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Archive for the ‘1.33-Muchos cristianos anhelan las bendiciones de su reino glorioso.Pero sus corazones están llenos de orgullo y exaltación.Dios no llevará al cielo a aquellos que tengan el espíritu de Lucifer.’ Category

ESPERANZA PARA EL PLANETA TIERRA – EL FUTURO BRILLANTE DE UNA RAZA CAIDA –parte 33-

LOS DOS MISTERIOS -parte 7-

EL MISTERIO DE LA PIEDAD-parte 5-

EL ESCANDALO DE LA CRUZ-continuación-

Jesús reprendió a Pedro: “¡Quítate de delante de mi Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” (Mateo 16:23). Después de este evento, los discípulos quedaron apesadumbrados. Al ver que el Maestro los dirigía hacia Jerusalén, sus corazones se llenaron de negros presentimientos.  Jesús sabía que los discípulos estaban confundidos, que no comprendían como es que el Mesías debía sufrir y morir.

Para infundirles ánimo, Jesús les dijo: “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles…De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino” (Mateo 16:27-28). Jesús les estaba diciendo: “Después del sufrimiento y la humillación, vendrá la exaltación y la gloria”.

Seis días más tarde, Jesús llevó a Pedro, Santiago y Juan a la cumbre de un monte y fue transfigurado en presencia de ellos. Le brillaba el rostro como sol y sus vestidos eran blancos como la luz (Mateo 17:2). Los discípulos vieron a Cristo como aparecerá cuando venga en su reino de gloria. Después de ésto, los discípulos aún no comprendían plenamente la relación entre la humillación de Cristo y su exaltación, pero esta experiencia les dio ánimo para creer que más allá de la humillación de la cruz estaba el reino de gloria.

EL MENSAJE PARA NOSOTROS

Muchos cristianos son como los discípulos.  Esperan con ansias el momento en que Cristo volverá para llevárselos al reino de gloria.  Anhelan reinar con Cristo y disfrutar de las bendiciones de su reino glorioso. Pero en el presente sus corazones están llenos de orgullo y exaltación.  No están dispuestos a cargar su cruz. En vez de servir, quieren ser servidos y desean una corona de gloria sin antes llevar la corona de espinas.  Pero una cosa es cierta, el único camino a la gloria es el de la humillación y el servicio.

El apóstol Pedro afirma: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría” (1 Pedro 4:12-13). También dice: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (Pedro 5:5-6).

Dios jamás nos exaltará si antes no permitimos que quebrante nuestro orgullo y deseo de exaltación.  La humanidad no es señal de debilidad sino de verdadera grandeza.

Si queremos reinar con Cristo es nuestro deber invitarlo a entrar en nuestro corazón ahora. Tenemos que ser mansos y humildes como el Maestro de Galilea (Mateo 11:28-29).  Si queremos ir con Dios a la gloria, debemos ahora negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguirle (Mateo 16:24).  El espíritu de Cristo debe inundar nuestros corazones ahora, pues Dios no llevará al cielo a aquellos que tengan el espíritu de Lucifer.

Recordemos que en los asuntos de Dios el más pequeño es el más grande, el último es el primero, el que se humilla será exaltado y el que se considera nada es algo. 

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).

 

 

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