Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘1.52-Entre el siervo de Dios y las huestes de enemigos armados había un círculo protector de ángeles celestiales. Habían descendido con gran poder…para servir a los siervos del Señor.’ Category

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 52-

LOS ÁNGELES DESDE EL TIEMPO DE DAVID HASTA EL CAUTIVERIO BABILÓNICO-parte 4-

ELISEO

En el segundo libro de los Reyes se registra una misión especial de los santos ángeles para guardar al siervo elegido del Señor. Eliseo estaba en Dotán y el rey de Siria envió gente de a caballo, y carros, y un gran ejército para prender al profeta.  “Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí  el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros.  Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos?” (2 Reyes 6:14-15).  (Atlantic Union Gleaner).

Respondió el profeta: “No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos”. Y para que el siervo reconociese ésto por su cuenta, “Oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo” (2 Rey. 6:16-17).

Entre el siervo de Dios y las huestes de enemigos armados había un círculo protector de ángeles celestiales.  Habían descendido con gran poder, no para destruir, ni para exigir homenaje, sino para rodear y servir a los débiles e inermes siervos del Señor.  (PR-192-)

No le tocó a Eliseo seguir a su maestro  en un carro de fuego.  Dios permitió que le aquejase una enfermedad prolongada.  Durante las largas horas de debilidad y sufrimiento, su fe se aferró a las promesas de Dios, y contemplaba constantemente en derredor suyo a los mensajeros celestiales de consuelo y paz. 

Así como en las alturas de Dotán se había visto rodeado por las huestes del cielo, con los carros y  los jinetes de fuego de Israel, estaba ahora consciente de la presencia de los ángeles que simpatizaban con él; y ésto le sostenía. (PR-197)

ISAIAS-parte 1-

En los tiempos de Isaías, la idolatría misma ya no provocaba sorpresa. Las prácticas inicuas habían llegado a prevalecer de tal manera entre todas las clases que los pocos que permanecían fieles a Dios estaban a menudo a punto de ceder al desaliento y la desesperación.

Pensamientos como éstos embargaban a Isaías mientras se hallaba bajo el pórtico del templo.  De repente la puerta y el velo interior del templo parecieron alzarse o retraerse, y se le permitió mirar al interior, al lugar santísimo, de donde el profeta no podía siquiera asentar los pies. Se le presentó una visión de Jehová sentado en un trono elevado, mientras que el séquito de su gloria llenaba el templo. 

A ambos lados del trono, con el rostro velado en adoración, se cernían los serafines que servían en la presencia de su Hacedor y unían sus voces en la solemne invocación: “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria” (Isaías 6:3).   (PR-227-228)

Una gloria indescriptible emanaba del Personaje sobre el trono, “y sus faldas llenaban el templo”…Querubines a ambos lados del trono brillaban con la gloria que los rodeaba por estar en la presencia de Dios.  Cuando sus cantos de adoración resonaban con profundas notas, los pilares de la puerta temblaban como sacudidos por un terremoto. 

Estos seres santos cantaban sus alabanzas y brindaban gloria a Dios con labios no contaminados por el pecado.  El contraste entre la débil alabanza que Isaías estaba acostumbrado a brindar a su Creador y las indescriptibles loas de los serafines, llenó al profeta de temor reverente y un sentimiento de indignidad.  Por un momento tuvo el sublime privilegio de apreciar la pureza sin tacha del exaltado carácter de Jehová.

Continúa en parte 53

 

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: