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Archive for 30 septiembre 2013

AMPARO Y FORTALEZA –parte 37-

EL SECRETO DE LA FELICIDAD Y LA VICTORIA-parte 6-

TESTIMONIO: Cuando atesoramos el amor de Cristo en el corazón, así como una dulce fragancia, no puede ocultarse. El amor al Señor Jesús se manifestara por el deseo de trabajar como El trabajo, para beneficiar y elevar a la humanidad.  Nos inspirara amor, ternura y simpatía a todas las criaturas que gozan del cuidado de nuestro Padre celestial.

Tan pronto como uno acude a Cristo nace en el corazón un vivo deseo de hacer saber a otros cuan precioso amigo encontramos en el Señor Jesús. Y el esfuerzo por hacer bien a otros se tomara en bendiciones para nosotros mismos. Los que así participan en trabajos de amor son los que más se acercan a su Creador.  La fuerza se desarrolla con el ejercicio. 

Con espíritu de amor, podemos ejecutar los deberes más humildes de la vida “como para el Señor” (Colosenses 3:23).  Si tenemos amor de Dios en el corazón se manifestara en nuestra vida. No debemos esperar mejores oportunidades o capacidades extraordinarias para empezar a trabajar por Dios. Los más humildes y pobres de los discípulos de Jesús pueden ser una bendición para otros.

El gran corazón del Amor infinito es atraído hacia el pecador con ilimitada compasión. En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7).

Así es, solo cree que  Dios es tu ayudador.  EL anhela restaurar su imagen moral en ti.  A medida que te acerques al Señor con confesión y arrepentimiento, El se acercara a ti con su misericordia y perdón. ¡Alabado sea Dios por tan grande amor!

JESÚS –EL GRAN MEDICO DIVINO- ¡PRONTO REGRESA A BUSCAR A SUS HIJOS!-parte 1-

La Santa Biblia nos dice que la senda de los justos, las profecías y la sabiduría son como la luz de la aurora que van en aumento hasta que el día es perfecto.

Cuanto nos ama nuestro Creador Divino al habernos hechos seres con libre albedrio, con la posibilidad de tomar decisiones (buenas o malas) a través de nuestra fuerza de voluntad asentada en el lóbulo frontal de nuestro cerebro.  Dios nos educa para que podamos elegir todo lo saludable, aquello que nos bendiga para vivir mas y mejor sobre esta tierra, así como en la vida futura y celestial.

Nuestro Creador nos ha dejado leyes naturales para que, al obedecerlas, podamos gozar de mayor salud física, mental y espiritual así como de plena felicidad, su plan de restauración es maravilloso, pero es condicional a que lo aceptemos en forma personal, EL desea prepararnos para la vida eterna desde ahora.  Dios, hablando mediante su siervo Moisés en Éxodo 15:26  nos dice:

  • “Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios,
  • E hicieres lo recto delante de Sus ojos, y dieres oído a Sus mandamientos (Éxodo 20:3-17)
  • Y guardares todos Sus Estatutos, (como son los principios de salud)
  • Ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque Yo Soy Jehová tu Sanador”.

Continúa en parte 7

 

 

 

 

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 AMPARO Y FORTALEZA –parte 36-

EL SECRETO DE LA FELICIDAD Y LA VICTORIA-parte 5-

¿COMO PERMANECER CON CRISTO?-parte 2-

ESTUDIO DE LA PALABRA: La Biblia fue escrita para gente común. Las grandes verdades necesarias para la salvación están presentadas  con tanta claridad como la luz del mediodía.

Tengamos nuestras Biblias a mano. Leámosla cuando tengamos oportunidad; fijemos los textos en nuestra memoria.  No podemos obtener sabiduría sin una atención verdadera y un estudio con oración.  Nunca se deben estudiar las Sagradas Escrituras sin oración.  Antes de abrir sus páginas debemos pedir iluminación del Espíritu Santo, y ésta nos será dada.  Los ángeles del mundo de luz acompañarán a los que busquen con humildad de corazón la dirección divina. ¡Cuánto no  estimará Dios a la raza humana, siendo que dio a su Hijo para que muriese por ella, y manda su Espíritu para que sea de continuo el Maestro y Guía del hombre!

ORACIÓN: Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo.  No es que se necesite ésto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirle.  La oración no baja a Dios hacia nosotros, antes bien nos eleva a El.

Nuestro Padre celestial está esperando derramar sobre nosotros la plenitud de sus bendiciones. ¡Cuán extraño es que oremos tan poco! Dios está pronto y dispuesto a oír la oración de sus hijos.  Las tinieblas del malo cercan a aquellos que descuidan la oración.  Las tentaciones secretas del enemigo los incitan al pecado; y todo porque ellos no se valen del privilegio de orar, cuando la oración es la llave en la mano de la fe para abrir el almacén del cielo, donde están atesorados los recursos infinitos de la Omnipotencia.

Hay ciertas condiciones de acuerdo con las cuales podemos esperar que Dios oiga y conteste nuestras oraciones:

  • Una de las primeras es que sintamos necesidad de la ayuda que El puede dar.  Si toleramos la iniquidad en nuestro corazón, si nos aferramos a algún pecado conocido, el Señor no nos oirá; más la oración del alma arrepentida y contrita será siempre aceptada.  Cuando hayamos confesado con corazón contrito, y reparado en lo posible todos nuestros pecados conocidos, podemos esperar que Dios contestará nuestras oraciones.
  • La oración eficaz tiene otro elemento: la fe.  Cuando nos parezca que nuestras oraciones no son contestadas, debemos aferrarnos a la promesa; porque el tiempo de recibir contestación vendrá seguramente y recibiremos las bendiciones que más necesitamos.  Por supuesto, pretender que nuestras oraciones sean siempre contestadas en la misma forma y según la cosa particular que pidamos es presunción.
  • Cuando vamos a Dios en oración, debemos tener un espíritu de amor y perdón en nuestro propio corazón.
  • La perseverancia en la oración ha sido constituida en condición para recibir.  Debemos orar siempre si queremos crecer en fe y en experiencia. No hay tiempo o lugar en que sea impropio orar a Dios.  En medio de las multitudes de las calles o en medio de una sesión de nuestros negocios, podemos elevar a Dios una oración e implorar la dirección divina.  (Ver Nehemías 2:4)

TESTIMONIO

Continúa en parte 6

 

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AMPARO Y FORTALEZA –parte 35-

EL SECRETO DE LA FELICIDAD Y LA VICTORIA-parte 4-

FE Y ACEPTACION –parte 2-

Hay dos errores contra los cuales los hijos de Dios deben guardarse en forma especial.  El primero es el de fijarnos en nuestras propias obras, confiando en algo que podamos hacer para ponernos en armonía con Dios.  Todo lo que el hombre puede hacer sin Cristo está contaminado de egoísmo y pecado. Sólo la gracia de Cristo, por medio de la fe, puede hacernos santos.

El error opuesto y no menos peligroso consiste en sostener que la fe en Cristo exime a los hombres de guardar la Ley de Dios, y que en vista de que sólo por la fe llegamos a ser participantes de la gracia de Cristo, nuestras obras no tienen nada que ver con nuestra redención. (Leer Santiago 2:14-26)

La obediencia es fruto de la fe. La justicia que se define por la norma de la santa Ley de Dios, está expresada en los DIEZ MANDAMIENTOS  (Éxodo 20:3-17). La así llamada fe en Cristo que, según se piensa exime a los hombres de la obligación de obedecer a Dios, no es fe, sino presunción. 

La condición para alcanzar la vida eterna es ahora exactamente la misma de siempre, tal cual era en el paraíso antes de la caída de nuestros primeros padres: la perfecta obediencia a la Ley de Dios, la perfecta justicia. Si la vida eterna se concediera con alguna condición inferior a ésta, peligraría la felicidad de todo el universo.  Se le abriría la puerta al pecado con toda su secuela de dolor y miseria para siempre.

Cristo cambia el corazón. El habita en nosotros por la fe.  Debemos mantener esta comunión con Cristo por la fe y la sumisión continua de nuestra voluntad a El.  Mientras lo hagamos, El obrará en nosotros para que querramos y hagamos conforme a su voluntad.

Cuanto más cerca estemos de Jesús, más imperfectos nos reconoceremos, porque veremos tanto más claramente nuestros defectos a la luz del contraste de su perfecta naturaleza.  Esta es una señal cierta de que los engaños de Satanás han perdido su poder, y de que el Espíritu de Dios nos está despertando. No puede existir amor profundo hacia el Señor Jesús en el corazón que no comprende su propia perversidad. 

El alma transformada por la gracia de Cristo admirará su divino carácter.  Una percepción de nuestra pecaminosidad nos impulsa hacia Aquel que puede perdonarnos, y cuando, comprendiendo nuestro desamparo, nos esforcemos por seguir a Cristo, El se nos revelará con poder.  Cuanto más nos impulse hacia El y hacia la Palabra de Dios, tanto más elevada visión tendremos del carácter de nuestro Redentor y con tanta mayor plenitud reflejaremos su imagen.

¿COMO PERMANECER CON CRISTO?-parte 1-

ENTREGA DIARIA: Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de ésto tu primer trabajo.  Sea tu oración “Tómame ¡oh Señor! como enteramente tuyo.  Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio.  Mora conmigo, y sea toda mi obra hecha en ti”. Este es un asunto diario. Somete todos tus planes a El, para ponerlos en práctica o abandonarlos, según te lo indica la providencia.  Podrás así poner cada día tu vida en las manos de Dios, y ella será cada vez más semejante a la de Cristo.

La vida en Cristo es una vida de reposo.  Tal vez no haya éxtasis de los sentimientos, pero debe haber una confianza continua y apacible.  Cuando pensamos mucho en nosotros mismos, no alejamos de Cristo, la fuente de la fortaleza y la vida. Por ésto Satanás se esfuerza constantemente por mantener la atención apartada del Salvador, a fin de impedir la unión y comunión del alma con Cristo.

Son muchas las maneras en que Dios procura dársenos a conocer y ponernos en comunión con El.  No se derraman lágrimas sin que El lo note.  No hay sonrisa que para El pase inadvertida.  Si creyéramos implícitamente ésto, desecharíamos toda ansiedad indebida.  Nuestras vidas no estarían tan llenas de desengaños como ahora; porque cada cosa, grande o pequeña, se dejaría en manos de Dios.

ESTUDIO DE LA PALABRA

Continúa en parte 5

 

 

 

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 AMPARO Y FORTALEZA –parte 34-

EL SECRETO DE LA FELICIDAD Y LA VICTORIA-parte 3-

CONSAGRACIÓN-parte 2-

Muchos dicen: “¿Cómo me entregaré a Dios?”. Desean hacer su voluntad, más son moralmente débiles, esclavos de la duda y dominados por los hábitos de su vida de pecado. Sus promesas y resoluciones son tan frágiles como  telarañas. No pueden gobernar sus pensamientos, impulsos y afectos.  El conocimiento de sus promesas no cumplidas y de sus votos quebrantados debilita la confianza que tuvo su propia sinceridad, y lo inducen a sentir que Dios no puede aceptarlos; más no necesitan desesperar.  Lo que deben entender es la verdadera fuerza de la voluntad.

Esta es el poder gobernante en la naturaleza del hombre, la facultad de decidir o escoger.  Todo depende de la correcta acción de la voluntad. Dios dio a los hombres el poder de elegir, a ellos les toca ejercerlo.  No podemos cambiar nuestro corazón, ni dar por nosotros mismos nuestros afectos a Dios; pero podemos escoger servirle.  Podemos darle nuestra voluntad.  De ese modo nuestra naturaleza entera estará bajo el dominio del Espíritu de Cristo, nuestros afectos se concentrarán en El y nuestros pensamientos se pondrán en armonía con El.

Desear ser bondadosos y santos es rectísimo; pero si no pasamos de ésto de nada nos valdrá. Muchos se perderán esperando y deseando ser cristianos.  No llegan al punto de dar su voluntad a Dios. No deciden ser cristianos ahora.

Por medio del debido ejercicio de la voluntad, puede obrarse un cambio completo en nuestra vida.  Al dar nuestra voluntad a Cristo, nos unimos con el poder que está sobre todo principado y potestad.  Tendremos fuerza de lo alto para sostenernos firmes, y rindiéndonos así constantemente a Dios, seremos fortalecidos para vivir una vida nueva,  es a saber, la vida de la fe.

FE Y ACEPTACION –parte 1-

A medida que nuestra conciencia ha sido vivificada por el Espíritu Santo, habremos visto la perversidad del pecado, de su poder, su culpa, su miseria; y lo miraremos con aborrecimiento.  Lo que necesitamos es paz.

Hemos confesado nuestros pecados y en nuestro corazón los hemos desechado. Hemos resuelto entregarnos a Dios. Vayamos, pues a El, y pidámosle que nos limpie de nuestros pecados, y nos dé un corazón nuevo.

Creamos que lo hará porque lo ha prometido.  Debemos creer que recibimos el don que Dios nos promete, y lo poseemos.  No podemos expiar nuestros pecados pasados, no podemos cambiar nuestro corazón y hacernos santos.  Más Dios promete hacer todo ésto por nosotros mediante Cristo.  Crees en esa promesa. Confiesas tus pecados y te entregas a Dios. Quieres servirle. Tan ciertamente como haces ésto, Dios cumplirá su palabra contigo. Si crees la promesa, Dios suple el hecho.  No aguardes hasta sentir que estás sano  más di: “Lo creo, así es, no porque lo sienta, sino porque Dios lo ha prometido”.

Dice el Señor Jesús: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá” (Marcos 11:24). Una condición acompaña esta promesa: que pidamos conforme a la  voluntad de Dios. Pero es la voluntad de Dios limpiarnos del pecado, hacernos hijos suyos y habilitarnos para vivir una vida santa. De modo que podemos pedir a Dios estas bendiciones, creer que las recibimos y agradecerle por haberlas recibido.

Continúa en parte 4

 

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AMPARO Y FORTALEZA –parte 33-

EL SECRETO DE LA FELICIDAD Y LA VICTORIA-parte 2-

LA CONFESIÓN

El que encubre sus pecados, no prosperará; Más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13).

Las condiciones indicadas para obtener la misericordia de Dios son sencillas, justas y razonables. Confesad vuestros pecados a Dios, el único que puede perdonarlos, y vuestras faltas unos a otros.  Los que no han humillado su alma delante de Dios reconociendo su culpa, no han cumplido todavía la primera condición de la aceptación. Debemos tener la voluntad de humillar nuestros corazones y cumplir con las condiciones de la Palabra de verdad. 

La confesión que brota de lo íntimo del alma sube al Dios de piedad infinita.  La verdadera confesión es siempre de un carácter específico y reconoce pecados particulares. Pero toda confesión debe hacerse definida y directa.  Está escrito:

Si confesamos nuestros pecados, el es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

TU NO PUEDES EXPIAR TUS PECADOS PASADOS, NO PUEDES CAMBIAR TU CORAZÓN Y HACERTE SANTO.  MAS DIOS PROMETE HACER TODO ESTO POR  TI MEDIANTE CRISTO.

CONSAGRACIÓN-parte 1-

La promesa de Dios es:

“y me buscaréis y me hallaréis porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13)

Debemos dar a Dios todo el corazón, o no se realizará el cambio que se ha de efectuar en nosotros, por lo cual hemos de ser transformados conforme a la semejanza divina.  La guerra contra nosotros mismos es la batalla más grande que jamás se haya reñido.  El rendirse a sí mismo, entregando todo a la voluntad de Dios, requiere una lucha; para que el alma sea renovada en santidad, debe someterse antes a Dios.  (Ver Santiago 4:7)

Al consagrarnos a Dios, debemos necesariamente abandonar todo aquello que nos separaría de El. Hay quienes profesan servir a Dios a la vez que confían en sus propios esfuerzos para obedecer su Ley, desarrollar un carácter recto y asegurarse la salvación. Sus corazones no son movidos por algún sentimiento profundo del amor de Cristo, sino que procuran cumplir los deberes de la vida cristiana como algo que Dios les exige para ganar el cielo. Una religión tal no tiene valor alguno.

Cuando Cristo mora en el corazón, el alma rebosa de tal manera de su amor y del gozo de su comunión, que se aferra a El; y contemplándole se olvida de sí mismo. El amor a Cristo es el móvil de sus acciones.

Los que sienten el amor constreñidor  de Dios no preguntan cuánto es lo menos que pueden darle para satisfacer lo que El requiere; no preguntan cuál es la norma más baja que acepta, sino que aspiran a una vida de completa conformidad con la voluntad de su Redentor.

¿Creen que es un sacrificio demasiado grande darlo todo a Cristo? Preguntemos: ¿Qué dio Cristo por mí? El Hijo de Dios dio todo para redimirnos: vida, amor y sufrimientos.  ¿Es posible que nosotros, seres indignos de tan grande amor, rehusemos entregarle nuestro corazón?

¿Y que abandonamos cuando lo damos todo? Un corazón manchado de pecado, para que el Señor Jesús lo purifique y lo limpie, para que lo salve con su incomparable amor. ¡Y sin embargo, los hombres hallan difícil renunciar a todo! Dios no nos pide que renunciemos a cosa alguna cuya retención contribuiría a nuestro mayor provecho. En todo lo que  hace, tiene presente el bienestar de sus hijos.

Continúa en parte 3

 

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AMPARO Y FORTALEZA–parte 32-

EL SECRETO DE LA FELICIDAD Y LA VICTORIA-parte 1-

LA NATURALEZA y la revelación a una dan testimonio del amor de Dios. La transgresión de la Ley de Dios, de la ley de amor, fue lo que trajo consigo dolor y muerte. Sin embargo, en medio del sufrimiento resultante del pecado se manifiesta el amor de Dios. “DIOS ES AMOR” está escrito en cada capullo de flor que se abre, en cada tallo de la naciente hierba.

El Señor Jesús vino a vivir entre los hombres, a manifestar al mundo el amor infinito de Dios.  Su corazón rebosaba de tierna simpatía por los hijos de los hombres.  Se revistió de la naturaleza del hombre para poder simpatizar con sus necesidades. Los más pobres y humildes no tenían temor de allegársele.  Tal fue el carácter que Cristo reveló en su vida.  Tal es el carácter de Dios. 

Porque del tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en El crea no se pierda más tenga vida eterna” (Juan 3:16)

El hombre, originalmente, fue dotado de facultades nobles y de un entendimiento bien equilibrado. Era perfecto y estaba en armonía con Dios. Sus pensamientos eran puros, sus designios santos. Pero por la desobediencia, sus facultades se pervirtieron y el egoísmo reemplazo al amor. Su naturaleza quedó tan debilitada por la transgresión que ya no pudo, por su propia fuerza, resistir el poder del mal.

Es imposible que escapemos por nosotros mismos del hoyo del pecado en el que estamos sumidos.  Nuestro corazón es malo y no lo podemos cambiar.  Debe haber un poder que obre desde el interior, una vida nueva de lo alto, antes que el hombre pueda convertirse del pecado a la santidad. ESE PODER ES CRISTO. Únicamente su gracia puede vivificar las facultades muertas del alma y atraer ésta a Dios, a la santidad. 

Para todos ellos hay una sola contestación: “¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” (Juan 1:29). Aprovechemos los medios que nos han sido provistos para que seamos transformados conforme a su semejanza y restituidos a la comunión de los ángeles ministradores, a la armonía y comunión del Padre y del Hijo.

EL ARREPENTIMIENTO

¿Cómo se justificará el hombre con Dios? ¿Cómo se hará justo el pecador? Sólo por intermedio de Cristo podemos ser puestos en armonía con Dios y con la santidad; pero ¿cómo debemos ir a Cristo?  El arrepentimiento comprende tristeza por el pecado y abandono del mismo.  No renunciamos al pecado a menos que veamos su pecaminosidad.  Mientras no lo repudiemos de corazón, no habrá cambio real en nuestra vida.

Pero cuando el corazón cede a la influencia del Espíritu de Dios, la conciencia se vivifica y el pecador discierne algo de la profundidad y santidad de la sagrada Ley de Dios, fundamento de su gobierno en los cielos y en la tierra.  La convicción se posesiona de la mente y el corazón.

La oración de David después de su caída ilustra la naturaleza del verdadero dolor por el pecado. Su arrepentimiento fue sincero y profundo.  No se esforzó él por atenuar su culpa y su oración no fue inspirada por el deseo de escapar al juicio que le amenazaba.  David veía la enormidad de su transgresión y la contaminación de su alma; aborrecía su pecado. 

No sólo pidió perdón, sino también que su corazón fuese purificado.  Anhelaba el gozo de la santidad y ser restituido a la armonía y comunión con Dios.  Sentir un arrepentimiento como éste es algo que supera nuestro propio poder; se lo obtiene únicamente de Cristo.

Cristo está listo para libertarnos del pecado, pero no fuerza la voluntad. Si rehusamos ¿qué más puede hacer El?

Estudiemos la Palabra de Dios con oración. Cuando veamos la enormidad del pecado, cuando nos veamos cómo somos en realidad, no nos entreguemos a la desesperación, pues a los pecadores es a quienes Cristo vino a salvar.  Cuando Satanás acude a decirte que eres un gran pecador, alza los ojos a tu Redentor y habla de sus méritos.  Reconoce tu pecado, pero di al enemigo que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores” y que puedes ser salvo (1 Timoteo 1:15).

LA CONFESIÓN

Continúa en parte 2

 

 

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AMPARO Y FORTALEZA –parte 31-

PREVENCION ANTITABAQUICA JUVENIL-parte 2-

¿COMO DEJAR DE FUMAR?

¿Querría usted fumar su último cigarrillo? Aquí está la información que usted necesita para dejar el hábito de la nicotina. No podemos prometerle que será fácil; pero podernos decirle como luchar en la batalla con la nicotina y ganar. Millones lo han hecho, usted también lo puede lograr.

HACIENDO FRENTE A LA ADICCION

No es una señal de debilidad admitir esta adicción.  En realidad, es el primer paso para controlar los hábitos en su estilo de vida. La adicción al tabaco es psicológica y física.  Debe enfrentar ambos aspectos de la adicción, para lograr libertad duradera.

ADICCION FISICA

Hay algunas técnicas comprobadas que disminuyen el deseo por la nicotina.  Una vez que haya elegido fumar su último cigarrillo, pruebe el siguiente plan por una semana.

  • Por las primeras veinticuatro horas, como solamente frutas y beba solamente agua y jugos de frutas naturales, sin azúcar refinada.  Consuma todo lo que quiera.  Las frutas y el agua vaciarán su sistema de toxinas, como la nicotina.  Cuanto más pronto elimine la nicotina de su sistema, más pronto sus deseos serán dominados, al tercer día de no fumar, su cuerpo estará completamente libre de la nicotina.
  • Refrénese de beber cualquier bebida que contenga cafeína, alcohol, mateína, teína y azúcar. Estos estimulan su antojo por la nicotina.  Durante la semana, siga tomando mucho líquido, unos ocho a diez vasos de agua o jugos de fruta naturales (sin azúcar refinada) por día.
  • Tome una ducha tibia (no caliente) cada mañana y cada tarde, terminando con agua fría, frótese todo el cuerpo rápidamente con la toalla, ésto le estimulará la circulación sanguínea proveyendo una mayor cantidad de oxígeno a su cerebro el cual lo necesita desde hace tiempo.
  • Dos veces por día, haga la rutina de 5, 10 y 15. 5 minutos de estiramiento, 10 minutos de caminata al aire libre y 15 respiraciones profundas, también al aire libre y fresco.  Esto ayudará a mejorar su circulación sanguínea proveyendo alimentos y oxígeno, además de ir depurando todo el cuerpo.

Después de las primeras 24 horas evite comidas picantes, mostaza, vinagre, salsa de tomate, conservas en vinagre, carnes y aceitunas condimentadas, quesos fuertes y todo postre azucarado o rico en calorías.  Estos alimentos despiertan el deseo por la nicotina.

Continúe evitando las bebidas que contienen cafeína y alcohol.  Si desea una bebida caliente use café de cereal o té de hierbas naturales

ADICCION PSICOLOGICA

Los hábitos profundamente arraigados llegan a ser reflejos-los hacemos sin pensar.  Lo mismo sucede con el fumar.  Su mente está condicionada a vivir con el tabaco. No solamente necesita dejar de fumar, sino que también necesita reemplazar el cigarrillo y las actividades relacionadas con el fumar con nuevos hábitos saludables.

  • Analice sus hábitos de fumar.  Generalmente ¿Dónde fuma usted? ¿Con quién fuma usted? ¿Cuándo fuma? Si generalmente fuma sentado a la mesa después del almuerzo, entonces levántese inmediatamente después de almorzar y vaya a hacer alguna cosa que no esté relacionada con el fumar. Evite contactos innecesarios con sus compañeros que fuman hasta que usted haya roto firmemente con el hábito. ¿Y qué del sillón? ¿Siempre tiene un cigarrillo en su mano cuando está sentado en él? Siéntese en alguna otra parte o salga a dar una caminata al aire libre.
  • Cuando le vengan las ganas, la tensión puede ir en aumento. ¡No tiene tabaco! Pero recuerde, USTED HA DEJADO DE FUMAR. Inmediatamente haga lo siguiente; silenciosamente ore a Dios y humildemente diga. “por favor, dame tu fuerza”. Entonces ejercite su poder de elección y repita en voz alta “Yo he decidido dejar de fumar”; y finalmente elija una o más armas de las siguientes:
  • Tome 5 respiraciones profundas y lentas para no marearse.
  • Beba un vaso de agua o jugo de fruta.
  • Haga una caminata rápida al aire libre.
  • Haga ejercicios de estiramiento y relajación.
  • Trabaje en un hobby, haga trabajo en la huerta o salga a andar en bicicleta.
  • Cepille sus dientes con una pasta dental con sabor a menta.
  • Tome una ducha tibia frotándose suavemente todo el cuerpo con una toallita de mano, luego termine con una ducha fría.
  • Mastique zanahoria o apio crudos cortados en tiritas.
  • Coma semillas de girasol con cáscara para descascararlas al comerlas.
  •  Mastique chicle sin azúcar.
  • Pida a alguien que le ayude por teléfono.
  • Repita la afirmación: “YO HE ELEGIDO DEJAR DE FUMAR”
  • Mire su reloj y posponga por un minuto, luego por otro, y otro.
  • Reclame una promesa bíblica sobre la victoria que proviene de Dios.
  • Recite de memoria su poema favorito o un versículo de las Escrituras.  En estos versículos encontrará hermosas promesas para memorizar: Filipenses 4:13; Efesios 3:20; Marcos 10:27, Isaías 41:10; 1 Corintios 10:13.

DIOS puede y quiere darle la ayuda que usted necesita en estos momentos. Acuda a El y solicite su fuerza y poder. EL siempre está dispuesto a socorrer gustosamente a los que buscan su ayuda (ver Salmo 46 y Hebreos 4:14-16). Ríndale hoy mismo su vida a DIOS.  En su fuerza puede vencer el hábito del cigarrillo, cigarro, pipa, toscano, mascar tabaco o coca, u otra práctica o hábito malsano.  Desde ya le deseamos el mayor de los éxitos y recuerde:

DIOS ESTA CON USTED, EL ES SU MEDICO Y SU SANADOR, vea Éxodo 15:26 y 23: 25 y Juan 1:29.

 

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