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Archive for the ‘1.00-LA COMUNICACION’ Category

MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 104-

 

LA COMUNICACIÓN. Todos los talentos confiados a los hombres deben ser apreciados y utilizados como dones preciosos del cielo. A menos que dominemos nuestras palabras y genio, somos esclavos de Satanás, y estamos sujetos a él como cautivos suyos. –parte 4-

LO QUE REVELAN LAS PALABRAS: Las palabras que pronunciamos ponen de manifiesto qué poder está controlando nuestra mente y nuestro corazón.  Si Cristo gobierna nuestro corazón, nuestras palabras manifestarán la pureza, la belleza y la fragancia de un carácter modelado y conformado según su voluntad. 

LOS MODALES NERVIOSOS Y APRESURADOS IMPIDEN LA COMUNICACIÓN: Los ministros deben dedicar especial atención al cultivo de la voz.  Deben aprender a hablar, no de una manera nerviosa y apresurada, sino con enunciación lenta, distinta y clara. La voz del Salvador era como música a los oídos de aquellos que habían estado acostumbrados a la prédica monótona y sin vida de los escribas y fariseos. 

El hablaba lenta e impresionantemente, recalcando las palabras a las cuales deseaba que sus oyentes prestasen atención especial. Ancianos y jóvenes, ignorantes y sabios, todos podían comprender el pleno significado de sus palabras.  Esto habría sido imposible si El hubiese hablado en forma apresurada, acumulando frase sobre frase sin pausa alguna. 

La gente lo escuchaba con mucha atención, y se dijo de El que hablaba NO como los escribas y fariseos, sino que su palabra era como quien tiene autoridad.

LA FACULTAD DEL HABLA DEBE ESTAR BAJO EL DOMINIO DE LA RAZÓN: Nuestra influencia debe ser abarcante y nuestras facultades de comunicación deben estar bajo el control de la razón.  Cuando forzamos los órganos del habla se pierden las modulaciones de la voz.  Hay que vencer decididamente la tendencia a hablar con rapidez. Dios requiere de los seres humanos todo el servicio que éstos pueden dar.

Todos los talentos confiados a los hombres deben ser fomentados, apreciados y utilizados como dones preciosos del cielo. Los obreros que trabajan en el campo de la siega son los instrumentos destinados por Dios, canales mediante los cuales El puede comunicar luz del cielo. 

El uso descuidado y negligente de cualquiera de las facultades dadas por Dios disminuye su eficacia de modo que en una emergencia, cuando podría hacerse el mayor bien, están tan débiles, enfermas y estropeadas que consiguen realizar muy poco.

LA CIENCIA DE LA LECTURA ES DEL MAS ELEVADO VALOR: El arte de leer correctamente y con el énfasis debido es del más alto valor.  No importa cuanto conocimiento se haya adquirido en otros ramos, si se ha descuidado el cultivo de la voz y de la forma de expresión para hablar y leer distintamente y en forma inteligible, todo ese conocimiento tendrá poquísima utilidad, porque sin el cultivo de la voz no es posible comunicar pronta y claramente lo que se ha aprendido.

APRENDAMOS LA ELOCUENCIA  DEL SILENCIO: Cuando alguien cede y se enoja, está tan intoxicado como el que ha bebido  una copa. Aprendamos la elocuencia del silencio y sepamos que Dios respeta lo que ha sido adquirido por la sangre de Cristo.  Adiestrémonos a nosotros mismos; debemos aprender cada día.  Debemos subir cada vez más alto y estar cada vez más cerca de Dios. Abramos el paso para que el Rey pueda caminar entre nosotros.  Eliminemos de nuestros labios la comunicación contaminada.

SANTA RESTRICCIÓN: Sin fe es imposible agradar a Dios. Podemos tener la salvación de Dios en nuestras familias, pero debemos creer para obtenerla, vivir por ella y ejercer de continuo fe y confianza permanente en Dios.  Debemos subyugar el genio violento, y dominar nuestras palabras; así obtendremos grandes victorias.  A menos que dominemos nuestras palabras y genio, somos esclavos de Satanás, y estamos sujetos a él como cautivos suyos. 

Cada palabra discordante, desagradable, impaciente, malhumorada, es una ofrenda presentada a su majestad satánica.  Y es una ofrenda costosa, más costosa que cualquier sacrificio que podamos hacer para Dios; porque destruye la paz y la felicidad de familias enteras, destruye la salud, y puede hacernos perder finalmente una vida eterna de felicidad. 

La Palabra de Dios nos impone restricción para nuestro propio interés. Aumenta la felicidad de nuestras familias y de cuantos nos rodean.  Refina nuestro gusto, santifica nuestro criterio y nos reporta paz mental, y al fin, la vida eterna. Bajo esta restricción santa, creceremos en gracia y humildad, y nos resultará fácil hablar lo recto.  El carácter natural, apasionado, será mantenido en sujeción. 

El Salvador, al morar en nosotros nos fortalecerá a cada hora.  Los ángeles ministradores permanecerán en nuestras moradas, y con gozo llevarán al cielo las nuevas de nuestro progreso en la vida divina, y el ángel registrador tendrá para anotar un informe alegre.  (Elena White)

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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 103-

 

 

LA COMUNICACIÓN. Recordemos que por nuestras palabras seremos justificados o condenados.  La lengua necesita freno. Las palabras que pronunciamos son semillas que producirán fruto para bien o para mal.–parte 3-

EVITEMOS EL SACARSMO, LA INDIFERENCIA Y LA BURLA: Debemos manifestar el amor, no sólo para los favoritos, sino para cada alma que tiene la mano y el corazón en el ministerio; porque todos los que hacen esta obra son del Señor.  EL obra por medio de ellos.  Aprenden lecciones de amor de la vida de Jesús.  Tengan cuidado los hombres acerca de cómo hablan a sus semejantes. 

El sarcasmo no debería surgir en ninguna mente ni en ningún corazón.  Ni siquiera el matiz de la burla debería manifestarse en la voz.  Pronuncien una palabra egoísta, asuman una actividad indiferente, manifiesten sospecha, prejuicio y rivalidad, y de esa manera podemos hacer una obra perjudicial para un alma.

BUSQUEDA DE FALTAS Y LA REPRENSION FOMENTAN EL ENGAÑO: (consejo a un hombre censurador). Sus palabras de intolerancia hieren a sus hijos.  A medida que crezcan, se intensificará en ellos la tendencia a criticar. El hábito de censurar está corrompiendo su propia vida y se extiende a su esposa y a sus hijos. Estos no son estimulados a darle su confianza ni a reconocer sus propios defectos, porque saben que a continuación Ud. expresará severas reprensiones. 

Con frecuencia sus palabras son como granizo asolador que quebranta las tiernas plantas.  Es imposible evaluar el daño así causado.  Sus hijos practican el engaño para evitar las palabras duras que Ud. pronuncia.  Procuran eludir la verdad para escapar a la censura y al castigo.  Una orden fría y dura no los beneficiará.

ELIMINEMOS TODA PALABRA DESCUIDADA: Recordemos que por nuestras palabras seremos justificados o condenados.  La lengua necesita freno. Las palabras que pronunciamos son semillas que producirán fruto para bien o para mal.  Ahora es el momento cuando debemos sembrar.  El buen hombre, del buen tesoro de su corazón saca buenas cosas. ¿Por qué? Porque Cristo es una presencia permanente en el alma. 

La verdad santificadora es un depósito de sabiduría para todos los que la practican.  Como una fuente de vida, surge para vida eterna.  Aquél en cuyo corazón no mora Cristo, se entregará a una conversación barata, a exageraciones que harán daño. La lengua que dice cosas perversas y comunes, con expresiones vulgares, necesita que se le aplique una brasa del altar.

LA MURMURACION IMPIDE EL CRECIMIENTO: Hay hombres que poseen excelentes facultades pero que se han detenido y no progresan.  No avanzan hacia la victoria.  Y la  habilidad que Dios les ha concedido carece de valor para su causa porque no la usan.  Encontramos muchos murmuradores entre estos hombres.  Se quejan porque, según dicen, no se los aprecia.  Pero ellos mismos no se aprecian lo suficiente como para cooperar con el mayor Maestro que el mundo haya conocido.

CUANDO HABLAMOS DE LA FE, ESTA AUMENTA: Mientras más hablemos acerca de la fe, más fe tendremos.  Mientras más nos refiramos al desánimo, hablando a los demás de nuestras pruebas y espaciándonos en ellas, más desánimo y pruebas tendremos. ¿Para qué lamentarnos de lo que no podemos evitar?  Dios nos está invitando a cerrar las ventanas del alma a las cosas de la tierra, a fin de abrirlas hacia el cielo, para que el Señor pueda inundar nuestros corazones con su gloria.

A VECES LAS REPRESIONES SON NECESARIAS: Aunque nuestras palabras siempre deben ser amables y tiernas, nunca deberíamos decir nada que convenciera al malhechor de que Dios no pone objeciones a su camino. Esta clase de simpatía es terrenal y engañosa. No se da licencia para indebidas manifestaciones de afecto.  Los que obran mal necesitan consejo y reprensión, y a veces tienen que ser duramente amonestados. (Elena White)

Continúa en parte 104

 

 

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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 102-

 

 

LA COMUNICACIÓN. Hay más de un alma valiente, en el conflicto con las potencias del mal. No la desalentemos en su dura lucha. Alegrémosla con palabras de valor, ricas en esperanza que la impulsen por su camino.–parte 2-

EN PROCURA DE SIMPATÍA HUMANA: Cuando la conversación es de carácter frívolo y es una desasosegada búsqueda de simpatía y aprecio humano, brota de un sentimentalismo amoroso enfermizo, y ni los jóvenes ni los hombres maduros están seguros.  Cuando la verdad de Dios sea un principio permanente en el corazón, se asemejará a una fuente viva. 

Pueden hacerse tentativas para reprimirla, pero brotará en otro lugar. Si está en el corazón no puede ser reprimida.  Cuando la verdad está en el corazón es un manantial de vida.  Refresca a los cansados, y refrena los pensamientos y las palabras viles.

NUNCA PRONUNCIEMOS PALABRAS DE DUDA: Todos tenemos pruebas, aflicciones duras que sobrellevar y tentaciones fuertes que resistir.  Llevemos todo a Dios en oración. Tengamos por regla no proferir palabras de duda o desaliento.  Si hablamos palabras de gozo y esperanza, podremos hacer mucho más para alumbrar el camino de otros y fortalecer sus esfuerzos.

NUESTRAS PALABRAS EJERCEN INFLUENCIA SOBRE NOSOTROS: Las palabras son más que un indicio del carácter; tienen poder para influir sobre el carácter.  Los hombres sufren la influencia de sus propias palabras.  Con frecuencia, bajo un impulso momentáneo, provocado por Satanás, expresan celos o malas sospechas, dicen algo que no creen en realidad; pero la expresión reacciona sobre los pensamientos. 

Son engañados por sus palabras, y llegan a creer como verdad lo que dijeron por instigación de Satanás.  Habiendo expresado una vez una opinión o decisión, son con frecuencia, demasiado orgullosos para retractarse, y tratan de demostrar que tienen razón, hasta que llegan a creer que realmente la tienen.  Es peligroso pronunciar una palabra de duda, y poner en tela de juicio y criticar la verdad divina. 

La costumbre de hacer críticas descuidadas e irreverentes influye sobre el carácter y fomenta irreverencia e incredulidad. Más de un hombre que seguía esta costumbre ha proseguido, inconsciente del peligro, hasta que estuvo dispuesto a criticar y rechazar la obra del Espíritu Santo.

LOS REPROCHES REACCIONAN SOBRE NOSOTROS MISMOS: Las palabras de reproche influyen sobre nuestras propias almas. El adiestramiento de la lengua debería comenzar con nosotros personalmente. No hablemos mal de nadie.

PRONUNCIEMOS PALABRAS DE VALOR Y ESPERANZA: Hay más de un alma valiente, acosada en extremo por la tentación, casi a punto de desmayar en el conflicto que sostiene consigo misma y con las potencias del mal.  No la desalentemos en su dura lucha. Alegrémosla con palabras de valor, ricas en esperanza que la impulsen por su camino.  De este modo la luz de Cristo resplandecerá de nosotros. 

“Ninguno de nosotros vive para sí” (Rom.14:7)

Por nuestra influencia inconsciente pueden los demás ser alentados y fortalecidos, o desanimados y apartados de Cristo y de la Verdad.

PEQUEÑOS ACTOS DE CORTESIA Y PALABRAS AFECTUOSAS: Son las pequeñas atenciones, los numerosos incidentes cotidianos y las sencillas cortesías, las que constituyen la suma de la felicidad en la vida; y el descuido manifestado al no pronunciar palabras bondadosas, afectuosas y alentadoras ni poner en práctica las pequeñas cortesías, es lo que contribuye a formar la suma de la miseria de la vida. 

Se encontrará al fin que el haberse negado a sí mismo para bien y felicidad de los que nos rodean, constituye una gran parte de lo que se registra en el cielo acerca de la vida.  Se descubrirá también el hecho de que preocuparse de sí mismo, sin tener en cuenta el bien o la felicidad de los demás, no deja de ser notado por nuestro Padre celestial. (Elena White)

Continúa en parte 103

 

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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 101-

 

LA COMUNICACIÓN. La voz y la lengua son dones de Dios. Las palabras significan muchísimo. La lengua es un mundo de bendición o un mundo de iniquidad.–parte 1-

ABARCANTE INFLUENCIA DE LAS PALABRAS: La voz y la lengua son dones de Dios, y si se la usa correctamente son un poder para Dios. Las palabras significan muchísimo.  Pueden expresar amor, consagración, alabanza, melodía para Dios, u odio y venganza. 

Las palabras revelan los sentimientos del corazón; pueden ser un sabor de vida para vida o de muerte para muerte.  La lengua es un mundo de bendición o un mundo de iniquidad. (Leer Santiago 3)

¿GRANIZO DESOLADOR O SEMILLAS DE AMOR?: Puede verse que algunos vienen de su diaria comunión con Dios revestidos con la mansedumbre de Cristo. Sus palabras no son como granizo desolador que aplasta todo a su paso; de sus labios emana dulzura.  En forma completamente inconsciente, esparcen semillas de amor y bondad a lo largo de toda su senda, porque tienen a Cristo en el corazón.  Su influencia se siente más de lo que se ve.

PALABRAS QUE ALEGRAN: Los gemidos que causa el pesar del mundo se oyen en todo nuestro derredor.  El pecado nos apremia con su sombra, y nuestra mente debe estar lista para toda buena palabra y obra. La dulce influencia del Espíritu Santo enseña y guía los pensamientos para inducirlos a hablar palabras que alegren la senda de otros.

PALABRAS ALEGRES: Si miramos el lado luminoso de las cosas, encontraremos lo suficiente como para sentirnos alegres y felices.  Si ofrecemos sonrisas, la recibiremos de vuelta; si pronunciamos palabras agradables y alegres, nos serán dichas otra vez.

PALABRAS CRISTOCENTRICAS: Las palabras de los hombres expresan sus propios pensamientos humanos, pero las de Cristo son espíritu y son vida.  Los ángeles están atentos para oír que clase de informes damos al mundo acerca de nuestro Señor. Conversemos de Aquel que vive para interceder por nosotros ante el Padre. 

CRISTO SE REFIRIO DIRECTAMENTE AL PUNTO: En la enseñanza de Cristo no existe razonamiento largo, rebuscado y complicado.  El va directamente al grano.  En su ministerio leía todo corazón como un libro abierto. Tocaba el corazón y despertaba las simpatías.

FACILES DE COMPRENDER: La manera como Cristo enseñaba era bella y atrayente, y se caracterizaba siempre por la sencillez.  El revelaba los misterios del reino de los cielos por el empleo de figuras y símbolos con los cuales sus oyentes estaban familiarizados; y el común del pueblo lo oía gustosamente, porque podía comprender sus palabras.  No usaba palabras altisonantes, para cuya comprensión habría sido necesario consultar un diccionario.

EMPLEABA UN LENGUAJE SENCILLO: La argumentación es buena en su lugar, pero se puede lograr mucho más por medio de sencillas explicaciones de la Palabra de Dios.  Cristo ilustraba sus lecciones tan claramente que los más ignorantes podían comprenderlas fácilmente. Jesús no empleaba palabras largas y difíciles en sus discursos; usaba un lenguaje sencillo, adaptado a las mentes de la gente común.  En el tema que explicaba no iba más lejos que hasta donde podían seguirlo.

TEMAS SERIOS EN CONTRA DE LA INSENSATEZ SENTIMENTAL: ¿Hay algo más digno de embargar la mente que el plan de la redención? El amor de Jesús, la salvación ofrecida por este amor infinito al hombre caído, la santidad del corazón, la verdad preciosa y salvadora para estos postreros días, la gracia de Cristo; éstos son temas que pueden animar el alma, y hacer sentir a los puros de corazón aquel gozo que los discípulos sintieron cuando Jesús vino y anduvo con ellos mientras viajaban a Emaús. 

El que ha concentrado sus afectos en Cristo apreciará esta clase de asociación santificada, y recibirá fuerza divina por un trato tal; pero el que no tiene aprecio por esta clase de conversación prefiere hablar de insensateces sentimentales, se ha alejado de Dios, y va muriendo para las aspiraciones altas y nobles. Los tales interpretan lo sensual y terrenal como si fuese celestial. (Elena White)

Continúa en parte 102

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