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CRISTO EN SU SANTUARIO-parte 30-

EL MINISTERIO FINAL DE CRISTO EN EL SANTUARIO CELESTIAL-parte 8-

ESTAMOS VIVIENDO EN EL GRAN DÍA DE LA EXPIACIÓN-parte  1-

Estamos viviendo ahora en el gran día de la expiación.  Cuando en el ritual simbólico el sumo sacerdote realizaba la propiciación por Israel, todos debían afligir sus almas, arrepentirse de sus pecados y humillarse ante el Señor, si no querían verse separados del pueblo.  De la misma manera, todos los que desean que sus nombres se mantengan en el libro de la vida, deben ahora, en los días que les quedan de este tiempo de gracia, afligir sus almas ante Dios con verdadero arrepentimiento y dolor por sus pecados.  Hay que escudriñar honda y sinceramente el corazón.

Hay que deponer el espíritu liviano y frívolo al que se entregan tantos cristianos profesos.  Empeñada lucha espera a todos los que quieran subyugar las malas inclinaciones que tratan de dominarlos.  La obra de preparación es individual.  No nos salvamos en grupos.  La pureza y la devoción de uno no suplirá la falta de estas cualidades en otro.  Si bien todas las naciones deben pasar en juicio ante Dios, El examinará el caso de cada individuo de un modo tan rígido y minucioso como si no hubiese otro ser en la tierra.  Cada cual tiene que ser probado y encontrado sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante.

Solemnes son las escenas relacionadas con la obra final de la expiación. Incalculables son los intereses que ésta envuelve.  El juicio se lleva ahora adelante en el Santuario Celestial. Esta obra se viene realizando desde hace muchos años.  Pronto –nadie sabe cuándo- les tocará ser juzgados a los vivos.  En la augusta presencia de Dios nuestras vidas deben ser pasadas en revista.  En éste más que en cualquier otro tiempo conviene que toda alma preste atención a la amonestación del Señor: “Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuando será el tiempo”. “Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti” (Marcos 13:33;  Apoc.3:3).

Cuando quede concluida la obra del juicio investigador, quedará también decidida la suerte de todos  para vida o para muerte.  El tiempo de gracia terminará poco antes que el Señor aparezca en las nubes del cielo. Al mirar hacia ese tiempo, Cristo declara en el Apocalipsis: “¡El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía! He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apoc.22:11, 12).

-Continúa en parte 31-

 

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