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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 123-

 

LA INDOLENCIA. Al hombre se le concede una parte en la gran lucha por la vida eterna…. estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.  -parte 2-

LA INACTIVIDAD ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD: Hay que ejercer fuerza de voluntad; hay que vencer la aversión al ejercicio activo y el temor a asumir toda clase de responsabilidades. Nunca recuperaremos la salud a menos que nos desembaracemos de esa condición mental de indiferencia y somnolencia, y nos levantemos para ponernos en acción.

DEMASIADO INDOLENTES PARA USAR LAS FACULTADES: Los que sean demasiado indolentes para asumir sus responsabilidades y ejercitar sus facultades, no recibirán la bendición de Dios, y la habilidad que tenían les será quitada y dada a los que son activos y celosos, que aumentan sus talentos como consecuencia del uso constante.

EL TRABAJO BIEN REGULADO ES ESENCIAL PARA EL ÉXITO: Algunos jóvenes piensan que si pudieran pasar toda la vida sin hacer nada serían extremadamente felices.  Ellos cultivan odio por el trabajo útil.  Envidian a los hijos del placer que dedican sus vidas a la diversión y la alegría…La infelicidad y la angustia son el resultado de tales pensamientos y conducta.

“No hacer nada” ha hundido en la perdición a más de un joven.  El trabajo bien regulado es esencial para el éxito de cada joven.  Dios no habría podido infligir una maldición mayor sobre los hombres y las mujeres que condenarlos a una vida de inacción. 

La ociosidad destruirá el alma y el cuerpo.  Se debilitan el corazón, el carácter moral y las energías físicas.  El intelecto sufre, y el corazón queda expuesto a la tentación como una avenida abierta para hundirse en todo vicio. El hombre indolente tienta al diablo a que lo tiente.

EL HABITO DE LA INDOLENCIA PERJUDICA: (consejo a los padres)  Uds. han sido ciegos a la influencia que el enemigo ha ejercido sobre sus hijos. Las tareas del hogar, inclusive el cansancio, no los habrían perjudicado, de lo que ha hecho la indolencia habitual. Habrían escapado de muchos peligros si se los hubiera instruido para que ocuparan su tiempo en una tarea útil. 

No habrían contraído esa disposición inquieta, ese deseo de cambios y de sociabilidad.  Se habrían evitado muchas tentaciones a la vanidad y a entregarse a entretenimientos que no aprovechan, a la lectura liviana, a  la insensatez.

Habrían ocupado el tiempo en tareas más satisfactorias y evitado esa gran tentación de buscar compañía del sexo opuesto y de disculpar su mala conducta.  La vanidad y el afecto, la inutilidad y el pecado, definidamente han sido  los resultados de la indolencia.

PARA TENSAR CADA MUSCULO: Al hombre se le concede una parte en la gran lucha por la vida eterna; debe responder a la obra del Espíritu Santo.  Se requiere una lucha para quebrantar los poderes de las tinieblas, y el Espíritu obra en él para lograrlo. 

Pero el hombre no es un ser pasivo, que debe ser salvado de la indolencia.  Se lo llama a tensar cada músculo y a ejercer cada facultad en la lucha por la inmortalidad; pero es Dios quien completa la eficiencia.  No hay ser humano que pueda ser salvado en la indolencia.  El Señor nos exhorta diciendo:

Esforzaos por entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán “(Luc.13:24)

Ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mat.7:13,14)  

(Elena White)

 

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