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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 58-

PRINCIPIOS DE MOTIVACION. Ninguna ciencia equivale a la que desarrolla el carácter de Dios en la vida del estudiante. Hay tendencias al mal, hereditarias, y cultivadas, que deben ser vencidas.-parte3-

LOS SEGUIDORES DE CRISTO ENCUENTRAN NUEVAS MOTIVACIONES: Ninguna ciencia equivale a la que desarrolla el carácter de Dios en la vida del estudiante.  Los que llegan a ser discípulos de Cristo encuentran que se les proporcionan nuevos motivos de acción y que adquieren nuevos pensamientos, de los que deben resultar nuevas acciones. 

Pero los tales pueden progresar únicamente por medio de conflictos; porque hay un enemigo que contiende siempre contra ellos, presentándoles tentaciones que hacen que el alma dude y peque.  Hay tendencias al mal, hereditarias, y cultivadas, que deben ser vencidas. 

El apetito y la pasión han de ser puestos bajo el dominio del Espíritu Santo.  No tiene término la lucha de este lado de la eternidad.  Pero, aunque hay que sostener batallas constantes, también hay preciosas victorias que ganar; y el triunfo sobre el yo y el pecado es de más valor de lo que la mente puede estimar.

DOS PODERES MOTIVADORES CONTRARIOS: La Biblia es su propio intérprete. Debe compararse texto con texto.  El estudiante debería aprender a considerar la Biblia como un todo y a ver la relación que existe entre sus partes. Debería adquirir el conocimiento de su gran tema central, del propósito original de Dios hacia el mundo, del comienzo de la gran controversia y de la obra de la redención.

Debería comprender la naturaleza de los dos principios que luchan por la supremacía, y aprender a rastrear su obra a través de las crónicas de la historia y la profecía, hasta la gran culminación. 

Debería verificar como interviene este conflicto en todos los aspectos de la vida humana; como en su mismo caso cada acto de su vida revela uno u otro de esos dos motivos antagónicos; y como, consciente o inconscientemente, ahora mismo está decidiendo en que lado de la contienda se va a encontrar.

TODO ACTO TIENE UN CARÁCTER DOBLE: Todo curso de acción tiene un doble carácter e importancia.  Es virtuoso o malo, correcto o erróneo, de acuerdo con el motivo que lo impela.  La frecuente repetición de un hábito erróneo deja una impresión permanente en la mente del que lo ejecuta y también en la mente de los que están relacionados con él de alguna manera, ya sea espiritual o temporal. 

Los padres no prestan atención a las pequeñas acciones que no son correctas,  y esos hábitos se establecen en los jóvenes.

LOS ACTOS DERIVAN SU VALOR DE LOS MOTIVOS: Cada acto deriva su valor del motivo que lo impulsa, y si los motivos no son elevados, puros y abnegados, la mente y el carácter nunca serán equilibrados.

LOS MOTIVOS DAN CARÁCTER A LAS ACCIONES: Es el motivo lo que da carácter a nuestros actos, marcándolos con ignominia o con alto valor moral. No son las cosas grandes que todo ojo ve y que toda lengua alaba lo que Dios tiene por más precioso.  Los pequeños deberes cumplidos alegremente, los pequeños donativos dados sin ostentación, y que a los ojos humanos pueden parecer sin valor, se destacan con frecuencia más altamente a su vista. 

Un corazón lleno de fe y de amor es más apreciable para Dios que el don más costoso.  La pobre viuda dio lo que necesitaba para vivir al dar lo poco que dio. Se privó de alimento para entregar esas dos blancas a la causa que amaba.  Y lo hizo con fe, creyendo que su Padre celestial no pasaría por alto su gran necesidad. Fue este espíritu abnegado y esta fe infantil lo que mereció el elogio del Salvador. (Elena White)

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