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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 34-

RESPETO PROPIO. No renunciemos nunca a nuestro respeto propio mediante palabras apresuradas y no pensadas. Demos a nuestros hijos un ejemplo de  lo que deseamos que sean ellos.  -parte 2-

LOS HÁBITOS ERRONEOS DESTRUYEN EL RESPETO PROPIO: Por hábitos erróneos se pierde la facultad de valorarse, se pierde el dominio propio. No se puede razonar correctamente acerca de los asuntos que más íntimamente nos conciernen.  Es descuidado e irracional en la forma de tratar nuestra mente y cuerpo. 

No podemos obtener la felicidad; pues el descuido en el cultivo de los principios puros y sanos nos coloca bajo el dominio de los hábitos que destruyen nuestra paz. Al emplear mal las facultades físicas y mentales, el templo de nuestro cuerpo se halla en ruinas.

Pensamos en obtener un tesoro adquiriendo conocimiento y sabiduría terrenales, pero al dejar de lado La Biblia sacrificamos un tesoro que vale más que cualquier cosa.

LAS PALABRAS IMPACIENTES DAÑAN EL RESPETO PROPIO: Los que emplean un lenguaje tal experimentarán vergüenza, pérdida del respeto propio y de la confianza en sí mismos, y tendrán remordimiento y pena por haber perdido el dominio propio y hablado de ese modo. Sería mejor resistir toda provocación y soportar las cosas con mansedumbre y tolerancia cristianas.

LOS PADRES NUNCA HAN DE PERDER EL RESPETO PROPIO POR SUS PALABRAS DESCUIDADAS: No deberíamos tener palabras de enojo, dureza o mal genio.  La gracia de Cristo espera que la demandemos. Su Espíritu dominará nuestro corazón y conciencia.

No renunciemos nunca a nuestro respeto propio mediante palabras apresuradas y no pensadas. Demos a nuestros hijos un ejemplo de  lo que deseamos que sean ellos.  Haya paz, palabras amables y semblantes alegres.

CUIDADO CON LA COMPASION PROPIA: Necesitamos desconfiar de la compasión propia, Jamás debemos permitirnos sentir que no se nos aprecia debidamente ni se tienen en cuenta nuestros esfuerzos, o que nuestro trabajo es demasiado difícil.

Toda murmuración sea acallada por el recuerdo de lo que Cristo sufrió por nosotros.  Recibimos mejor trato que el que recibió nuestro Señor.

CRISTO RESTAURA EL RESPETO PROPIO: No debe ser difícil recordar que el Señor desea que nosotros depositemos nuestros problemas y perplejidades a sus pies, y que los dejemos allí.

“Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28)

CULTIVE EL RESPETO PROPIO: No es la voluntad de nuestro Padre Celestial que continuamente estemos bajo tribulación y tinieblas. Debiéramos cultivar el respeto propio, viviendo de tal modo que seamos aprobados por nuestra propia  conciencia, y delante de los hombres. 

TENEMOS EL PRIVILEGIO DE IR A JESUS Y SER LIMPIADOS. “AHORA, PUES, NINGUNA CONDENACIÓN HAY PARA LOS QUE ESTÁN EN CRISTO JESUS, LOS QUE NO ANDAN CONFORME A LA CARNE, SINO CONFORME AL ESPÍRITU” (Rom.8:1).

Mientras,  no debemos pensar en nosotros mismos más de lo debido, la Palabra de Dios no condena un debido respeto propio. Como hijos e hijas de Dios, debiéramos tener una consciente dignidad de carácter, en la cuál el orgullo y la importancia de sí mismos no tienen parte.  (Elena White)

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