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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 220-

 

LA SALUD MENTAL. LEYES QUE GOBIERNAN LA MENTE. El que creó la mente y ordenó sus leyes, dispuso su desarrollo de acuerdo con ellas. –parte 1-

EL HOMBRE FUE CREADO CON UNA MENTE PERFECTAMENTE EQUILIBRADA: En el principio el Señor hizo al hombre recto.  Fue creado con una mente perfectamente equilibrada, con el tamaño y la fortaleza de todos sus órganos en cabal desarrollo. 

Adán era un hombre perfecto.  Todas las cualidades de su mente estaban bien proporcionadas; cada una de ellas tenía una función definida, no obstante, todas dependían unas de otras para su pleno y adecuado desempeño.

EL CREADOR INSTITUYO LAS LEYES DE LA MENTE: El que creó la mente y ordenó sus leyes, dispuso su desarrollo de acuerdo con ellas.

LAS GRANDES LEYES DE DIOS: Hay grandes leyes que gobiernan el mundo de la naturaleza, y las cosas espirituales están bajo el control de principios igualmente seguros.  Es necesario emplear medios que conduzcan a un fin si se desea lograr los resultados buscados. Dios ha señalado a cada hombre una obra de acuerdo con su habilidad.

Las personas deben ser calificadas mediante la educación y la práctica para hacer frente a cualquier emergencia que pudiera surgir, y se necesita planificar con sabiduría  para ubicar a cada cual en su propia esfera a fin de que pueda obtener una experiencia que lo capacite para que sea capaz de asumir responsabilidades.

LA TRANSGRESION DE LAS LEYES DE LA NATURALEZA ES PECADO: Una constante transgresión de las leyes de la naturaleza es una permanente transgresión de la Ley de Dios.

El actual peso de sufrimiento y angustia que vemos por todas partes; la actual deformidad, decrepitud, enfermedad e imbecilidad que inundan el mundo, hacen de él un lazareto, en comparación con lo que Dios quería que fuera y para lo cual lo había designado; y la actual generación es débil mental, moral y físicamente.

Toda esta miseria se ha ido acumulando de generación en generación, porque el hombre caído ha estado dispuesto a quebrantar la Ley de Dios.  Mediante la complacencia del apetito pervertido se cometen algunos pecados de mayor magnitud.

LA TRANSGRESION ROMPE LA ARMONÍA: El mismo poder que sostiene la naturaleza, obra también en el hombre. Las mismas grandes leyes que guían igualmente a la estrella y al átomo, rigen la vida humana. 

Las leyes que gobiernan la acción del corazón para regular la salida de la corriente de vida al cuerpo, son las leyes de la poderosa Inteligencia que tiene jurisdicción sobre el alma. De esta Inteligencia procede toda la vida.

Únicamente en la armonía con Dios se puede hallar la verdadera esfera de acción de la vida.  La condición para todos los objetos de su creación es la misma. Una vida sostenida por la vida que se recibe de Dios, una vida que esté en armonía con la voluntad del Creador. 

Transgredir su ley, física, mental o moral, significa perder la armonía con el universo, introducir discordia, anarquía y ruina.

EL EFECTO SIGUE A LA CAUSA CON TODA SEGURIDAD: Según las leyes de Dios que rigen la naturaleza, el efecto sigue a la causa con invariable seguridad.  La siega es un testimonio de la siembra.  Los hombres pueden engañar a sus semejantes y recibir alabanza y compensación por un servicio que no han prestado.

Pero en la naturaleza no puede haber engaño.  La cosecha dicta sentencia de condenación para el agricultor infiel.  Y en su sentido superior, esto se aplica también al campo de lo espiritual.  El mal triunfa aparentemente, pero no en realidad.

El niño que por jugar falta a clases, el joven perezoso para estudiar, el empleado o aprendiz que no cuida los intereses de su patrón, el hombre que en cualquier negocio o profesión es infiel a sus responsabilidades más elevadas, puede jactarse de que mientras la falta permanezca oculta obtiene ciertas ventajas.

Pero no es así; se engaña a si mismo.  El carácter es la cosecha de la vida, y determina el destino tanto para esta vida como para la venidera. 

Elena White

Continúa en parte 221

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