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Archive for 31 enero 2011

CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL-parte 5-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR-parte 4-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR –parte 4-

Satanás se empeñó en defender su proceder insistiendo en que no necesitaba arrepentirse, y se entregó de lleno al gran conflicto con su Hacedor. Desde entonces dedicó todo el poder de su gran inteligencia a la tarea de engañar, para asegurarse la simpatía de los ángeles que habían estado bajo sus órdenes.  Hasta el hecho de que Cristo le había prevenido y aconsejado fue desnaturalizado para servir a sus pérfidos designios.  A los que estaban más estrechamente ligados a él por el amor y la confianza, Satanás les hizo creer que había sido mal juzgado, que no se había respetado su posición y que se le quería coartar la libertad.  Después de haber así desnaturalizado las palabras de Cristo, pasó a prevaricar y a mentir descaradamente, acusando al Hijo de Dios de querer humillarlo ante los habitantes del cielo.

Además, trato de crear una situación falsa entre sí mismo y los ángeles aún leales.  Todos aquellos a quienes no pudo sobornar y atraer completamente a su lado, los acusó de indiferencia respecto a los intereses de los seres celestiales.  Acusó a los que permanecían fieles a Dios, de aquello mismo que estaba haciendo.  Y para sostener contra Dios la acusación de injusticia para con él, recurrió a una falsa presentación de las palabras y de los actos del Creador. 

Su política consistía en confundir a los ángeles con argumentos sutiles acerca de los designios de Dios.  Todo lo sencillo lo envolvía en misterio, y valiéndose de artera perversión, hacía nacer dudas respecto a las declaraciones más terminantes de Jehová.  Su posición elevada; y su estrecha relación con la administración divina, daban mayor fuerza a sus representaciones, y muchos ángeles fueron inducidos a unirse con él en su rebelión contra la autoridad celestial.

Dios permitió en su sabiduría que Satanás prosiguiese su obra hasta que el espíritu de desafecto se convirtiese en activa rebeldía. Era necesario que sus planes se desarrollaran por completo para que su naturaleza y sus tendencias quedaran a la vista de todos. Lucifer, como querubín ungido, había sido grandemente exaltado; era muy amado por los seres celestiales y ejercía poderosa influencia sobre ellos. El gobierno de Dios no incluía sólo los habitantes del cielo sino también a los de todos los mundos que El había creado; y Satanás pensó que si podía arrastrar a los ángeles del cielo en su rebeldía, podría arrastrar a los habitantes de los demás mundos.

Había presentado arteramente su manera de ver la cuestión valiéndose de sofismas y fraude para conseguir sus fines.  Tenía gran poder para engañar, y al usar su disfraz de mentira había obtenido una ventaja.  Ni aún los ángeles leales podían discernir plenamente su carácter ni ver adonde conducía su obra.

Satanás había sido tan altamente honrado, y todos sus actos estaban tan revestidos de misterio, que era difícil revelar a los ángeles la verdadera naturaleza de su obra. Antes de su completo desarrollo, el pecado no podía aparecer como el mal que era en realidad. Hasta entonces no había existido en el universo de Dios, y los seres santos no tenían idea de su naturaleza y malignidad. No podían ni entrever las terribles consecuencias que resultarían de poner a un lado la Ley de Dios.  (Elena White)

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CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL-parte 4-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR-parte 3-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR –parte 3- 

Lucifer dejó prevalecer sus celos y su rivalidad con Cristo, y se volvió aún más obstinado.  El orgullo de su propia gloria le hizo desear la supremacía.  Lucifer no apreció como don de su Creador los altos honores que Dios le había conferido, y no sintió gratitud alguna.  Se glorificaba de su belleza y elevación, y aspiraba a ser igual a Dios. Era amado y reverenciado por la hueste celestial.  Los ángeles se deleitaban en ejecutar sus órdenes, y estaba revestido de sabiduría y gloria sobre todos ellos. Sin embargo, el Hijo de Dios era el soberano reconocido del cielo, y gozaba de la misma autoridad y poder que el Padre. Cristo tomaba parte en todos los consejos de Dios, mientras que a Lucifer no le era permitido entrar así en los designios divinos. Y este ángel poderoso se preguntaba por que había de tener Cristo la supremacía y recibir más honra que él mismo.

Abandonando el lugar que ocupaba en la presencia inmediata del Padre, Lucifer salió a difundir el espíritu de descontento entre los ángeles.  Obrando con misterioso sigilo y encubriendo durante algún tiempo sus verdaderos fines bajo una apariencia de respeto hacia Dios, se esforzó en despertar el descontento respecto a las leyes que gobernaban a los seres divinos, insinuando que ellas imponían restricciones innecesarias.  Insistía en que siendo dotados de una naturaleza santa, los ángeles debían obedecer los dictados de su propia voluntad.  Procuró ganarse la simpatía de ellos haciéndoles creer que Dios había obrado injustamente con él, concediendo a Cristo honor supremo.  Dio a entender que al aspirar a mayor poder y honor, no trataba de exaltarse a sí mismo sino a asegurar libertad para todos los habitantes del cielo, a fin de que pudiesen así alcanzar a un nivel superior de existencia.

En su gran misericordia, Dios soportó por largo tiempo a Lucifer. Este no fue expulsado inmediatamente de su elevado puesto, cuando se dejó arrastrar por primera vez por el espíritu de descontento, ni tampoco cuando empezó a presentar sus falsos asertos a los ángeles leales.  Fue retenido aún por mucho tiempo en el cielo.  Varias y repetidas veces se le ofreció el perdón con tal de que se arrepintiese y se sometiese.  Para convencerle de su error se hicieron esfuerzos de que solo el amor y la sabiduría infinitos eran capaces.  Hasta entonces no se había conocido el espíritu de descontento en el cielo.  El mismo Lucifer no veía en un principio hasta donde le llevaría este espíritu; no comprendía la verdadera naturaleza de sus sentimientos. Pero cuando se demostró que su descontento no tenía motivo, Lucifer se convenció de que no tenía razón, que lo que Dios pedía era justo, y que debía reconocerlo ante todo el cielo.  De haberlo hecho así, se habría salvado a sí mismo y a muchos ángeles. 

Aunque había abandonado su puesto de querubín cubridor, habría sido no obstante restablecido en su oficio si, reconociendo la sabiduría del Creador, hubiese estado dispuesto a volver a Dios y se hubiese contentado con ocupar el lugar que le correspondía en el plan de Dios. Pero el orgullo le impidió someterse. Se empeño en defender su proceder insistiendo en que no necesitaba arrepentirse, y se entregó de lleno al gran conflicto con su Hacedor. (Elena White)

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CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL-parte 3-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR-parte 2-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR –parte 2-

Como la ley de amor era el fundamento del gobierno de Dios, la dicha de todos los seres creados dependía de su perfecta armonía con los grandes principios de justicia.  Dios quiere que todas sus criaturas le rindan un servicio de amor y un  homenaje que provenga de la apreciación inteligente de su carácter.  No le agrada la sumisión forzosa, y da a todos libertad para que le sirvan voluntariamente.

Pero hubo  un ser que prefirió pervertir esta libertad.  El pecado nació en aquél que, después de Cristo, había sido el más honrado por Dios, y el más exaltado en honor y en gloria entre los habitantes del cielo.  Antes de su caída, Lucifer era el primero de los querubines que cubrían el propiciatorio santo y sin mácula.  “Así dice Jehová el Señor: ¡tu eras el sello de perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura!  En Edén, en el huerto de Dios, estuviste, de toda piedra preciosa era tu vestidura…Tú, querubín grande, protector, Yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad” (Ezeq.28:12-15).

Lucifer habría podido seguir gozando del favor de Dios, amado y honrado por toda la hueste angélica, empleando sus nobles facultades para beneficiar a los demás y para glorificar a su hacedor.  Pero el profeta dice: “Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor” (vers.17), poco a poco, Lucifer se abandonó al deseo de la propia exaltación. “Por cuanto pusiste tu corazón, como corazón de Dios”  “Tú que decías… ¡al cielo subiré; junto a las estrellas de Dios levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré…sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.”  (Ezeq.28:6; Isaías 14:13,14).

En lugar de procurar que Dios fuese objeto principal de los afectos y de la obediencia de sus criaturas, Lucifer se esforzó por granjearse el servicio y el homenaje de ellas.  Y, codiciando los honores que el Padre Infinito había concedido a su Hijo, este príncipe  de los ángeles aspiraba a un poder que sólo Cristo tenía derecho a ejercer.

El cielo entero se había regocijado en reflejar la gloria del Creador, y entonar sus alabanzas.  Y en tanto que Dios era así honrado, todo era paz y dicha.  Pero una nota discordante vino a romper las armonías celestiales.  El amor y la exaltación de sí mismo, contrarios al plan del Creador, despertaron presentimientos del mal en las mentes de aquellos entre quienes la gloria de Dios lo superaba todo. Dios mismo había establecido el orden del cielo, y Lucifer al apartarse de él, iba a deshonrar a su Creador y a atraer la ruina sobre sí mismo.  Lucifer dejó prevalecer sus celos y su rivalidad con Cristo, y se volvió aún más obstinado.  El orgullo de su propia gloria le hizo desear la supremacía.  (Elena White)

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CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL-parte 2-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR-parte 1-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR –parte 1-

¿Cómo empezó el pecado?  ¿Por qué hay pecado? He aquí uno de los temas más abarcantes.  De toda las historias, la más asombrosa-¿cómo empezó el pecado?-

Aunque rodeado de abnegación, algo sucedió. ¿Qué podía transformar un ángel de luz en un diablo- en el mero centro del cielo? Esto es algo que Ud. querrá leer.  Le explicará ¿porqué Dios tuvo que esperar?, y el maravilloso futuro para sus hijos por haber esperado.

Para muchos el origen del pecado y el por que de su existencia es causa de gran perplejidad.  Ven la obra del mal con sus terribles resultados de dolor y desolación, y se preguntan como puede existir todo eso bajo la soberanía de Aquél cuya sabiduría, poder y amor son infinitos.  Es ésto un misterio que no pueden explicarse.  Y su incertidumbre y sus dudas los dejan ciegos antes las verdades plenamente reveladas en la Palabra de Dios y esenciales para la salvación.

Hay quienes, en sus investigaciones acerca de la existencia del pecado, tratan de inquirir lo que Dios nunca reveló; de aquí que no encuentren solución a sus dificultades; y los que son dominados por una  disposición a la duda y a la cavilación lo aducen como disculpa para rechazar las palabras de la Santa Escritura.  Otros, sin embargo, no se pueden dar cuenta satisfactoria del gran problema del mal, debido a la circunstancia de que la tradición y las falsas interpretaciones han obscurecido las enseñanzas de la Biblia referentes al carácter de Dios, la naturaleza de su gobierno y los principios de su actitud hacia el pecado.

Es imposible explicar el origen del pecado y dar razón de su existencia.  Sin embargo, se puede comprender suficientemente lo que atañe a la disposición final del pecado, para hacer enteramente manifiesta la justicia y benevolencia de Dios en su modo de proceder contra todo mal.  Nada se enseña con mayor claridad en las Sagradas Escrituras que el hecho de que Dios no fue en nada responsable de la introducción del pecado en el mudo, y que no hubo retención arbitraria de la gracia de Dios, ni error alguno en el gobierno divino que dieran lugar a la rebelión.  El pecado es un intruso, y no hay razón que pueda explicar su presencia.

Es algo misterioso e inexplicable; excusarlo equivaldría a defenderlo.  Si se pudiera encontrar alguna excusa en su favor o señalar la causa de su existencia, dejaría de ser pecado.  La única definición del pecado es la que da la Palabra de Diosel pecado es transgresión de la ley”; es la manifestación exterior de un principio en pugna con la gran ley de amor que es el fundamento del gobierno divino.

Antes de la aparición del pecado había paz y gozo en todo el universo. Todo guardaba perfecta armonía con la voluntad del Creador.  El amor de Dios estaba por encima de todo, y el amor de unos a otros era imparcial, Cristo el verbo, el Unigénito de Dios, era uno con el Padre Eterno: uno en naturaleza, en carácter y designios; era el Único ser en todo el universo que podía entrar en todos los consejos y designios de Dios.  Fue por intermedio de Cristo por quien el Padre efectuó la creación de todos los seres celestiales. “Por El fueron creadas todas las cosas, en los cielos,… ora sean tronos, o dominios, o principados, o poderes” (Colos.1:16); y todo el cielo rendía homenaje tanto a Cristo como al Padre. (Elena White)

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EL CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL-CONCEPTO-parte 1-

 

UN CONFLICTO TERRIBLE, MORTAL Y ORGANIZADO ENTRE EL BIEN Y EL MAL SE ESTÁ  DESARROLLANDO EN ESTA TIERRA.

  • JESÚS, EL HIJO DE DIOS, CONDUCE PODEROSAMENTE LAS FUERZAS DEL BIEN CON AMOR, CON VALOR, SABIDURÍA, BONDAD Y PACIENCIA; CON INTEGRIDAD, CORTESIA, Y SERENIDAD; CON SIMPATÍA, COMPASION, TACTO E INGENIO. EL ESTILO DE SU CONDUCCION IMPLICA PREOCUPACION Y UN TRATO JUSTO AUN CON SUS PEORES ENEMIGOS.  EL MERECE NUESTRO CULTO PORQUE ES NUESTRO CREADOR Y NUESTRO REDENTOR.

 

  • OTRO SER, POR OTRO LADO, CONDUCE PODEROSAMENTE LAS FUERZAS DEL MAL EN ASALTOS INCANSABLES Y DEVASTADORES CONTRA JESUS Y SU PUEBLO. ESTE SER, DE ACUERDO CON EL LIBRO DE APOCALIPSIS –CAP. 12– ES EL DIABLO Y SATANÁS. COMO CONDUCTOR, EL ES AGUERRIDO, VENENOSO, CRUEL, ODIOSO Y CARENTE DE ESCRÚPULOS.  SIN EMBARGO, POR INCREIBLE QUE SEA, TAMBIÉN EL PIDE NUESTRA ADORACIÓN.

 

  • EN EL PRINCIPIO EL SER HUMANO FUE CREADO CON EL DESEO DE ADORAR.  El HECHO ES QUE TODA PERSONA QUE VIVE EN ESTE PLANETA ESTA DE ALGUNA MANERA, ADORANDO A JESUS O ADORANDO A SATANÁS.  MUCHOS RINDEN ADORACIÓN A SATANÁS EN FORMA INOCENTE.  ELLOS SE APARTARIAN DE EL CON DISGUSTO SI SU ESTRATEGIA MALVADA RESULTARA EXPUESTA.  EL PROPOSITO CENTRAL DE ESTE TEMA ES EXPONER AL ARCHIENEMIGO Y ALABAR A JESUS, NUESTRO CREADOR, NUESTRO SEÑOR Y SALVADOR.

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EL CAMINO A CRISTO -EL PRINCIPE DEL CIELO- parte 46-

LA FUENTE DEL REGOCIJO Y FELICIDAD   

LA FUENTE DEL REGOCIJO Y FELICIDAD-parte 5-

El Señor quiere que todos sus hijos e hijas sean felices, llenos de paz, obedientes, Jesús dice: “…mi paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). La felicidad que se procura por motivos egoístas, fuera de la senda del deber, es desequilibrada, espasmódica y transitoria; pasa y deja el alma vacía y triste; más  en el servicio a Dios hay gozo y satisfacción; Dios no abandona al cristiano en caminos inciertos; no lo abandona a pesares vanos y contratiempos.  Si no tenemos los placeres de esta vida, podemos aún gozarnos mirando a la vida venidera.

Pero aún aquí los cristianos pueden tener el gozo de la comunión con Cristo; pueden tener la luz de su amor, el perpetuo consuelo de su presencia.  Cada paso de la vida puede acercarnos más a Jesús, puede darnos una experiencia más profunda de su amor y acercarnos más al bendito hogar de paz. No perdamos pues nuestra confianza, sino tengamos firme seguridad, mas firme que nunca antes.¡Hasta aquí nos ha ayudado Jehová!” (1 Sam.7:12), y nos ayudará  hasta el fin.

Tengamos siempre presentes todas las tiernas misericordias que Dios nos ha mostrado: las lágrimas que ha enjugado, las penas que ha quitado, las ansiedades que ha alejado, los temores que ha disipado, las necesidades que ha suplido, las bendiciones que ha derramado, fortificándonos así a nosotros mismos, para todo lo que está delante de nosotros en el resto de nuestra peregrinación.

No podemos menos que prever nuevas perplejidades en el conflicto venidero, pero podemos mirar hacia lo pasado, tanto como hacia lo futuro, y decir: “¡Hasta aquí nos ha ayudado Jehová!” “Según tus días, serán tus fuerzas.” (Deut.33:25).  La prueba no excederá a la fuerza que se nos de para soportarla. Así que sigamos con nuestro trabajo dondequiera lo hallemos, sabiendo que para cualquier cosa que venga, El nos dará fuerza proporcionada a la prueba.

Los redimidos serán recibidos con gozo en el lugar que Jesús les está preparando. Allí su compañía no será la de los viles de la tierra, mentirosos, idólatras, impuros e incrédulos, sino la de los que hayan vencido a Satanás y que por la gracia divina hayan adquirido caracteres perfectos. 

Toda tendencia pecaminosa, toda imperfección que los aflige aquí, habrá sido quitada por la sangre de Cristo y se les concede la excelencia y brillantez de su gloria, que excede en mucho a la del sol.  Y la belleza moral, la perfección de su carácter resplandecen con excelencia mucho mayor que este resplandor exterior. Están sin  mancha delante de Dios y participan de la dignidad y de los privilegios de los ángeles.

En vista de la herencia gloriosa que puede ser suya “¿qué aprovechará  al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? (Mateo 16:26).  Puede ser pobre; con todo, posee en sí mismo una riqueza y dignidad que el mundo jamás podría haberle dado.  El alma redimida y limpiada de pecado, con todas sus nobles facultades dedicadas al servicio de Dios, es de un valor incomparable; y hay gozo en el cielo delante de Dios y de los santos ángeles por cada alma redimida, gozo que se expresa con cánticos de santo triunfo.  (Elena White)

  • “Ya que por la obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de El;
  • porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.”  (Rom.3:20)
  • “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado,
  • para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en El.” (2Cor.5:21)
  • “Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonar
  •  nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1Juan 1:9)

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EL CAMINO A CRISTO -EL PRINCIPE DEL CIELO- parte 45-

LA FUENTE DEL REGOCIJO Y FELICIDAD   

LA FUENTE DEL REGOCIJO Y FELICIDAD-parte 4-

Podemos estar perplejos en los negocios, nuestra perspectiva puede ser cada día más sombría y podemos estar amenazados de pérdidas; más no nos descorazonemos, confiemos nuestras cargas a Dios  y permanezcamos serenos y tranquilos.  Pidamos sabiduría para manejar nuestros negocios con discreción y así evitaremos pérdidas y desastres. Hagamos todo lo que esté de nuestra parte para obtener resultados favorables.  Jesús nos ha prometido su ayuda, pero no sin que hagamos lo que está de nuestra parte.  Cuando, confiando en nuestro Ayudador, hayamos hecho todo lo que podamos aceptemos con gozo los resultados.

No es la voluntad de Dios que su pueblo sea abrumado por el peso de los cuidados.  Pero al mismo tiempo no quiere que nos engañemos. El sabe que hay pruebas y peligros y nos lo ha manifestado abiertamente.  El no ofrece a su pueblo quitarlo de en medio de este mundo de pecado y maldad, pero le presenta un refugio que nunca falla.  Su oración por los discípulos fue: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal”.  “En el mundo dice tendremos tribulación; pero tened buen ánimo, yo he vencido al mundo” (Juan 17:15; 16:33).

En el Sermón del Monte, Cristo dio a sus discípulos preciosas lecciones en cuanto a la confianza que debe tenerse en Dios. Estas lecciones tenían por fin consolar a los hijos de Dios durante todos los siglos y han llegado a nuestra época llenas de instrucción y consuelo. El Salvador llamó la atención de sus discípulos a como las aves del cielo entonan sus dulces cantos de alabanza sin estar abrumadas por los cuidados de la vida, a pesar de que “no siembran, ni siegan…y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? (Mateo 6:26).

El gran Dios, que alimenta a los hombres y a las bestias, extiende su mano para alimentar a todas sus criaturas.  Las aves del cielo no son tan insignificantes que no las note.  El no toma alimento y se lo da en el pico, más hace provisión para sus necesidades.  Deben juntar el grano que El ha derramado para ellas.  ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿No suplirá nuestras necesidades el Autor de nuestro ser, el Conservador de nuestra existencia, el que nos formó a su propia imagen divina, si tan sólo confiamos en El?

Cristo presentaba a sus discípulos las flores del campo, que crecen en rica profusión y brillan con la sencilla hermosura que el Padre celestial les ha dado, como una expresión de su amor hacia el hombre.  La belleza y sencillez de las flores naturales sobrepujan en excelencia, por mucho, a la gloria de Salomón.  El atavió más esplendoroso producido por la habilidad del arte no puede compararse con la gracia natural y la belleza radiante de las flores creadas por Dios.

Jesús pregunta: Y si Dios viste así a la hierva del campo que hoy es, y mañana  es echada en el horno, ¿Cuánto más a vosotros, hombres de poca fe” (Mateo 6:30). Si Dios el Artista divino, da a las flores, que perecen, sus delicados y variados colores, ¿Cuánto mayor cuidado no tendrá por los que ha creado a su propia imagen? Esta lección de Cristo es un reproche por la ansiedad, las perplejidades y dudas del corazón sin fe. (Elena White)

 

 

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