Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘1.57-Una de las principales causas de la ineficacia mental y la debilidad moral es la falta de concentración para lograr fines importantes. Ninguno ha de vivir sin metas.’ Category

MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 57-

 

PRINCIPIOS DE MOTIVACION. Una de las principales causas de la ineficacia mental y la debilidad moral es la falta de concentración para lograr fines importantes. Ninguno ha de vivir sin metas. –parte 2-

LOS OCIOSOS  SE ARRAIGAN EN LA FALTA DE METAS: Una de las principales causas de la ineficacia mental y la debilidad moral es la falta de concentración para lograr fines importantes.  Gran parte de los periódicos y libros que, se esparcen por la tierra, no son solamente vulgares, inútiles y debilitantes, sino que corrompen y destruyen el alma. 

La mente y el corazón indolentes, que no tiene propósito definido, son fácil presa del maligno.  Satanás se instala en la mente ociosa. Debemos dirigir la mente a ideales elevados y santos, dése a la vida un propósito noble, absorbente, y el enemigo hallará poco terreno para afirmarse.

LA FALTA DE METAS PREDISPONE A LA INTEMPERANCIA: A fin de llegar a la raíz de la intemperancia, debemos ir más allá del uso del alcohol o del tabaco.  La ociosidad, la falta de ideales, las malas compañías, pueden ser las causas que predisponen a la intemperancia.

POCOS MALES DEBEN SER MÁS TEMIDOS: Pocos males deben ser más temidos que la indolencia y la falta de propósito. Sin embargo, la tendencia de la mayor parte de los deportes atléticos es la causa de preocupación para los que se interesan en el bienestar de la juventud…Estimulan el amor al placer y a la excitación, fomentan la antipatía hacia el trabajo útil, y desarrollan una disposición a evitar las responsabilidades y deberes prácticos.

Tienden a destruir el gusto por las realidades serias de la vida y sus apacibles satisfacciones. Así se abre la puerta a la disipación y a la ilegalidad, con sus terribles resultados.

NINGUNO HA DE VIVIR SIN METAS: Todos deben ministrar. El que ministra debe usar cada facultad física, moral y mental por medio de la santificación del Espíritu para que pueda colaborar con Dios.   Todos están moralmente obligados a dedicarse activamente y sin reservas al servicio de Dios.  Deben cooperar con Jesucristo en la gran obra de ayudar a otros.  Cristo murió por cada ser humano. 

Ha rescatado a cada uno dando su vida en la cruz. Hizo ésto para que el hombre no viviera una vida egoísta y sin objeto, sino para que pudiera vivir para Jesucristo quien murió  por su salvación. No todos están llamados a entrar en el ministerio, y sin embargo deben ministrar a otros. Es un insulto para el Espíritu Santo de Dios el que alguien prefiera una vida de complacencia propia.

DEBEN CULTIVARSE LOS MOTIVOS CORRECTOS: Los verdaderos motivos del servicio han de ser mantenidos ante ancianos y jóvenes.  Se debe enseñar a los estudiantes de tal manera que se desarrollen  como hombres y mujeres útiles. Se ha de emplear todo medio que los eleve y ennoblezca. Se les ha de enseñar a usar de la mejor  manera posible sus facultades. Los poderes físicos y mentales deben ser ejercitados por igual.  

Se deben cultivar hábitos de orden y disciplina.  Ha de mantenerse ante los estudiantes el poder que ejerce una vida pura y fiel.  Esto les ayudará en la preparación para el servicio útil. Diariamente crecerán más puros y fuertes, mejor preparados mediante la gracia de Dios y el estudio de su Palabra para realizar esfuerzos agresivos contra el mal.

LOS ACTOS REVELAN LAS MOTIVACIONES: Los actos revelan los principios y motivaciones.  Muchos que pretenden ser plantas en la viña del Señor llevan frutos que muestran que son sólo espinos y zarzas.  Una iglesia entera puede aprobar la conducta equivocada de sus miembros, pero esa sanción no demuestra que el error sea correcto.

SE JUZGARAN LOS MOTIVOS, NO LAS APARIENCIAS: Es un deber importante para todos familiarizarse con el tenor de su conducta diaria y con los motivos que impulsan sus actos.  Necesitan conocer los motivos específicos que impulsan los actos específicos.  Cada hecho de su vida es juzgado, no por su apariencia externa, sino por los motivos que dictan ese acto. (Elena White)

Continúa en parte 58

 

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: