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Archive for 31 diciembre 2009

 

 

LA FUENTE DE CURACION-parte 55-

EL VESTIDO- parte 1-

La Biblia nos enseña la modestia en el vestir.  “ASIMISMO, QUE ASISTAN LAS MUJERES EN TRAJE MODESTO, ADORNANDOSE CON SOBRIEDAD”.  (1ª. Tim.2:9)  Este pasaje prohíbe la ostentación en el vestir, todo medio a llamar la atención hacia la persona o despertar la admiración, queda excluido de la modesta indumentaria prescrita por la Palabra de Dios.

Nuestro modo de vestir debe ser de poco costo; no con “oro, o perlas, o vestidos costosos”.  (1a. Tim. 2:9)  El dinero es un depósito que Dios nos ha confiado.  No es nuestro para gastarlo en cosas que halaguen nuestro orgullo o ambición.  En manos de los hijos de Dios el dinero es alimento para los hambrientos y ropa para los desnudos.  Es defensa para los oprimidos, recurso de salud para los enfermos y un medio para predicar el Evangelio.  Se podría dar felicidad a muchos corazones mediante el prudente uso de los recursos que ahora se gastan para la ostentación.  Consideremos la vida de Cristo.  Estudiemos su carácter y compartamos su abnegación.

En la sociedad llamada cristiana se gasta en joyas y en vestidos costosos lo que bastaría para dar de comer a todos los hambrientos y vestir a los desnudos.  La moda y la ostentación absorben los recursos con que se podría consolar y aliviar a los pobres y enfermos.  Privan al mundo del Evangelio del amor de Cristo.  Las muchedumbres perecen por falta de enseñanza Cristiana.

A nuestras puertas y en el extranjero los paganos quedan sin educación y se pierden.  Frente al hecho de que Dios llenó la tierra con su liberalidad, hinchió sus depósitos con las comodidades de la vida y nos dio gratuitamente el conocimiento salvador de su verdad ¿qué disculpa alegaremos por permitir que asciendan al cielo los clamores del huérfano, de los enfermos y los que padecen, de los ignorantes y los perdidos? 

En el día de Dios, al estar cara a cara con Aquél que dio su vida por estos necesitados, ¿qué disculpa aducirán los que hoy malgastan tiempo y dinero en satisfacciones que Dios prohibió?  ¿No les dirá Cristo “TUVE HAMBRE, Y NO ME DISTEIS DE COMER; TUVE SED, Y NO ME DISTEIS DE BEBER; FUI…DESNUDO, Y NO ME CUBRISTEIS; ENFERMO, Y EN LA CARCEL, Y NO ME VISITASTEIS”?  (Mateo 25: 42,43)

Cristo nos previno contra el orgullo de la vida.  Cristo nos enseña cuál es la belleza que el cielo aprecia, la gracia modesta, la sencillez, la pureza, la corrección que harán nuestros atavíos agradables  a Dios.  El vestido más hermoso es el que  nos manda llevar como adorno del alma.  No hay atavío exterior que pueda compararse en valor y en belleza con aquél “espíritu agradable y pacífico” que en su opinión es “de gran estima”.  (1ª. Pedro 3:4)

Para quienes hacen de los principios del Salvador la guía de su vida, ¡cuan preciosas son sus promesas!

“Y POR EL VESTIDO, ¿POR QUÉ OS AFANAIS?…. Y SI LA HIERBA DEL CAMPO QUE HOY ES, Y MAÑANA ES HECHADA EN EL HORNO, DIOS LA VISTE ASÍ, ¿NO HARÁ MUCHO MAS A VOSOTROS?…NO OS AFANEIS PUES DICIENDO…..¿CON QUE NOS CUBRIREMOS?….QUE VUESTRO PADRE CELESTIAL SABE QUE TENÉIS NECESIDAD  DE TODAS ESTAS COSAS. 

MAS BUSCAD PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA, Y TODAS ESTAS COSAS OS SERÁN   AÑADIDAS”.  (Mateo 6:28, 30-33)

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LA FUENTE DE CURACION-parte 54-

EL USO DE REMEDIOS -parte 2-

EL DESCANSO COMO REMEDIO

Algunos enferman por exceso de trabajo. Para los tales, el descanso, la tranquilidad y una dieta sobria son esenciales para la restauración de la salud.  Los de cerebro cansado y de nervios deprimidos a consecuencia de un trabajo sedentario continuo, se verán muy beneficiados por una temporada en el campo, donde lleven una vida sencilla y libre de cuidados, cerca de la naturaleza  Estando sanos o enfermos, el agua pura es para nosotros una de las mas exquisitas bendiciones del cielo. 

Es la bebida que Dios proveyó para apagar la sed de los animales y del hombre.  Ingerida en cantidades suficientes, el agua suple las necesidades del organismo, y ayuda a la naturaleza a resistir a la enfermedad.  Aplicada externamente, es uno de los medios más sencillos y eficaces para regularizar la circulación de la sangre.  Un baño frio o siquiera fresco es excelente tónico.  Los baños calientes y templados calman los nervios y regulan la circulación.

La acción constituye una  ley de nuestro ser.  Cada órgano tiene su función señalada, de cuyo desempeño depende el desarrollo y la fuerza de aquél.  El funcionamiento normal de todos los órganos da fuerza y vigor, mientras que la tendencia a la inacción conduce al decaimiento y a la muerte.  Inmovilícese un brazo, por algunas semanas, suélteselo después y se verá cuanto más débil resulta que el otro que siguió trabajando con moderación durante el mismo tiempo.  Igual efecto produce la inacción  en todo el sistema muscular.

La inacción es causa fecunda de enfermedades.  El ejercicio aviva y regula la circulación de la sangre; pero en la ociosidad la sangre no circula con libertad, ni se efectúa su renovación, tan necesaria para la vida y la salud.  La piel también se vuelve inactiva.  Las impurezas no son eliminadas como podrían serlo si un ejercicio activo estimulara la circulación; mantuviera la piel en condición de salud, y llenara los pulmones con aire puro y fresco. Tal estado del organismo impone una doble carga a los órganos excretores y acaba en enfermedad.

Los que hacen trabajo mental;   como los maestros, estudiantes etc. se enferman a consecuencia del intenso esfuerzo intelectual, si no hacen ejercicio físico compensativo.  Estos hábitos combinados con ejercicio adecuado, darían vigor mental y físico a todos los intelectuales y los harían más resistentes.  El ejercicio al aire libre es el mejor; pero debe hacerse gustosamente.

El ejercicio es provechoso al dispéptico, pues vigoriza los órganos de la digestión.  El ejercicio físico violento  inmediatamente después de comer entorpece el trabajo de la digestión; pero un corto paseo después de la comida, es muy provechoso.

Unos engordan  porque su organismo está recargado; otros adelgazan y se debilitan porque sus fuerzas vitales se agotan en la tarea de eliminar los excesos de comida.  El hígado queda recargado de trabajo en su esfuerzo por limpiar la sangre de impurezas, lo cuál da por resultado la enfermedad.   Los médicos recetan muchas veces un viaje por mar o excursión a fuentes minerales, o un cambio de clima, cuando en la mayoría de los casos si los pacientes comieran con moderación, y con buen ánimo hicieran ejercicio sano, recuperarían la salud y ahorrarían tiempo y dinero.

 

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LA FUENTE DE CURACION-parte 53-

EL USO DE REMEDIOS -parte 1-

La enfermedad no sobreviene nunca sin causa.  Descuidando las leyes de la salud se le prepara el camino y se la invita a venir.  Muchos sufren las consecuencias de las transgresiones de sus padres.  Si bien no son responsables de lo que hicieron éstos, es, sin embargo, su  deber averiguar lo que son o no son las violaciones de las leyes de salud.  Deberían evitar los hábitos malos de sus padres, y por medio de una vida correcta ponerse en mejores condiciones.

En su modo de comer, beber, vestir y trabajar, no hacen caso de los principios que rigen la salud.  Su transgresión de las leyes de la naturaleza produce resultados infalibles, y cuando la enfermedad les sobreviene, muchos no la achacan a la verdadera causa, sino que murmuran contra Dios.  Pero Dios no es responsable de los padecimientos consiguientes al desprecio de la ley natural.

Dios nos ha dotado de cierto caudal de fuerza vital.  Nos ha formado también con órganos adecuados para el cumplimiento de las diferentes funciones de la vida, y tiene dispuesto que estos órganos funcionen armónicamente.  Si  conservamos con cuidado la fuerza vital, y mantenemos en buen orden el delicado mecanismo del cuerpo, el resultado será la salud; pero si la fuerza vital se agota demasiado pronto, el sistema nervioso extrae de sus reservas la fuerza que necesita, y cuando un órgano sufre perjuicio, los demás quedan afectados. 

La naturaleza soporta gran número de abusos sin protesta aparente; pero después reacciona y procura eliminar los efectos del mal trato que ha sufrido.  El esfuerzo que hace para corregir estas condiciones produce a menudo fiebre y varias otras enfermedades.

LOS REMEDIOS RACIONALES

Cuando el abuso de la salud se lleva a tal extremo que remata en enfermedad, el paciente puede muchas veces hacer por sí mismo lo que nadie puede hacer por él.  Lo primero es determinar el verdadero carácter de la enfermedad, y después proceder con inteligencia a suprimir la causa.  Si el armónico funcionamiento del organismo se ha perturbado por exceso de trabajo, de alimento, o por otras irregularidades, no hay que pensar en remediar el desarreglo con la añadidura de una carga de drogas.

La intemperancia en el comer es a menudo causa de enfermedad, y lo que mas necesita la naturaleza es ser aliviada de la carga inoportuna que se le impuso.  En muchos casos de enfermedad, el mejor remedio para el paciente es un corto ayuno, que omita una o dos comidas, para que descansen los órganos rendidos por el trabajo de la digestión.

Muchas veces el seguir durante algunos días una dieta de frutas ha proporcionado gran alivio a personas que trabajan intelectualmente; y un corto período de completa abstinencia, seguido de un régimen alimentario sencillo y moderado, ha restablecido al enfermo por el solo esfuerzo de la naturaleza

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LA FUENTE DE CURACION-parte 52-

El HOGAR-parte 7-

RESPONSABILIDAD DEL PADRE

El esposo y padre es cabeza de la familia.  Es justo que la esposa busque en él amor, simpatía y ayuda para la educación de los hijos, pues son de él tanto como de ella, y él tiene tanto interés como ella en el bienestar de ellos.  Los hijos buscan sostén y dirección en el padre, quien necesita tener un concepto correcto de la vida y de las influencias y compañías que han de rodear a su familia.  Ante todo, debería ser dirigido por el amor y temor de Dios y por las enseñanzas de la Palabra divina, para poder encaminar los pasos de sus hijos por la buena senda.

El padre es el legislador de su familia.  Dios  le dijo a Abrahán, que debía hacer de la ley de Dios la regla de su hogar. “YO LO HE CONOCIDO, SE QUE MANDARA A SUS HIJOS Y A SU CASA” (Gen.18:19)  En la casa del patriarca no habría descuido culpable en cuanto a reprimir el mal.  Dios ha dado reglas.  No se debe permitir que los niños se aparten de la senda segura trazada en la Palabra de Dios, para ir por los caminos peligrosos que existen por doquiera.  Hay que refrenar sus malos deseos y reprimir sus malas inclinaciones bondadosamente, pero con firmeza, perseverancia y oración.

El padre debe hacer que rijan en su familia las virtudes más austeras: la energía, la integridad, la honradez, la paciencia, la diligencia y el sentido práctico.  Y lo que exija de sus hijos debe practicarlo él mismo, dando ejemplo de dichas virtudes con su comportamiento.

Los padres no deben desalentar a sus hijos, combinando el cariño con la autoridad, la bondad y la simpatía con la firme represión. Dedíquenles tiempo, intimen con ellos, asóciense con ellos en sus trabajos y juegos, y ganarán su confianza.  Cultiven la amistad.  De ese modo ejercerán sobre ellos una poderosa influencia para el bien.

El padre debe hacer cuanto está de su parte por la felicidad del hogar. Cualesquiera que sean los cuidados o perplejidades que le ocasionen  sus negocios, no deben permitir que arrojen sombra sobre su familia; deben volver a casa siempre con la sonrisa y buenas palabras.

Por la mañana, antes de irse a su trabajo, reúna el padre a sus hijos en torno suyo, y postrados ante Dios, encomiéndelos al cuidado del Padre celestial.  Cuando hayan pasado los afanes del día, vuélvase a reunir la familia en oración de acción de gracias, Para reconocer el cuidado divino del cuál fue objeto durante el día.

Padres y madres. Por muy urgentes que sean sus ocupaciones, no dejen nunca de reunir a su familia en torno a Dios.  Pidan el amparo de los santos ángeles para vuestra casa.  La senda de los jóvenes y viejos está sembrada de molestias cotidianas.  Quienes quieren llevar una vida de paciencia, amor y gozo, han de orar.

Cada uno de los esposos, procure la felicidad de su cónyuge.  Debe haber completa confianza entre los esposos.  Ambos deben hacer frente a sus responsabilidades.  Juntos deben trabajar por el mayor bien de sus hijos.  Jamás deben en presencia de éstos, criticar el uno los planes del otro ni poner en tela de juicio el criterio del otro.  Padres, demuestren a sus hijos que los aman y que quieren hacer cuanto puedan para asegurar su felicidad.

Gobiernen a sus hijos con ternura y compasión, teniendo siempre presente que “SUS ÁNGELES EN LOS CIELOS VEN SIEMPRE LA FAZ DE MI PADRE QUE ESTA EN LOS CIELOS”  (Mat.18:10)  Si quieren que los ángeles desempeñen a favor de sus hijos el ministerio que Dios les ha encomendado, cooperad con ellos haciendo vuestra parte.

Criados bajo la prudente y amante dirección de un hogar verdadero, los hijos no abrigaran deseos de ir a buscar en otra parte placer y compañía.  El mal no tendrá atractivo para ellos.  El espíritu prevaleciente en el hogar amoldará su carácter; contraerán hábitos y adoptarán principios que serán para ellos amparo seguro contra la tentación cuando  tengan que alejarse del hogar y ocupar su puesto en el mundo.  Tanto los hijos como los padres tienen importantes deberes que cumplir en el hogar.  Se les ha de enseñar a los primeros que también forman parte de la sociedad del hogar.  Se les da de comer, se les viste, se les ama y se les cuida; y ellos a su vez deben corresponder a todos estos favores compartiendo las responsabilidades domésticas y proporcionando toda la felicidad posible a su familia.

Los niños se sienten a veces tentados a irritarse bajo la restricción; pero en la vida adulta bendecirán a sus  padres por el solícito cuidado y la estricta vigilancia con que los guardaron y guiaron en sus años de inexperiencia.

EN EL HOGAR  DEBEN  CONVIVIR LA ALEGRÍA, LA CORTESÍA Y EL AMOR; Y DONDE  RESIDEN ESTAS VIRTUDES HABRÁ FELICIDAD Y PAZ

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LA FUENTE DE CURACION-parte 51-

EL HOGAR-parte 6-

LA INFLUENCIA DEL HOGAR

El hogar debe ser para los niños el sitio mas agradable del mundo, y la presencia de la madre en el debe ser su mayor atractivo.  Los niños son por naturaleza sensibles y amantes.  Es fácil contentarlos o hacerlos infelices.  Por medio de suave disciplina, palabras y actos cariñosos, las madres pueden conquistar el corazón de sus hijos.

A los niños les gusta la compañía, y raras veces quieren estar solos.  Anhelan simpatía y ternura.  Creen que lo que les gusta agradará también a su madre, y es natural que acudan a ella con sus menudas alegrías y tristezas.  La madre no debe herir sus corazones sensibles tratando con indiferencia asuntos que, tienen gran importancia para ellos.  La simpatía y aprobación de la madre le son preciosas.  Una mirada de aprobación, una palabra de aliento  serán en sus corazones como rayos de sol que muchas veces los harán feliz el día entero.

En vez de despedir a sus hijos, para no verse molestada por el ruido que producen ni por sus menudas demandas, idee la madre entretenimientos o labores fáciles que mantengan ocupadas las activas manos e inteligencias. Identificándose con los sentimientos de sus hijos y dirigiendo sus diversiones y ocupaciones, la madre se ganará la confianza, y le será más fácil corregir los malos hábitos que tengan, o contrarrestar sus manifestaciones de egoísmo e ira. 

Una palabra de advertencia o de reprobación, dicha en momento oportuno, será de gran valor.  Con amor paciente y vigilante puede encaminar en la debida dirección la inteligencia de sus hijos y cultivar en ellos hermosos y atractivos rasgos de carácter.

Las madres deben educar a sus hijos de modo que no se apoyen siempre en los demás ni piensen únicamente en sí mismos.  No deben inducirlos a creer que todo debe girar en derredor suyo.   Algunos padres dedican mucho tiempo y atención a jugar con sus hijos; pero los niños deben aprender a jugar solos, a ejercitar su ingenio y habilidad. 

De ese modo sabrán contentarse con placeres sencillos.  Debe ensenárseles a soportar valientemente sus pequeños desengaños y pruebas, y hacer pasar por alto leves contratiempos y penas.   Procúrese sugerirles medios de aprender a ser atentos para con los demás.

REQUIEREN ATENCION CONSTANTE

Pero no hay que descuidar a los niños. Si los hijos no encuentran en el hogar la satisfacción de su deseo de simpatía y de compañerismo, la buscarán en otra parte, donde tal vez peligren su espíritu y su carácter.  Por falta de tiempo y reflexión, más de una madre niega a sus hijos tal o cual placer inocente. Hay madres que no tratan a sus hijos de un modo uniforme. 

A veces les permiten hacer o tener cosas que les perjudican, y otras veces les niegan placeres inocentes que llenarían de contento los corazones infantiles. En esto no siguen el ejemplo de Cristo, quien amaba a los niños, comprendía sus sentimientos y simpatizaba con ellos en sus placeres y sus pruebas.

 

 

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LA FUENTE DE CURACION-parte 50

EL HOGAR -parte 5-

EL ESTUDIO DE LA FISIOLOGIA

Los padres deberían tratar temprano de interesar a sus hijos en el estudio de la fisiología y enseñarles sus principios elementales.  Enseñarles el mejor modo de conservar sus facultades físicas, intelectuales y morales, y como usar sus dotes para que su vida beneficie a otros y honre a Dios.  Este conocimiento es de valor inapreciable para los jóvenes.  La enseñanza respecto a las cosas que conciernen a la vida y la salud es para ellos más importante que el conocimiento de muchas de las ciencias que se enseñan en las escuelas.

Los padres han de vivir más para sus hijos y menos para la sociedad.  Estudien los asuntos relacionados con la salud, y practiquen sus conocimientos. Enseñen a sus hijos a razonar de la causa al efecto. Enséñenles que si quieren salud y felicidad, tienen que obedecer las leyes de la naturaleza, aunque los resultados no sean tan rápidos, hay que proseguir con paciencia y perseverancia.

Enséñeles a gozar de las bellezas de la naturaleza y a ejercitar en ocupaciones útiles todas sus facultades corporales e intelectuales. Edúquenlos de modo que lleguen a tener una constitución sana y buenos principios morales, una disposición alegre y un genio apacible. 

Incúlquenles en sus tiernas inteligencias la verdad de que Dios no nos ha creado para que vivamos meramente para los placeres presentes, sino para nuestro bien final.  Enséñenles que el ceder a las tentaciones es dar prueba de debilidad y perversidad, mientras que resistir a ellas denota nobleza y virilidad.  Estas lecciones serán como semilla sembrada en suelo fértil, y darán fruto que llenará de alegría sus corazones.

Sobre todo,  rodeen los padres a sus hijos de una atmósfera de alegría, cortesía y amor.  En el hogar donde habita el amor y se expresa en miradas,  palabras y actos, los ángeles  se  complacen en manifestar su presencia.  Manifiesten un espíritu bondadoso y tolerante; fomentándolo también en sus hijos. La atmósfera así creada será para los hijos lo que son el aire y el sol para la vegetación y promoverán la salud y el vigor de la mente y el cuerpo.

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LA FUENTE DE CURACION-parte 49-

EL HOGAR -parte 4-

LA ALIMENTACION DEL NIÑO

El mejor alimento para el niño es el que suministra la naturaleza.  Es importante que adquiera bueno hábitos dietéticos. Necesitan comprender que comen para vivir y no viven para comer.  Esta educación debe comenzar cuando esta todavía en brazos de su madre. Hay que darle alimento tan sólo a intervalos regulares y con menos frecuencia conforme va creciendo.  No hay que darle dulces y comida de adultos, pues no la pueden digerir. 

El cuidado y la regularidad en la alimentación de las criaturas no sólo fomentarán la salud, y así las harán sosegadas y de genio apacible, sino que echarán los cimientos de hábitos que los beneficiaran en los años subsiguientes.

Cuando los niños salen de la infancia todavía hay que educar con el mayor cuidado sus gustos y apetitos. Muchas veces se les permite comer lo que quieren y cuando quieren, sin tener en cuenta la salud. El trabajo y el dinero tantas veces malgastados en golosinas perjudiciales para la salud inducen al joven a pensar que el supremo objeto de la vida, y lo que reporta mayor felicidad, es poder satisfacer los apetitos.

El resultado de tal educación es que el niño se vuelve glotón; después les sobrevienen las enfermedades, que son seguidas generalmente por la administración de medicinas que son drogas venenosas.

Los padres deben educar los apetitos de sus hijos, y no permitir  que hagan uso de alimentos nocivos para la salud.  Pero en el esfuerzo por regular la alimentación, debemos cuidar de no cometer el error de exigir a los niños que coman cosas desagradables, ni más de lo necesario.  Los niños tienen derechos y preferencias que, cuando son razonables, deben respetarse.

Hay que observar cuidadosamente la regularidad en las comidas. Al niño no se le debe dar de comer entre comidas. La irregularidad en las comidas destruye el tono sano de los órganos de la digestión, en perjuicio de la salud y del buen humor.  Y cuando los niños se sientan a la mesa, no toman con gusto el alimento sano, su apetito clama por alimentos nocivos.

Las madres que satisfacen los deseos de sus hijos a costa de la salud y del genio alegre, siembran males que no dejarán de tener malas consecuencias.

El empeño por satisfacer los apetitos se intensifican en los niños a medida que crecen, y queda sacrificado el vigor mental y físico.  Las madres que obran así cosechan con amargura lo que han sembrado.  Ven a sus hijos criarse incapacitados en su mente y carácter para desempeñar noble y provechoso papel en la sociedad o en la familia.

Las facultades espirituales, intelectuales y físicas se menoscaban por la influencia del alimento malsano.  La conciencia se embota, y se debilita la disposición a recibir buenas impresiones.

 

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