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Archive for 30 agosto 2011

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 14-

FUEGO ARDIENTE

 “Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; trate de sufrirlo, y no pude” (Jeremias 20:9).

Dios impulsará a personas que ocupan posiciones modestas para que den a conocer el mensaje de la verdad presente. Constreñidos por el Espíritu de Dios, acelerando el paso, muchos avanzaran cada vez más lejos y más alto, para compartir la luz con los que están en tinieblas. La verdad es como fuego en sus huesos, que los inflama con un deseo ardiente de iluminar a los que están en la obscuridad. Incluso entre los educados habrá muchos que proclamarán la Palabra de Dios.

Habrá niños que serán impelidos por el Espíritu Santo a presentar el mensaje de lo alto. El Espíritu será derramado sobre los que ceden a sus impulsos. Desligados de las reglas que atan a los hombres, y de los movimientos cautelosos, se unirán al ejército de Señor.

En el futuro, el Espíritu del Señor inspirará a personas que realizan actividades comunes a dejar sus tareas habituales para ir a proclamar el último mensaje de gracia. Tan rápido como sea posible, serán preparados para una labor que será coronada con el éxito.

Cooperarán con las agencias celestiales, por cuanto estarán dispuestos a gastar y ser consumidos en el servicio al Maestro. Nadie está autorizado a estorbar a estos obreros. Serán bienvenidos cuando vayan a cumplir el gran cometido. No deberán ser vituperados cuando siembren la semilla del evangelio en los lugares escabrosos de la tierra.

Las mejores cosas de la vida -la simplicidad, la honestidad, la veracidad, la pureza, la inusual integridad- no pueden ser compradas ni vendidas; gratuitamente están al alcance de los ignorantes como de los educados, para la gente de color como para los blancos, para el modesto campesino como para el rey sentado en su trono, para los humildes que no confían en su propia fortaleza sino que trabajan con simplicidad confiando siempre en Dios.

Ellos son los que compartirán el gozo del Salvador. Sus oraciones perseverantes atraerán creyentes a la cruz. Al cooperar con su esfuerzo y renunciamiento propio, Jesús impulsará los corazones y producirá milagrosas conversiones. El corazón de los obreros se henchirá de gozo al ver la salvación de Dios.

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DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

EL CAMBIO PREDICHO.   Hay un solo poder dentro de la cristiandad al cuál se le puede aplicar esta profecía.  Hay una sola organización religiosa que pretende tener el derecho de modificar las leyes divinas. Nótese lo que a través de la historia  han pretendido las autoridades católicas romanas:

Alrededor del año 1400 de nuestra era, Petrus de Ancharano aseveró que “el papa puede modificar la ley divina, ya que su poder no es del hombre sino de Dios, y actúa en el lugar de Dios en el mundo, con el más amplio poder de atar y desatar sus ovejas”.???

El impacto de esta aseveración asombrosa se vió demostrado durante la Reforma.  Lutero afirmaba que su guía en la vida no era la tradición de la iglesia, sino la Sagrada Escritura.  Su consigna era sola scriptura “La Biblia, y la Biblia sola”.  Juan Eck, uno de los principales defensores de la fe católica romana, atacaba a Lutero en este punto, aseverando que la autoridad de la iglesia estaba por encima de la Biblia.  Desafió a Lutero en el punto de la observancia del domingo en lugar del sábado bíblico.  Dijo Eck: “La Escritura enseña: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo.  Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es  reposo para Jehová tu Dios”,……Sin embargo, la iglesia ha cambiado el sábado al domingo por su propia autoridad, para lo cuál vos (Lutero) no tenéis Escritura”.

En el Concilio de Trento (1545-1563), convenido por el papa con el fin de contrarrestar el protestantismo, Gaspare de Fosso, arzobispo de Reggio, nuevamente sacó a relucir el tema.  “La autoridad de la iglesia  -dijo-  entonces, se ilustra más claramente por las Escrituras; porque, mientras por una parte (la iglesia) las recomienda, declara que son divinas y nos las ofrece para que las leamos…..por otra parte, los preceptos legales de las Escrituras que el Señor enseñó han cesado en virtud de esa misma autoridad (la iglesia).  El sábado, el día más glorioso de la Ley, ha sido cambiado al día del Señor…. Estos asuntos y otros similares no han cesado en virtud de la enseñanza de Cristo (porque El dijo que había venido a cumplir la Ley, y no a destruirla), sino que han sido cambiados por la autoridad de la iglesia”.

¿Mantiene aún esta posición la Iglesia Católica?  La edición de 1977 del Convert’s Catechism of Catholic Doctrine  [Catecismo de doctrina católica para el converso], contiene esta serie de preguntas y respuestas:

  • P. ¿Cuál es el día de reposo?
  • R. El sábado es el día de reposo.
  • P. ¿Por que observamos el domingo en vez del sábado?
  • R. Observamos el domingo en vez del sábado porque la Iglesia Católica transfirió la solemnidad del sábado al domingo.

En su famosa obra  The Faith of Millions [la fe de millones]  (1974), el sabio católico Juan A. O’Brien llegó a esta conclusión apremiante:  “Por cuanto el día especificado en la Biblia no es el domingo sino el sábado,  ¿no es curioso que los no católicos que profesan tomar su religión directamente de la Biblia y no de la Iglesia, observen el domingo en vez del sábado? Sí, desde luego, es inconsecuente”.  La costumbre de observar el domingo, dice este autor,  “descansa sobre la autoridad de la Iglesia Católica y no sobre un texto explícito que se halle en la Biblia.  Esa observancia permanece como un recordativo de la Madre Iglesia de la cuál las sectas no católicas se desprendieron,  como un muchacho que huye de su hogar, pero que en su  bolsillo todavía lleva una fotografía de su madre o un mechón de su cabello”.???  LA AFIRMACIÓN DE ESTAS PRETENSIONES CUMPLE LA PROFECÍA Y CONTRIBUYE A IDENTIFICAR EL PODER SIMBOLIZADO POR EL CUERNO PEQUEÑO.   

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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 13-

EL “VINO NUEVO” DEL REINO

 “Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar”. (Marcos 2:22)

Mientras nos vaciamos del egoísmo y del pecado, constantemente deberíamos estar llenando nuestra mente de Cristo. Cuando Jesús vino al mundo, los dirigentes judíos estaban tan permeados del espíritu farisaico que no pudieron recibir sus enseñanzas. Cristo los comparó con cueros rugosos de odres viejos que no están en condiciones de recibir el vino fresco de la vendimia. Necesitaban aprovisionarse de recipientes apropiados para poner el vino nuevo de su reino. Por esta causa tuvo que dejar a los fariseos y valerse de simples pescadores de Galilea.

Jesús, el mayor de los maestros que el mundo haya conocido, escogió personas a quienes pudiera educar, capaces de captar sus enseñanzas, para ser enviados con el mensaje de sus labios, el cual debía llegar hasta nuestros días. De este modo, por su Espíritu y su Palabra, también quiere formarlo a usted para que realice la obra divina. Al limpiar su mente de la vanidad y de la frivolidad, ciertamente el vacío que ello deja será ocupado con lo que Dios está esperando concederle: su Espíritu.

Así, del buen tesoro del corazón podra sacar buenas cosas, preciosas gemas del pensamiento; y otros, al captar dichas palabras, comenzarán a glorificar a Dios. Entonces, usted no tendrá la mente centrada en sí mismo. Al acabar con las demostraciones de egoísmo, sus pensamientos y afectos estarán centrados en Cristo, lo cual le permitirá reflejar a otros lo que le fue mostrado por el Sol de justicia.

Jesús dijo: “Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba” (Juan 7:37). ¿Usted ya secó la fuente? NO, por cuanto es inagotable. Tan pronto como comience a sentir sed, beba una y otra vez. La fuente siempre está colmada. Para apagar la sed, el que bebe una vez de ella no volverá a buscar agua en las cisternas rotas de este mundo; dejará de husmear con el fin de descubrir el mayor placer, la más grande diversión y la más divertida travesura. No las buscará porque ha estado bebiendo de las corriente que hacen placentera la ciudad de Dios. Entonces su gozo será completo, porque Cristo, la esperanza de gloria, estará con usted.

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DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

La popularidad e influencia que le confería al domingo la adoración al sol de los romanos paganos, sin duda contribuyó a su creciente aceptación como día de culto.  La adoración al sol desempeñaba un papel importante por todo el mundo antiguo.  Era “uno de los componentes más antiguos de la religión romana” Debido a los cultos orientales dedicados al sol “desde la primera parte del siglo segundo de nuestra era, el culto al Sol Invictus era dominante en Roma  y en otras partes del Imperio”.

Esta religión popular hizo su impacto sobre la iglesia primitiva a través de los nuevos conversos.  “Los conversos cristianos provenientes del paganismo se sentían constantemente atraídos hacia la veneración del sol. Esto se indica no solamente por la frecuente condenación de esta práctica que hacían los Padres (de la iglesia), sino también por los significativos reflejos del culto al sol que aparecen en la liturgia cristiana”.

El cuarto siglo fue testigo de la introducción de las leyes dominicales.  Primero se promulgaron leyes dominicales de carácter civil, y luego fueron apareciendo las de carácter religioso.  El emperador Constantino promulgó la primera ley dominical civil el 7 de marzo del ano 321 D.C. En vista de la popularidad de que gozaba el domingo entre los paganos que adoraban al sol y la estima en que lo tenían muchos cristianos, Constantino esperaba que al hacer del domingo un día festivo podría asegurarse el apoyo de ambos grupos para su gobierno.

La ley dominical de Constantino reflejaba su propio pasado como adorador del sol.  Decía “En el venerable Día del Sol (venerabili die solis) que los magistrados y la gente que reside en ciudades descansen, y que se cierren todos los lugares de trabajo.  En el campo, sin embargo, las personas que se ocupan en la agricultura podrán continuar libre y legalmente sus ocupaciones”.

Varias décadas más tarde, la iglesia siguió su ejemplo.  El Concilio de Laodicea (alrededor del año 364 D.C.), el cuál no fue un concilio universal  sino católico romano, promulgó la primera ley dominical eclesiástica.  En el Canon 29, la iglesia estipulaba que los cristianos debían honrar el domingo y “si es posible, no trabajar en ese día”, mientras que al mismo tiempo denunciaba la práctica de reposar en el sábado, instruyendo a los cristianos a no “estar ociosos en sábado, sino que deben trabajar en ese día”.  En el año 538 de nuestra era, el año marcado como el comienzo de la profecía de los  1260 años, el Tercer Concilio—católico—de Orleans, promulgó una ley aún más severa que la de Constantino.  El Canon 28 de ese concilio dice que el domingo, aún “el trabajo agrícola debiera ser dejado de lado, con el fin de no impedirle a la gente la asistencia a la iglesia”.

EL CAMBIO PREDICHO. La Biblia revela que la observancia del domingo como institución cristiana tuvo su origen enel misterio de iniquidad”  (2 Tes.2:7), el cuál ya estaba obrando en los días de Pablo.  Por medio de la profecía de Daniel 7, Dios reveló su conocimiento anticipado del cambio que se haría en el día de adoración. La visión de Daniel describe un ataque contra la Ley de Dios y su pueblo.

El poder atacante, representado por un cuerno pequeño, (y por una bestia en Apoc.13: 1-10), produce la gran apostasía dentro de la iglesia cristiana.  El cuerno pequeño, que surge de la cuarta bestia y se convierte en un poder perseguidor principal después de la caída de Roma, procura cambiar los tiempos y la ley” (Dan.7:25).  Este poder apóstata tiene mucho éxito, pues logra engañar a la mayor parte de los habitantes del mundo, pero al fin, el juicio decide contra él  (Dan.7:11, 22, 26). Durante la tribulación final, Dios interviene a favor de su pueblo y los libra (Dan.12: 1-3).

Hay un sólo poder dentro de la cristiandad al cuál se le puede aplicar esta profecía.  Hay una sola organización religiosa que pretende tener el derecho de modificar las leyes divinas.

-Continúa novena parte-

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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 12-      

SAVIA VIVIFICANTE

Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibísteis el Espiritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espiritu Santo” (Hechos 19:1, 2).

 Hay muchos que hoy ignoran, tanto como aquellos creyentes de Efeso, la obra del Espiritu Santo en el corazón. Sin embargo, ninguna verdad se enseña más claramente en la Palabra de Dios. Los profetas y apóstoles se han explayado sobre este tema. Cristo mismo nos llama la atención al desarrollo del mundo vegetal como una ilustración de como obra su Espiritu para sostener la vida espiritual. La savia de la vid, al ascender desde la raiz, se difunde por las ramas, y contribuye al crecimiento y a la producción de flores y frutos.

Del mismo modo, el poder vivicador del Espiritu Santo, que procede del Salvador, llena el alma, renueva los motivos y afectos, somete hasta los pensamientos para que obedezcan la voluntad de Dios, y capacita al que lo recibe para producir los preciosos frutos de las acciones santas.

El autor de esta vida espiritual es invisible, y el método exacto mediante el cual esa vida se imparte y sostiene, excede las posibilidades de explicación por parte de la filosofía humana. Sin embargo, la actividad del Espíritu está siempre en armonía con la Palabra escrita. Lo que sucede en el mundo natural ocurre también en el espiritual. Un poder divino preserva continuamente la vida natural; sin embargo, eso no ocurre por un milagro directo, sino gracias a empleo de las bendiciones puestas a nuestro alcance.

Del mismo modo, la vida espiritual se sostiene debido al uso de los medios que la Providencia ha provisto. Para que el seguidor de Jesús crezca hasta convertirse en un “varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. (Efe.4:13), debe comer del pan de vida y beber del agua de la salvación. Debe velar, orar y trabajar, y prestar atención en todas las cosas, sujetándose a las instrucciones de Dios consignadas en su Palabra.

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DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

INTENTOS DE CAMBIAR EL DÍA DE ADORACIÓN. Por cuánto el sábado juega un papel vital en la adoración a Dios como Creador y Redentor, no debe sorprendernos el que Satanás haya montado una ofensiva total para derribar esta sagrada institución.

En ningún lugar autoriza la Biblia a realizar un cambio del día de culto que Dios creó en el Edén y confirmó en el Sinaí. Otros cristianos han reconocido ésto, a pesar de ser ellos mismos guardadores del domingo.  El cardenal católico James Gibbons escribió en cierta ocasión: “Podéis leer la Biblia desde el Génesis al Apocalipsis y no encontraréis ni una sola línea que prescriba la santificación del domingo.  Las Escrituras hablan de la observancia religiosa de sábado, día que no santificamos”.

Si no hay evidencia bíblica de que Cristo o sus discípulos cambiaron el día de reposo, despojando al séptimo día de su carácter sagrado, entonces  ¿Cómo es que tantos cristianos han llegado a aceptar el domingo en su lugar?

CÓMO SURGIÓ LA OBSERVANCIA DEL DOMINGO. El cambio del sábado al domingo vino gradualmente. La Iglesia Romana, compuesta mayormente de creyentes gentiles (Rom.11:13), estuvo a la cabeza de la tendencia hacia el culto en domingo.  En Roma, la capital del imperio, surgieron fuertes sentimientos anti-judíos, los cuáles se fortalecieron a medida que pasaba el tiempo.  En reacción a esos sentimientos, los cristianos que vivían en esa ciudad procuraron distinguirse de los judíos.  Abandonaron ciertas prácticas comunes a ambos grupos, e iniciaron una tendencia a separarse de la veneración del sábado, moviéndose hacia la observancia exclusiva del domingo.

Antes del segundo siglo, no hay evidencia de que los cristianos celebraran reuniones semanales de culto en domingo, pero para la mitad de ese siglo, algunos cristianos estaban observando voluntariamente el domingo como un día de culto pero no de reposo.  Desde el siglo segundo hasta el quinto, y mientras el domingo continuaba adquiriendo influencia, los cristianos siguieron observando el séptimo día sábado casi en todos los lugares del Imperio Romano.

Sócrates escribió “Casi todas las iglesias de todo el mundo celebran los sagrados misterios en el sábado de cada semana, y sin embargo los cristianos de Alejandría y de Roma, por alguna antigua tradición, han cesado de hacer esto”.

En los siglos cuarto y quinto, muchos cristianos adoraban tanto en el sábado como en el domingo. Sozomen, otro historiador de ese período, escribió:   “La gente de Constantinopla, y de casi todas partes, se reúnen el sábado, así como en el primer día de la semana; esta costumbre nunca se observa en Roma o Alejandría”  Estas referencias demuestran el papel principal que le cupo a Roma en el abandono de la observancia del sábado. Los que paulatinamente se alejaron del séptimo día escogieron el domingo y no otro día de la semana.

Una razón primordial es que Cristo resucitó en domingo; de hecho, se afirmaba que el Salvador  había autorizado la práctica de adorar en ese día. Pero aunque parezca extraño, ningún escritor de los siglos tercero y cuarto jamás citó un solo versículo bíblico como autoridad para justificar la observancia del domingo en lugar del sábado. Ninguno que viviese cerca del tiempo cuando Jesús vivió, sabía que existiese ninguna instrucción tal de Jesús o de ninguna parte de la Biblia.

La popularidad e influencia que le confería al domingo la adoración al sol de los romanos paganos, sin duda contribuyó a su creciente aceptación como día de culto.  La adoración al sol desempeñaba un papel importante por todo el mundo antiguo.  Era “uno de los componentes más antiguos de la religión romana” Debido a los cultos orientales dedicados al sol “desde la primera parte del siglo segundo de nuestra era, el culto al Sol Invictus era dominante en Roma  y en otras partes del Imperio”.

 

 

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DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

UNA SEÑAL DE JUSTIFICACIÓN POR LA FE.  Los cristianos reconocen que sí se dejan guiar por una conciencia iluminada, los no cristianos que buscan honestamente la verdad pueden ser llevados por el Espíritu Santo a la comprensión de los principios generales de la Ley de Dios (Rom.2: 14-16).  Esto explica por qué los otros nueve mandamientos, fuera del cuarto, han sido practicados en cierto modo fuera de la cristiandad.  Pero ese no es el caso del mandamiento relativo al sábado.

Muchos pueden ver la razón de tener un día semanal de descanso, pero a menudo les resulta difícil comprender por qué la misma clase de trabajo que en cualquier otro día de la semana es considerado correcto  y digno, es un pecado cuando se lo realiza el séptimo día. Para el cristiano hay una sola razón; y esa razón basta: DIOS HA HABLADO.

Es únicamente en base a la revelación especial de Dios que se puede  comprender cuán razonable es observar el séptimo día. Por tanto, los que guardan el sábado lo hacen POR FE y porque confían en Cristo, quién requiere su observancia.  Más bien observan el sábado como resultado de su relación con Cristo, el Creador y Redentor.  El hecho de guardar el sábado es el producto de la justicia de Cristo en la justificación y la santificación, significando así que los creyentes han sido liberados de la esclavitud del pecado y han recibido su perfecta justicia.

Un manzano no se convierte en manzano cuando da manzanas. Primero tiene que ser manzano.  Luego vienen las manzanas como su fruto natural.  Así también el verdadero cristiano no guarda el sábado o los otros nueve preceptos con el fin de hacerse justo a sí mismo.  Más bien éste es el fruto  natural de la justicia que Cristo comparte con él.  El que guarda el sábado, no es un legalista, ya que el acto externo de guardar el séptimo día demuestra la experiencia interior del creyente en la justificación y la santificación.   Por esto el verdadero guardador del sábado no se abstiene de acciones prohibidas durante las horas sagradas con el fin de ganar el favor de Dios, sino porque ama a Dios y desea hacer que el sábado cuente al máximo en comunión especial con El.

Guardar el sábado revela  que hemos cesado de depender de nuestras propias obras. El acto de guardar el día correcto en la forma correcta es una señal de la justificación por la fe.

UN SÍMBOLO DE REPOSO EN CRISTOEl sábado,  monumento de la obra que Dios realizó al librar a Israel de Egipto y llevarlos al reposo de la Canaán terrenal, distinguió a los redimidos de ese tiempo de las naciones que los rodeaban.  En forma similar, el sábado es señal de la liberación del pecado y la entrada al reposo de Dios, lo cuál aparta del mundo a los redimidos. Este reposo  es espiritual, un descanso de nuestras propias obras, la cesación del pecado.

 Es a este reposo al que Dios llama a su pueblo.  La observancia del séptimo día sábado testifica de este modo no sólo acerca de la fe en Dios como el Creador de todas las cosas, sino también de la fe en su poder de transformar la vida y proveer para los seres humanos la idoneidad para entrar en ese reposo” eterno que El se proponía originalmente conceder  a todos los habitantes de  este mundo.  “Por tanto,  queda un reposo para el pueblo de Dios” (Heb.4:9).

El Nuevo Testamento llama al cristiano a no demorarse en experimentar este reposo de gracia y fe, ya que “hoy” es el momento oportuno para entrar en  él  (Heb4:7; 3:13).  Todos los que han entrado en este reposo  -la gracia salvadora recibida por fe en Jesucristo- han cesado todo esfuerzo por lograr justicia por sus propias obras.  DE ESTE MODO, LA OBSERVANCIA DEL SÉPTIMO DÍA SÁBADO ES UN SÍMBOLO O DEMOSTRACIÓN DE QUE EL CREYENTE HA ENTRADO EN EL REPOSO QUE PROVEE EL EVANGELIO.

     

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