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 LA FUENTE DE CURACION-parte 12-

LO FALSO Y LO VERDADERO EN LA EDUCACION-parte 4-

LOS MITOS Y CUENTOS DE HADAS  

“PARA QUE LO SEPA LA GENERACION VENIDERA, Y LOS HIJOS QUE NACERAN; Y LOS QUE SE LEVANTARAN, LO CUENTEN A SUS HIJOS; A FIN DE QUE PONGAN EN DIOS SU CONFIANZA” (Salmo 78:6, 7)

Así también presentó Cristo los principios de la verdad en el Evangelio.  En su enseñanza podemos beber de las fuentes que manan del trono de Dios.  Cristo hubiera podido comunicar a los hombres conocimientos que hubieran sobrepujado cualquier revelación anterior y dejado en segundo plano todo otro descubrimiento.  Hubiera podido desentrañar  misterio tras misterio, y concentrar alrededor de estas maravillosas revelaciones el pensamiento activo y serio de las generaciones sucesivas hasta el fin de los tiempos. 

Pero ni por un momento quiso dejar de enseñar la ciencia de la salvación.  Apreció su tiempo, sus facultades y su vida y los empleó tan sólo como medios para realizar la salvación de los hombres.  Vino a buscar y salvar lo perdido, y no quiso desviarse de su propósito ni permitió que cosa alguna le apartase de él.

Cristo comunicó únicamente el conocimiento que podía ser utilizado.  Su instrucción se limitaba a lo que requería la condición de la gente en la vida práctica.  No satisfacía la curiosidad que la inducía a dirigirle preguntas indiscretas.  Aprovechaba más bien esas ocasiones para dirigir llamamientos solemnes, fervientes y vitales.  A los que tenían ardientes deseos de tomar  frutos del árbol de la ciencia, les ofrecía el del árbol de la vida.  Todos los caminos les estaban cerrados menos el que conduce a Dios.  Toda fuente estaba sellada, menos la de la vida eterna.

Nuestro Salvador no alentaba a nadie a asistir a las escuelas rabínicas de su tiempo, para evitar que sus espíritus fuesen corrompidos por el estribillo: “Dicen, o “Se ha dicho”.  Entonces, ¿por qué  aceptaríamos como suprema sabiduría las palabras inciertas de los hombres, cuando disponemos de una sabiduría mayor e infalible?

No hay motivo de confianza ni de alabanza en las opiniones de los sabios de este mundo ni en las de los llamados grandes. ¿Cómo pueden los que carecen de iluminación divina formarse una idea exacta de los planes y caminos de Dios?  O niegan a Dios e ignoran su existencia, o circunscriben su poder con sus mezquinos conceptos.

PREFIRAMOS QUE NOS ENSEÑE AQUEL QUE CREO LOS CIELOS Y LA TIERRA, QUE ORDENO LAS ESTRELLAS EN EL FIRMAMENTO Y SEÑALO AL SOL Y A LA LUNA SU OBRA RESPECTIVA

Esta  bien que la juventud considere que debe alcanzar el más alto desarrollo de sus facultades intelectuales.  No deben poner  límite a la educación que Dios ha hecho ilimitada.  Pero de nada nos sirve lo que logramos si no lo empleamos para honra de Dios y beneficio de la humanidad.  Una educación práctica vale mucho más que cualquier  acumulación de teorías.

El tiempo, los recursos y el estudio que tantos invierten para adquirir una educación relativamente inútil, deberían dedicarse a obtener una preparación que los hiciera hombres y mujeres prácticos, capaces de llevar responsabilidades de la vida.  Necesitamos conocimientos que robustezcan la mente y el alma.  La educación del corazón es mucho más importante que lo aprendido de los libros.  Es bueno, hasta esencial poseer cierto conocimiento del mundo en que vivimos; pero si no tenemos en cuenta la eternidad experimentaremos un fracaso del cuál jamás nos repondremos.

El estudiante puede dedicar todas las facultades a adquirir conocimientos, pero si no conoce a Dios ni obedece las leyes que gobiernan su propio ser,  perderá la facultad de apreciarse y gobernarse a sí mismo. No puede razonar correctamente acerca de asuntos del mayor interés para él.  Es temerario y falto de criterio en el modo de tratar su mente y su cuerpo, por haber desatendido el cultivo de los buenos principios.

SI LA JUVENTUD SE DIERA CUENTA DE SU PROPIA DEBILIDAD, ENCONTRARÍA SU FUERZA EN DIOS.  SI PERMITIERA QUE DIOS LE DIESE ENSEÑANZA, SE HARÍA SABIA EN LA SABIDURÍA DIVINA, Y SU VIDA REDUNDARÍA EN  BENDICIONES PARA EL MUNDO.  PERO SI DEDICA SU INTELIGENCIA AL MERO ESTUDIO MUNDANO Y ESPECULATIVO, Y SI SE SEPARA DE DIOS, PERDERÁ CUANTO ENRIQUECE LA VIDA.

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