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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-174-

PSICOLOGIA PRÁCTICA-parte 11-

 

INFLUENCIAS NEGATIVAS DE LA MENTE. Dios nos ayude a todos a ser abnegados, menos preocupados de nosotros mismos, más olvidadizos del yo y de los intereses egoístas.  Que el Señor nos guie para hacer el bien.- parte 3

EL CORAZÓN ES DEPRAVADO POR NATURALEZA: A fin de comprender correctamente esta cuestión, debemos recordar que nuestros corazones son depravados por naturaleza, y que somos incapaces, por nosotros mismos, de seguir una conducta correcta. 

Solamente por la gracia de Dios, combinada con los esfuerzos más sinceros de nuestra parte, podemos obtener la victoria.

LOS MALOS HABITOS IMPIDEN EL DESARROLLO: Cualquier hábito o práctica que debilite los nervios, las facultades del cerebro o la fuerza física, descalifica para el ejercicio de la gracia que viene después de la temperancia: la paciencia.

MENTES OCIOSAS E INDISCIPLINADAS: Dios no quiere que nos conformemos con las mentes perezosas, sin disciplina, pensamientos embotados y memoria deficiente.

AVANZAN POR LA VIDA A CONTRAMANO DEL MUNDO: La mayor parte de esos indisciplinados avanzan por la vida a contramano del mundo, y fracasan donde deberían haber tenido éxito. 

Llegan a creer que el mundo les debe algo porque no los adula ni los mima, y se vengan alimentando rencor y asumiendo una actitud desafiante. 

Las circunstancias a veces los obligan a fingir una humildad que en realidad no sienten; pero ésta no concuerda con su disposición natural, y sus verdaderas características aparecen tarde o temprano.

REVISEN TODO HABITO Y COSTUMBRE: Debemos revisar cuidadosamente todo hábito y costumbre, y eliminar inmediatamente todo lo que atente contra la salud del organismo, y pueda tender una sombra sobre la mente.

QUE HACER CON LA DUDA: Aún los cristianos de larga experiencia son asaltados a menudo con las más terribles dudas y desánimo.  No debemos considerar que, a causa de las tentaciones, nuestro caso sea desesperado.  Confiemos en Dios, esperemos en El y descansemos en sus promesas.

Cuando el diablo viene con sus dudas e incredulidades cerremos la puerta de nuestro corazón.  Alcemos nuestra vista adonde podamos contemplar las cosas que son eternas, y encontraremos fuerza para cada hora.  La prueba de nuestra fe es mucho más preciosa que el oro.

LA REPETICION DEL PECADO DEBILITA LA CAPACIDAD DE RESISTENCIA: Ningún hombre puede dedicar, aunque  sea una sola vez, las facultades que Dios le ha dado al servicio del mundo o del orgullo sin colocarse en el terreno del enemigo. 

Cada repetición del pecado debilita su poder de resistencia, enceguece sus ojos y anubla la convicción.

ANIMEMOS A LOS DESANIMADOS: Al trabajar a favor de las personas de malos hábitos, en vez de señalarles la ruina hacia la cual se precipitan, debemos dirigir sus miradas hacia Jesús.  Esto será más eficaz para la salvación del cuerpo y del alma.

ASUNTOS ESTERILES QUE CONSUMEN TIEMPO: Debemos apartarnos de un sinnúmero de temas que llaman nuestra atención. Hay asuntos que consumen tiempo y despiertan deseos de saber, pero que acaban en la nada. 

Los más altos intereses requieren la estricta atención y energía que suelen dedicarse tantas veces a cosas relativamente insignificantes.  De por sí, aceptar nuevas teorías no infunde nueva vida al alma. 

Aún el conocimiento de hechos y teorías importantes en sí mismos resulta de escaso valor si no lo practicamos.  Necesitamos sentir la responsabilidad de dar a nuestra alma el alimento que nutra y estimule la vida espiritual.

VIVAMOS CON UN PROPOSITO: Deberíamos vivir para el mundo venidero.  Es muy desagradable vivir una vida al azar  y sin un blanco definido.  Debemos tener un objetivo en la vida, vivir para un propósito. 

Dios nos ayude a todos a ser abnegados, menos preocupados de nosotros mismos, más olvidadizos del yo y de los intereses egoístas. 

Que el Señor nos guie para hacer el bien, no por el honor que esperamos recibir aquí, sino porque ese es el objeto de nuestra vida; y que nos de una respuesta al fin de nuestra existencia.  Que nuestra oración diaria se eleve hacia Dios, para que nos prive de nuestro egoísmo. 

Elena White

 

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