella! Hasta la naturaleza no pudo ocultar el poder desencadenado en aquella colina de Jerusalén. Se oscureció el sol. Hubo relámpagos y truenos.

En el sepulcro los romanos pusieron una guardia de 100 hombres, Satanás puso una de miles de demonios.  Pero al tercer día tembló la tierra.  Todas las huestes del enemigo no pudieron contener el poder de Aquel que estaba adentro.  En un instante deslumbrador cayeron por el suelo los soldados. Se había levantado el Príncipe de la vida y había cambiado para siempre el destino del hombre.

(leer sobre la resurrección en Mateo 28; Marcos 16; Lucas 24, y Juan 20).

¿PARA QUE VENDRÁ JESÚS?

1.       JESÚS VENDRÁ A LIBRARNOS DE LA MUERTE     

Continúa en parte 12

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