Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 31 mayo 2012

FE Y OBRAS–parte 8-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA NORMA DE LA VERDADERA SANTIFICACIÓN

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tes.5:23).

La santificación se obtiene únicamente en obediencia a la voluntad de Dios. Muchos que deliberadamente pisotean la Ley de Jehová pretenden tener un corazón puro y una vida santificada.  Pero los tales no tienen un conocimiento salvador de Dios o de su Ley.  Se alinean a las filas del gran rebelde. 

El está en guerra contra la Ley de Dios, que es el fundamento del gobierno divino en el cielo y en la tierra.  Estos hombres están realizando el mismo trabajo que su maestro ha hecho al tratar de invalidar la Santa Ley de Dios.  A ningún transgresor de los mandamientos (Éxodo 20:3-17), le será permitido entrar en el cielo; pues aquél que una vez fue un querubín cubridor puro y exaltado, fue arrojado fuera por rebelarse contra el gobierno de Dios.

Para muchos, la santificación es meramente justificación propia.  Y sin embargo estas personas declaran osadamente que Jesús es su Salvador y Santificador.  ¡Qué engaño! ¿Acaso el Hijo de Dios va a santificar al transgresor de la Ley del Padre, esa Ley que Cristo vino a exaltar y honrar? 

EL testifica: “Yo he guardado los mandamientos de mi Padre”. Dios no va a rebajar su Ley para ponerla al nivel de las normas imperfectas del hombre; y el hombre no puede satisfacer los requerimientos de esa Santa Ley sin experimentar arrepentimiento delante de Dios y fe en nuestro Señor Jesucristo.

“Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo (1 Juan 2:1). Pero Dios no entregó a su Hijo a una vida de sufrimiento e ignominia y a una muerte oprobiosa para exonerar al hombre de la obediencia a la ley divina.  Tan grande es el poder engañoso de Satanás que muchos han sido inducidos a considerar que el sacrificio de Cristo no tiene real valor. Cristo murió porque no había ninguna esperanza para el transgresor.

Este puede tratar de guardar la Ley de Dios en el futuro; pero la deuda en la que ha incurrido en el pasado permanece, y la ley debe condenarlo a muerte. Cristo vino a pagar esa deuda por el pecador, la cual era imposible que este pagara por sí mismo.  Así, mediante el sacrificio expiatorio de Cristo, le fue concedida al hombre pecador otra oportunidad.  (Elena White)

LA SOFISTERIA DE SATANÁS

Continúa en parte 9

Read Full Post »

FE Y OBRAS–parte 7-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

 DIOS OBRA Y EL HOMBRE OBRA-parte 2-

 “Vosotros sois labranza de Dios” (1 Cor.3:9). El corazón debe ser labrado, mejorado, arado, rastrillado y sembrado a finde producir su fruto para Dios en buenas obras. “Vosotros sois edificio de Dios”.  No podemos edificar por nosotros mismos. Hay un Poder fuera de nosotros, que tiene que edificar poniendo ladrillo sobre ladrillo y cooperando siempre con las facultades y aptitudes dadas por Dios al hombre.  El Redentor debe hallar un hogar en su edificio.  Dios obra y el hombre obra.

Es necesario que continuamente se reciban los dones de Dios, para que pueda haber una entrega de estos dones con la misma liberalidad.  Es un continuo proceso de recibir y devolver.  El Señor ha provisto que el alma reciba alimento de El,  a fin de que sea nuevamente entregado en la realización de sus propósitos. Para que haya sobreabundancia, tiene que haber una recepción de divinidad en la humanidad. “Habitaré y andaré entre ellos” (2 Cor.6:16).

El templo del alma debe ser sagrado, santo, puro e inmaculado.  Debe haber una coparticipación, en la cual todo el poder es de Dios y toda la gloria pertenece a Dios.  La responsabilidad reside en nosotros.  Debemos recibir en pensamientos y en sentimientos, para dar en expresión. La ley de la actividad humana y divina hace del receptor un obrero juntamente con Dios. Lleva al hombre a la posición donde puede, unido con la divinidad, hacer las obras de Dios. La combinación del poder divino y el agente humano será un éxito completo, porque la justicia de Cristo lo realiza todo.

PODER SOBRENATURAL PARA OBRAS SOBRENATURALES

La razón por la cual tantos dejan de ser obreros de éxito es que actúan como si Dios dependiera de ellos, y pretender sugerirle a Dios que debe hacer con ellos, en lugar de depender ellos de Dios.  Ponen a un lado el poder sobrenatural y dejan de hacer la obra sobrenatural.  Dependen todo el tiempo de sus propias facultades humanas. Necesitan elevarse, porque no tienen poder de lo alto.  Dios nos da el cuerpo, la energía mental, el tiempo y la oportunidad de trabajar. Es necesario utilizar todos esos recursos al máximo.  Combinando la humanidad y la divinidad se puede realizar una obra que durará por la eternidad. 

“Por gracia sois salvos por medio de la fe; y ésto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efe.2:8).  Aquí hay verdad que desarrollará el tema en tu mente si no la cierras a los rayos de luz.  La vida eterna es un regalo infinito.  Esto la coloca fuera de la posibilidad de que nosotros la ganemos, porque es infinita.  Necesariamente tiene que ser un regalo.  Como regalo, tiene que ser recibida por fe, y a Dios debe ofrecerse la gratitud y la alabanza.  Una fe sólida no conducirá a persona alguna al fanatismo o a actuar como el siervo indolente. 

El poder maléfico de Satanás induce a los hombres a mirarse a sí mismos en lugar de contemplar a Jesús.  La justicia de Cristo debe estar delante de nosotros si la gloria del Señor llega a ser nuestra retaguardia.  Si hacemos la voluntad de Dios podemos recibir grandes bendiciones como un don gratuito del Señor, pero no porque haya mérito alguno en nosotros; éste no tiene valor.  Hagan la obra de Cristo, y ustedes honrarán a Dios y saldrán más que vencedores por medio de Aquél que nos ama y ha dado su vida por nosotros, para que pudiéramos tener vida y salvación en Cristo Jesús.  (Elena White)

Read Full Post »

FE Y OBRAS–parte 6-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LO QUE EL HOMBRE NO PUEDE HACER –parte2-

Oímos tantas cosas que se predican en relación con la conversión del alma que NO son ciertas.  Se enseña a los hombres a pensar que si un ser humano se arrepiente será perdonado, suponiendo que el arrepentimiento es el camino, la puerta para entrar al cielo; que el arrepentimiento tiene un cierto valor seguro para conseguirle el perdón.  ¿Puede el hombre arrepentirse por sí mismo? No más de lo que puede perdonarse a sí mismo. 

Lágrimas, suspiros, resoluciones –todo ésto no es sino el ejercicio apropiado de las facultades que Dios ha concedido al hombre, y el apartamiento del pecado en la enmienda de una vida que es de Dios. ¿Dónde hay mérito en el hombre para ganar su salvación, o para poner delante de Dios algo que sea valioso o excelente? ¿Puede una ofrenda de dinero, casas, o tierras colocarlo en la lista de los merecedores? ¡Imposible!

Es peligroso considerar que la justificación por la fe pone mérito en la fe.  Cuando aceptamos la justicia de Cristo como un regalo, somos justificados gratuitamente mediante la redención de Cristo. ¿Qué es la fe? “La certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”  (Heb.11:1).  Es el asentimiento de la mente a las palabras de Dios, que ciñe el corazón en voluntaria consagración y servicio a El, quien dio el entendimiento, enterneció el corazón, y tomó la iniciativa para atraer la mente a fin de que contemplara a Cristo en la cruz del Calvario.  La fe es rendir a Dios las facultades intelectuales, entregarle la mente y la voluntad, y hacer de Cristo la única puerta para entrar en el reino de los cielos.

Cuando los hombres comprenden que no pueden ganar la justificación por los méritos de sus propias obras, y con firme y completa confianza miran a Cristo como su única esperanza, no hay en sus vidas tanto del yo y tan poco de Jesús. Las almas y los cuerpos están corrompidos y contaminados por el pecado, el corazón está alejado de Dios; sin embargo muchos luchan con su propia fuerza finita para ganar la salvación mediante buenas obras. Piensan que Jesús  obrará parte de la salvación, pero que ellos deben hacer el resto.  Los tales necesitan ver por fe la justicia de Cristo como su única esperanza para el tiempo y la eternidad.

DIOS OBRA Y EL HOMBRE OBRA-parte 1-

Dios ha dado a los hombres facultades y capacidades.  Dios obra y coopera con los dones que ha impartido al hombre, y el hombre, siendo partícipe de la naturaleza divina y realizando la obra de Cristo, puede ser vencedor y obtener la vida eterna.  El Señor no tiene intención de hacer la obra para cuyo cumplimiento ha dado facultades al hombre.  La parte del hombre debe ser realizada.  Debe ser un colaborador de Dios, llevando el yugo de Cristo, y aprendiendo de su mansedumbre y humildad. Dios es el poder que todo lo controla.  El otorga los dones; el hombre los recibe y actúa con el poder de la gracia de Cristo como un agente viviente. (Elena White)

“Vosotros sois labranza de Dios” (1 Cor.3:9)        

Continúa en parte 7

Read Full Post »

FE Y OBRAS–parte 5-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

MERITO HUMANO

Los mortales pueden hacer discursos abogando vehementemente por el mérito de las personas, y cada hombre puede luchar por la supremacía, pero los tales simplemente no saben que todo el tiempo, en principio y en carácter, están tergiversando la verdad de Jesús.  Se hallan en la niebla de la ofuscación.  Necesitan el precioso amor de Dios, ilustrado por el oro refinado en fuego; necesitan la vestidura blanca del carácter puro de Cristo; y necesitan el colirio celestial para poder discernir con asombro la absoluta inutilidad del mérito humano para ganar el galardón de la vida eterna. 

Pueden poner a los pies de nuestro Redentor fervor en el trabajo e intenso afecto, realizaciones intelectuales elevadas y nobles, amplitud de entendimiento y la más profunda humildad; pero no hay una pizca más de gracia y talento que los que Dios dio al principio.  No debe entregarse nada menos que lo que el deber prescribe, y no puede entregarse un ápice más que lo que se ha recibido primero; y todo debe ser colocado sobre el fuego de la justicia de Cristo para purificarlo de su olor terrenal antes de que se eleve en una nube de incienso fragante al gran Jehová y sea aceptado como un suave perfume.

El Señor Jesús imparte todas las facultades, toda la gracia, toda la contrición, todo buen impulso, todo el perdón de los pecados, al presentar su justicia para que el hombre la haga suya mediante una fe viva – la cual también es el don de Dios. Si reunimos todo lo que es bueno, santo, noble y amable en el hombre, y entonces lo presentamos ante los ángeles de Dios como si desempeñáramos una parte en la salvación del alma human o como un mérito, la proposición sería rechazada como una traición.

De pie ante la presencia de su Creador mirando la insuperable gloria que envuelve su persona, contemplan al Cordero de Dios entregado desde la fundación del mundo a una vida de humillación, para ser rechazado, despreciado y crucificado por los hombres pecaminosos. ¡Quién puede medir la infinitud del sacrificio!

Por amor a nosotros Cristo se hizo pobre, para que por su pobreza pudiéramos ser ricos.  Y todas las obras que el hombre puede rendir a Dios serán mucho menos que nada.  Nuestras súplicas son aceptas únicamente porque se apoyan en la justicia de Cristo.  La idea de hacer algo para merecer la gracia del perdón es una falacia del principio al fin.  “Señor en mi mano no traigo valor alguno; simplemente a tu cruz me aferro”.

LO QUE EL HOMBRE NO PUEDE HACER –parte 1-

No le darán gloria alguna las proezas encomiables que el hombre pueda realizar.  Los hombres han caído en la costumbre de glorificar y exaltar a otros hombres, no pocos casos en los cuales la vida familiar y la obra interior de los corazones de esos mismos hombres están llenos de egoísmo. Son corruptos, contaminados, viles;  y nada que proviene de todas sus realizaciones puede elevarlos delante de Dios, porque todo lo que hacen es una abominación ante su mirada. 

No puede haber verdadera conversión sin el abandono del pecado.  Con una agudeza de percepción nunca alcanzada por la comprensión humana, los ángeles de Dios observan que estos seres con almas y manos impuras, están decidiendo su destino por la eternidad; y sin embargo, muchos tienen escasa noción de lo que constituye el pecado y del remedio. (Elena White)  

Continúa en parte 6

Read Full Post »

FE Y OBRAS –parte 4-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

SE PIERDE EL FAVOR DE DIOS-parte 2-

El hombre quebrantó la Ley de Dios, y por medio del Redentor se hicieron promesas nuevas y frescas sobre una base diferente.  Todas las bendiciones deben venir a través de un Mediador. 

Ahora cada miembro de la familia humana está enteramente en las manos de Cristo, y todo lo que poseemos en esta vida presente –ya sea dinero, casas, tierras, capacidad de razonar, fortaleza física, o facultades intelectuales-, y toda la bendiciones de la vida futura, han sido colocados en nuestra posesión como tesoros de Dios para que sean fielmente empleados en beneficio del hombre. 

Cada don tiene el sello de la cruz y lleva la imagen y el sobrescrito de Jesucristo.  Todas las cosas provienen de Dios. Desde los beneficios más insignificantes hasta la mayor bendición, todo fluye por un único Canal: la mediación sobrehumana asperjada con la sangre cuyo valor supera todo cálculo porque era la vida de Dios en su Hijo.

Ahora bien, ninguna alma puede darle a Dios algo que ya no sea de El.  Recuerden ésto: “Todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos” (1 Cron.29:14).  Esto debe ser presentado delante de la gente dondequiera que vamos: que nosotros no poseemos nada, ni podemos ofrecer cosa alguna de valor, de obras, de fe, que no hayamos recibido primeramente de Dios y sobre lo cual El puede en cualquier momento poner su mano y decir: “Esto es mío –dádivas, bendiciones y dotes que yo te confíe, no para enriquecerte, sino para que la uses sabiamente en beneficio del mundo”.

TODO ES DE DIOS

La creación pertenece a Dios.  El Señor podría, abandonando al hombre, detener su aliento al instante.  Todo lo que el hombre es y todo lo que tiene pertenece a Dios.  El mundo entero es de Dios.  Las casas que el hombre posee, sus conocimientos personales, todo lo que es valioso o brillante, es dotación de Dios. Todo es obsequio suyo, que ha de serle devuelto ayudando a cultivar el corazón humano. 

Las ofrendas más espléndidas pueden ser colocadas sobre el altar de Dios, y los hombres alabarán, exaltarán y cantarán al Dador por su liberalidad. ¿En qué?  “Todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos” (1Cron.29:14). Ninguna obra del hombre puede hacerlo acreedor del amor perdonador de Dios, pero cuando el amor de Dios penetra en el alma lo llevará a hacer las cosas que Dios siempre requirió y que él debería efectuar con placer.  Habrá hecho tan sólo lo que siempre fue su deber.

Los ángeles de Dios en el cielo, que nunca han caído, cumplen la voluntad del Señor continuamente.  Respecto de todo lo que hacen en sus afanosas diligencias de misericordia por este mundo, protegiendo, guiando y cuidando por siglos a la obra de la creación de Dios –tanto a los justos como a los injustos-, pueden en verdad decir: “Todo es tuyo.  De lo recibido de tu mano te damos”

¡Si el ojo humano pudiera vislumbrar el servicio de los ángeles! ¡Si la imaginación pudiera captar y explayarse en el servicio abundante y glorioso de los ángeles de Dios, y en los conflictos que sostienen a favor de los hombres a fin de protegerlos, guiarlos, ganarlos y liberarlos de las trampas de Satanás! ¡Cuán diferentes serían las conductas y el sentimiento religioso!  (Elena White)

 

Read Full Post »

FE Y OBRAS –parte 3-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

ENTERAMENTE POR GRACIA

La justificación es enteramente por gracia y no se consigue por ninguna obra que el hombre caído pueda realizar.  El punto ha sido presentado con claridad, que si el hombre rico tiene dinero y posesiones, y los ofrenda al Señor, se introducen ideas falsas que estropean la ofrenda por pensar que merece el favor de Dios, que el Señor está obligado a considerarlo con especial benevolencia en virtud de la donación.

El Señor le ha prestado al hombre sus propios bienes en depósitos -medios que El requiere que le sean devueltos cuando su providencia lo manifieste y la edificación de su causa lo demande. El Señor dio el intelecto.  Dio la salud y la capacidad para obtener ganancias terrenales.  Manifiesta su poder divino para desarrollar todas sus riquezas, para satisfacer necesidades de una manera económica y conservar el saldo a disposición de Dios. David dijo: “Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos” (1 Cron.29:14). Así que la satisfacción del mérito no puede consistir en devolver al Señor lo que es suyo, porque siempre fue de su propiedad para ser usada según El en su providencia lo indicara.

SE PIERDE EL FAVOR DE DIOS-parte 1-

Por rebelión y apostasía el hombre perdió el favor de Dios; no sus derechos, porque él no podía tener valor excepto el que le fuera conferido por el amado Hijo de Dios.  Este punto debe ser entendido.  El hombre perdió esos privilegios que Dios en su misericordia le presentó como un don gratuito, un tesoro en depósito para ser usado en el avance de su causa y su gloria, para beneficiar a los seres que El había hecho. En el momento cuando la criatura de Dios rehusó obedecer las leyes del reino de Dios, en ese momento se volvió desleal al gobierno del Creador y se hizo enteramente indigna de todas las bendiciones con que El la había favorecido.

Esta era la situación de la raza humana después que el hombre, por su transgresión, se divorció de Dios.  Entonces ya no tenía más derecho a una bocanada de aire, a un rayo de sol o a una partícula de alimento.  Y la razón por la cual el hombre no fue aniquilado, fue porque Dios lo amó de tal manera que otorgó el don de su amado Hijo para que El sufriera la penalidad de la transgresión.

Cristo estuvo dispuesto a convertirse en el fiador y sustituto del hombre a fin de que éste, mediante su incomparable gracia, pudiera tener otra oportunidad –una segunda prueba-, teniendo la experiencia de Adán y Eva como una advertencia para que no transgredieran la Ley de Dios como ellos lo hicieron. Y en cuanto el hombre disfruta las bendiciones de Dios en la dádiva del sol y la dádiva del alimento, debería inclinarse delante del Hacedor en agradecido reconocimiento de que todas las cosas provienen de El.  Todo lo que se le devuelve a Dios es tan sólo su propiedad, que El nos ha concedido.  (Elena White)

Continúa en parte 4

Read Full Post »

FE Y OBRAS –parte 2-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

IDEAS CONFUSAS ACERCA DE LA SALVACIÓN

¿Es posible que no entendamos que lo más costoso en el mundo es el pecado? Su costo es la pureza de conciencia,  que se pierda el favor de Dios y que el alma se separe de El, y finalmente la pérdida del cielo.  El pecado de ofender al Santo Espíritu de Dios y de caminar en oposición a El ha costado a demasiados la pérdida de su alma.

¿Quién puede medir las responsabilidades de la influencia de cada agente humano a quien nuestro Redentor ha comprado mediante el sacrificio de su propia vida? ¡Qué escena se presentará cuando el juicio comience y los libros sean abiertos para testificar acerca de la salvación o la perdición de cada alma! Se requerirá la infalible decisión de Uno que ha vivido en humanidad, para hacer la adjudicación final de las recompensas de los justos leales y el castigo de los desobedientes, los desleales e inicuos. 

Al Hijo de Dios se le confía la definitiva calificación de la conducta y la responsabilidad de cada individuo.  Para los que han sido participes de los pecados de otros hombres y han actuado contra la decisión de Dios, ha de ser una escena de la más terrible solemnidad.

Muchos abrigan ideas falsas sobre la justificación por la fe. Satanás trabaja de una manera especial para confundir las mentes en este punto. Muchos no llegan a la fe por causa de ideas mezcladas y confusas acerca de la salvación, porque los ministros han trabajado de una manera errónea para alcanzar los corazones.

SOLAMENTE POR FE

Muchos no entienden el plan de salvación ni que es la verdadera conversión; en realidad necesitan experimentar la conversión. Precisamos ser iluminados en este punto. Todos los que son bautizados han de dar evidencia de que se han convertido.  No hay un punto que precisa ser considerado con más fervor, repetido con más frecuencia o establecido con más firmeza en la mente de todos, que la imposibilidad de que el hombre caído haga mérito alguno por sus propias obras, por buenas que sean. 

La salvación es solamente por fe en Cristo Jesús. “Deben nacer de nuevo, o nunca entrarán en el reino de los cielos”. Por consiguiente todos los que tienen una correcta comprensión de este tema deberían abandonar su espíritu de controversia y buscar al Señor con todo su corazón.  Entonces hallarán a Cristo y podrán dar un carácter distintivo a su experiencia religiosa.

Sea hecho claro y manifiesto que no es posible mediante mérito personal realizar cosa alguna a favor de nuestra posición delante de Dios o de la dádiva de Dios por nosotros. Si la fe y las obras pudieran comprar el don de la salvación, entonces el Creador estaría obligado ante cada persona.  En este punto la falsedad tiene una oportunidad de ser aceptada como verdad.  Si algún hombre puede merecer la salvación por algo que pueda hacer, entonces está en la misma posición del católico que cumple penitencia por sus pecados. 

La salvación, en tal caso, es en cierto modo una obligación, que puede ganarse como un sueldo.  Si el hombre no puede, por ninguna de sus buenas obras, merecer la salvación, entonces ésta debe ser enteramente por gracia, recibida por el hombre como pecador porque acepta y cree en Jesús.  Es un don absolutamente gratuito.  La justificación por la fe está más allá de controversias. Y toda esta controversia termina tan pronto como se establece el punto de que los méritos de las buenas obras del hombre caído nunca pueden procurar la vida eterna. (Elena White)

Read Full Post »

Older Posts »