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Archive for the ‘1.04-“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1TIM.2:5)’ Category

EL CAMINO A CRISTO -EL PRINCIPE DEL CIELO- parte 5-

LA URGENTE NECESIDAD DEL HOMBRE

PORQUE DEBES NACER DE NUEVO –parte 2-

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7).  De Cristo está escrito: “En El estaba la vida; y la vida era la luz de los hombres” (Juan 1:4), el único “nombre debajo del cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

No basta comprender la bondad amorosa de Dios, ni percibir la benevolencia y ternura paternal de su carácter.  No basta discernir la sabiduría y justicia de su ley, ver que está fundada sobre el eterno principio del amor.  El apóstol Pablo veía todo ésto cuando exclamó: “De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido al pecado.” (Rom.7:12,14). Ansiaba la pureza, la justicia que no podía alcanzar por sí mismo, y dijo: “¡Miserable de mi! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? (Rom.7:24).  La misma exclamación ha subido en todas partes y en todo tiempo. No hay más que una contestación para todos: “¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! “ (Juan 1:29).

Muchas son las figuras por las cuales el Espíritu de Dios ha procurado ilustrar esta verdad y hacerla clara a las almas que desean verse libres de la carga del pecado.  Cuando Jacob pecó  engañando a  Esaú, y huyó de la casa de su padre, estaba abrumado por el conocimiento de su culpa.  Solo y abandonado como estaba, separado de todo lo que le hacía preciosa la vida, el único pensamiento que sobre todos los otros oprimía su alma, era el temor de que su pecado lo hubiera apartado de Dios, que fuese abandonado del cielo. En medio de su tristeza, se recostó para descansar sobre la tierra.

Rodeábanlo solamente las solitarias montañas, y cubríalo la bóveda celeste con su manto de estrellas. Habiéndose dormido, una luz extraordinaria se le apareció en su sueño, y he aquí, de la llanura donde estaba recostado, una inmensa escalera simbólica parecía conducir a lo alto, hasta las mismas puertas del cielo, y los ángeles de Dios subían y descendían por ella; al paso que de la gloria de las alturas se oyó la voz divina que pronunciaba un mensaje de consuelo y esperanza.  Así hizo Dios conocer a Jacob aquello que satisfacía la necesidad y el ansia de su alma: un Salvador.  Con gozo y gratitud vio revelado un camino por el cual él, como pecador, podía ser restaurado a  la comunión con Dios.  La mística escalera de su sueño representaba a Jesús, el único medio de comunicación entre Dios y el hombre. (Leer 1Timoteo 2:5)

Al caer el hombre se apartó de Dios: la tierra fue cortada del cielo.  A través del abismo existente entre ambos no podía haber ninguna comunión.  Más mediante Cristo, el mundo está unido otra vez con el cielo. Cristo ha salvado el abismo que el pecado había hecho. Cristo une al hombre caído, débil y miserable, con la Fuente del poder infinito. (Elena White)

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