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Archive for 30 noviembre 2009

 

LA FUENTE DE CURACION-parte 52-

El HOGAR-parte 7-

RESPONSABILIDAD DEL PADRE

El esposo y padre es cabeza de la familia.  Es justo que la esposa busque en él amor, simpatía y ayuda para la educación de los hijos, pues son de él tanto como de ella, y él tiene tanto interés como ella en el bienestar de ellos.  Los hijos buscan sostén y dirección en el padre, quien necesita tener un concepto correcto de la vida y de las influencias y compañías que han de rodear a su familia.  Ante todo, debería ser dirigido por el amor y temor de Dios y por las enseñanzas de la Palabra divina, para poder encaminar los pasos de sus hijos por la buena senda.

El padre es el legislador de su familia.  Dios  le dijo a Abrahán, que debía hacer de la ley de Dios la regla de su hogar. “YO LO HE CONOCIDO, SE QUE MANDARA A SUS HIJOS Y A SU CASA” (Gen.18:19)  En la casa del patriarca no habría descuido culpable en cuanto a reprimir el mal.  Dios ha dado reglas.  No se debe permitir que los niños se aparten de la senda segura trazada en la Palabra de Dios, para ir por los caminos peligrosos que existen por doquiera.  Hay que refrenar sus malos deseos y reprimir sus malas inclinaciones bondadosamente, pero con firmeza, perseverancia y oración.

El padre debe hacer que rijan en su familia las virtudes más austeras: la energía, la integridad, la honradez, la paciencia, la diligencia y el sentido práctico.  Y lo que exija de sus hijos debe practicarlo él mismo, dando ejemplo de dichas virtudes con su comportamiento.

Los padres no deben desalentar a sus hijos, combinando el cariño con la autoridad, la bondad y la simpatía con la firme represión. Dedíquenles tiempo, intimen con ellos, asóciense con ellos en sus trabajos y juegos, y ganarán su confianza.  Cultiven la amistad.  De ese modo ejercerán sobre ellos una poderosa influencia para el bien.

El padre debe hacer cuanto está de su parte por la felicidad del hogar. Cualesquiera que sean los cuidados o perplejidades que le ocasionen  sus negocios, no deben permitir que arrojen sombra sobre su familia; deben volver a casa siempre con la sonrisa y buenas palabras.

Por la mañana, antes de irse a su trabajo, reúna el padre a sus hijos en torno suyo, y postrados ante Dios, encomiéndelos al cuidado del Padre celestial.  Cuando hayan pasado los afanes del día, vuélvase a reunir la familia en oración de acción de gracias, Para reconocer el cuidado divino del cuál fue objeto durante el día.

Padres y madres. Por muy urgentes que sean sus ocupaciones, no dejen nunca de reunir a su familia en torno a Dios.  Pidan el amparo de los santos ángeles para vuestra casa.  La senda de los jóvenes y viejos está sembrada de molestias cotidianas.  Quienes quieren llevar una vida de paciencia, amor y gozo, han de orar.

Cada uno de los esposos, procure la felicidad de su cónyuge.  Debe haber completa confianza entre los esposos.  Ambos deben hacer frente a sus responsabilidades.  Juntos deben trabajar por el mayor bien de sus hijos.  Jamás deben en presencia de éstos, criticar el uno los planes del otro ni poner en tela de juicio el criterio del otro.  Padres, demuestren a sus hijos que los aman y que quieren hacer cuanto puedan para asegurar su felicidad.

Gobiernen a sus hijos con ternura y compasión, teniendo siempre presente que “SUS ÁNGELES EN LOS CIELOS VEN SIEMPRE LA FAZ DE MI PADRE QUE ESTA EN LOS CIELOS”  (Mat.18:10)  Si quieren que los ángeles desempeñen a favor de sus hijos el ministerio que Dios les ha encomendado, cooperad con ellos haciendo vuestra parte.

Criados bajo la prudente y amante dirección de un hogar verdadero, los hijos no abrigaran deseos de ir a buscar en otra parte placer y compañía.  El mal no tendrá atractivo para ellos.  El espíritu prevaleciente en el hogar amoldará su carácter; contraerán hábitos y adoptarán principios que serán para ellos amparo seguro contra la tentación cuando  tengan que alejarse del hogar y ocupar su puesto en el mundo.  Tanto los hijos como los padres tienen importantes deberes que cumplir en el hogar.  Se les ha de enseñar a los primeros que también forman parte de la sociedad del hogar.  Se les da de comer, se les viste, se les ama y se les cuida; y ellos a su vez deben corresponder a todos estos favores compartiendo las responsabilidades domésticas y proporcionando toda la felicidad posible a su familia.

Los niños se sienten a veces tentados a irritarse bajo la restricción; pero en la vida adulta bendecirán a sus  padres por el solícito cuidado y la estricta vigilancia con que los guardaron y guiaron en sus años de inexperiencia.

EN EL HOGAR  DEBEN  CONVIVIR LA ALEGRÍA, LA CORTESÍA Y EL AMOR; Y DONDE  RESIDEN ESTAS VIRTUDES HABRÁ FELICIDAD Y PAZ

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LA FUENTE DE CURACION-parte 51-

EL HOGAR-parte 6-

LA INFLUENCIA DEL HOGAR

El hogar debe ser para los niños el sitio mas agradable del mundo, y la presencia de la madre en el debe ser su mayor atractivo.  Los niños son por naturaleza sensibles y amantes.  Es fácil contentarlos o hacerlos infelices.  Por medio de suave disciplina, palabras y actos cariñosos, las madres pueden conquistar el corazón de sus hijos.

A los niños les gusta la compañía, y raras veces quieren estar solos.  Anhelan simpatía y ternura.  Creen que lo que les gusta agradará también a su madre, y es natural que acudan a ella con sus menudas alegrías y tristezas.  La madre no debe herir sus corazones sensibles tratando con indiferencia asuntos que, tienen gran importancia para ellos.  La simpatía y aprobación de la madre le son preciosas.  Una mirada de aprobación, una palabra de aliento  serán en sus corazones como rayos de sol que muchas veces los harán feliz el día entero.

En vez de despedir a sus hijos, para no verse molestada por el ruido que producen ni por sus menudas demandas, idee la madre entretenimientos o labores fáciles que mantengan ocupadas las activas manos e inteligencias. Identificándose con los sentimientos de sus hijos y dirigiendo sus diversiones y ocupaciones, la madre se ganará la confianza, y le será más fácil corregir los malos hábitos que tengan, o contrarrestar sus manifestaciones de egoísmo e ira. 

Una palabra de advertencia o de reprobación, dicha en momento oportuno, será de gran valor.  Con amor paciente y vigilante puede encaminar en la debida dirección la inteligencia de sus hijos y cultivar en ellos hermosos y atractivos rasgos de carácter.

Las madres deben educar a sus hijos de modo que no se apoyen siempre en los demás ni piensen únicamente en sí mismos.  No deben inducirlos a creer que todo debe girar en derredor suyo.   Algunos padres dedican mucho tiempo y atención a jugar con sus hijos; pero los niños deben aprender a jugar solos, a ejercitar su ingenio y habilidad. 

De ese modo sabrán contentarse con placeres sencillos.  Debe ensenárseles a soportar valientemente sus pequeños desengaños y pruebas, y hacer pasar por alto leves contratiempos y penas.   Procúrese sugerirles medios de aprender a ser atentos para con los demás.

REQUIEREN ATENCION CONSTANTE

Pero no hay que descuidar a los niños. Si los hijos no encuentran en el hogar la satisfacción de su deseo de simpatía y de compañerismo, la buscarán en otra parte, donde tal vez peligren su espíritu y su carácter.  Por falta de tiempo y reflexión, más de una madre niega a sus hijos tal o cual placer inocente. Hay madres que no tratan a sus hijos de un modo uniforme. 

A veces les permiten hacer o tener cosas que les perjudican, y otras veces les niegan placeres inocentes que llenarían de contento los corazones infantiles. En esto no siguen el ejemplo de Cristo, quien amaba a los niños, comprendía sus sentimientos y simpatizaba con ellos en sus placeres y sus pruebas.

 

 

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LA FUENTE DE CURACION-parte 50

EL HOGAR -parte 5-

EL ESTUDIO DE LA FISIOLOGIA

Los padres deberían tratar temprano de interesar a sus hijos en el estudio de la fisiología y enseñarles sus principios elementales.  Enseñarles el mejor modo de conservar sus facultades físicas, intelectuales y morales, y como usar sus dotes para que su vida beneficie a otros y honre a Dios.  Este conocimiento es de valor inapreciable para los jóvenes.  La enseñanza respecto a las cosas que conciernen a la vida y la salud es para ellos más importante que el conocimiento de muchas de las ciencias que se enseñan en las escuelas.

Los padres han de vivir más para sus hijos y menos para la sociedad.  Estudien los asuntos relacionados con la salud, y practiquen sus conocimientos. Enseñen a sus hijos a razonar de la causa al efecto. Enséñenles que si quieren salud y felicidad, tienen que obedecer las leyes de la naturaleza, aunque los resultados no sean tan rápidos, hay que proseguir con paciencia y perseverancia.

Enséñeles a gozar de las bellezas de la naturaleza y a ejercitar en ocupaciones útiles todas sus facultades corporales e intelectuales. Edúquenlos de modo que lleguen a tener una constitución sana y buenos principios morales, una disposición alegre y un genio apacible. 

Incúlquenles en sus tiernas inteligencias la verdad de que Dios no nos ha creado para que vivamos meramente para los placeres presentes, sino para nuestro bien final.  Enséñenles que el ceder a las tentaciones es dar prueba de debilidad y perversidad, mientras que resistir a ellas denota nobleza y virilidad.  Estas lecciones serán como semilla sembrada en suelo fértil, y darán fruto que llenará de alegría sus corazones.

Sobre todo,  rodeen los padres a sus hijos de una atmósfera de alegría, cortesía y amor.  En el hogar donde habita el amor y se expresa en miradas,  palabras y actos, los ángeles  se  complacen en manifestar su presencia.  Manifiesten un espíritu bondadoso y tolerante; fomentándolo también en sus hijos. La atmósfera así creada será para los hijos lo que son el aire y el sol para la vegetación y promoverán la salud y el vigor de la mente y el cuerpo.

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LA FUENTE DE CURACION-parte 49-

EL HOGAR -parte 4-

LA ALIMENTACION DEL NIÑO

El mejor alimento para el niño es el que suministra la naturaleza.  Es importante que adquiera bueno hábitos dietéticos. Necesitan comprender que comen para vivir y no viven para comer.  Esta educación debe comenzar cuando esta todavía en brazos de su madre. Hay que darle alimento tan sólo a intervalos regulares y con menos frecuencia conforme va creciendo.  No hay que darle dulces y comida de adultos, pues no la pueden digerir. 

El cuidado y la regularidad en la alimentación de las criaturas no sólo fomentarán la salud, y así las harán sosegadas y de genio apacible, sino que echarán los cimientos de hábitos que los beneficiaran en los años subsiguientes.

Cuando los niños salen de la infancia todavía hay que educar con el mayor cuidado sus gustos y apetitos. Muchas veces se les permite comer lo que quieren y cuando quieren, sin tener en cuenta la salud. El trabajo y el dinero tantas veces malgastados en golosinas perjudiciales para la salud inducen al joven a pensar que el supremo objeto de la vida, y lo que reporta mayor felicidad, es poder satisfacer los apetitos.

El resultado de tal educación es que el niño se vuelve glotón; después les sobrevienen las enfermedades, que son seguidas generalmente por la administración de medicinas que son drogas venenosas.

Los padres deben educar los apetitos de sus hijos, y no permitir  que hagan uso de alimentos nocivos para la salud.  Pero en el esfuerzo por regular la alimentación, debemos cuidar de no cometer el error de exigir a los niños que coman cosas desagradables, ni más de lo necesario.  Los niños tienen derechos y preferencias que, cuando son razonables, deben respetarse.

Hay que observar cuidadosamente la regularidad en las comidas. Al niño no se le debe dar de comer entre comidas. La irregularidad en las comidas destruye el tono sano de los órganos de la digestión, en perjuicio de la salud y del buen humor.  Y cuando los niños se sientan a la mesa, no toman con gusto el alimento sano, su apetito clama por alimentos nocivos.

Las madres que satisfacen los deseos de sus hijos a costa de la salud y del genio alegre, siembran males que no dejarán de tener malas consecuencias.

El empeño por satisfacer los apetitos se intensifican en los niños a medida que crecen, y queda sacrificado el vigor mental y físico.  Las madres que obran así cosechan con amargura lo que han sembrado.  Ven a sus hijos criarse incapacitados en su mente y carácter para desempeñar noble y provechoso papel en la sociedad o en la familia.

Las facultades espirituales, intelectuales y físicas se menoscaban por la influencia del alimento malsano.  La conciencia se embota, y se debilita la disposición a recibir buenas impresiones.

 

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LA FUENTE DE CURACION-parte 48-

EL HOGAR-parte 3-

OPORTUNIDADES DE LA MADRE

Hay un Dios en lo alto, y la luz y gloria de su trono iluminan a la madre fiel que procura educar a sus hijos para que resistan a la influencia del mal. Ninguna otra obra puede igualarse en importancia con la suya.  Su tarea es desarrollar con la ayuda de Dios la imagen divina en un alma humana.  La  madre que aprecie esta obra considerará de valor inapreciable sus oportunidades. 

Por lo tanto, mediante su propio carácter y sus métodos de educación, se empeñará en presentar a sus hijos el más alto ideal.  Con fervor, paciencia y valor, se esforzará por perfeccionar sus propias aptitudes para valerse de ellas con acierto en la educación de sus hijos. Tendrá sus miradas fijas en Cristo, para que su experiencia diaria, en el humilde círculo de sus cuidados y deberes, sea reflejo fiel de la única Vida verdadera.

EL NIÑO

Las lecciones aprendidas, los hábitos adquiridos durante los años de la infancia y de la niñez, influyen en la formación del carácter y la dirección de la vida mucho más que todas las instrucciones y que toda la educación de los años subsiguientes.

Los padres deben considerar ésto.  Deben comprenden los principios que constituyen la base del cuidado y de la educación de los hijos,  Deben ser capaces de criarlos con buena salud física, mental y moral.  Deben estudiar las leyes de la naturaleza.  Deben familiarizarse con el organismo del cuerpo humano.  Necesitan entender las funciones de los varios órganos y su mutua relación y dependencia. 

Deben estudiar la relación  de las facultades mentales con las físicas y las condiciones requeridas para el funcionamiento sano de cada una de ellas. Deben asumir las responsabilidades de la paternidad y tener una preparación para ello.

Poca, muy poca consideración se da a las causas que determinan la mortalidad, la enfermedad y la degeneración, que existen hoy aun en los países más civilizados y favorecidos.  La raza humana decae.  Muchos mueren en la infancia, de los que alcanzan la edad adulta, los más adolecen de alguna enfermedad, y pocos llegan al límite de la vida humana.

EL CUIDADO DE LOS NIÑOS

Si los padres y las madres hicieran lo posible para dar a sus hijos buena herencia, y luego, mediante una buena educación, se esforzaran por remediar cualquier mala condición en que hubieran nacido, habría un cambio favorable en el mundo.

Cuanto más tranquila y sencilla la vida del niño, más favorable será su desarrollo físico e intelectual.  La madre debería procurar siempre conservarse tranquila, serena y dueña de si misma.  Muchos pequeños son en extremo susceptibles a la excitación nerviosa, y los modales suaves y apacibles de la madre ejercerán una influencia calmante de incalculable beneficio para el niño. Es necesario de que cuando duerma o esté despierto, de día o de noche, respire aire puro.

 

 

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LA FUENTE DE CURACION-parte 47

EL HOGAR-parte 2-

LA MADRE- parte 2-

EL EXCESO DE TRABAJO

Hay que velar con cariño por las fuerzas de la madre.  En vez de permitir que las malgaste en tareas agotadoras, hay que reducir sus cargas.  Muchas veces el esposo desconoce las leyes físicas que el bienestar de su familia exige que conozca.  Absorto en la lucha por la vida, o empeñado en labrarse una fortuna y acosado por cuidados y apuros, permite que caigan sobre la esposa cargas que agotan sus fuerzas en el período mas crítico de su vida y le causan debilidad y enfermedad.

En el camino penoso de la vida sepa el marido ir “poco a poco” al paso en que pueda seguirle a su compañera de viaje.  En medio del gentío que corre locamente tras el dinero y el poder, aprenda el esposo a medir sus pasos, a confortar y a sostener al ser humano llamado a andar junto a él.

ALEGRIA Y BUEN HUMOR

La madre debe cultivar un genio alegre, contento y feliz.  Todo esfuerzo hecho en este sentido será recompensado con creces en el bienestar físico y el carácter moral de sus hijos.  Un genio alegre fomentará la felicidad de su familia y mejorará en alto grado su propia salud.

Ayude el marido a su esposa con su simpatía y cariño constante.  La bondad y cortesía que le demuestre serán para ella un precioso aliento, y la felicidad que sepa comunicarle allegará gozo y paz a su propio corazón.

El esposo y padre malhumorado, egoísta y autoritario no sólo se hace infeliz, sino que aflige a todos los de la casa.  Cosechará lo que sembró, viendo a su mujer desanimada y enfermiza, y a sus hijos contaminados con su propio genio displicente.

Si la madre se ve privada del cuidado y las comodidades que merece, si se le permite que agote sus fuerzas con el recargo de trabajo o con las congojas y tristezas, sus hijos se verán a su vez privados de la fuerza vital, de la flexibilidad mental y del espíritu siempre alegre que hubieran debido heredar. Mucho mejor seria alegrar la vida de la madre, evitarle la penuria, el trabajo cansador y los cuidados deprimentes, a fin de conseguir que los hijos hereden una buena constitución, que les permita pelear las batallas de la vida con sus propias fuerzas.

El carácter, la conducta de los padres y sus métodos de educación deben interpretar las palabras divinas.  La influencia de los padres ganará o ahuyentará la confianza de los hijos en las promesas del Señor.

PRIVILEGIO DE LOS PADRES: EDUCAR A SUS HIJOS

Dichosos los padres que hacen que las promesas y los mandamientos de Dios despierten en los hijos gratitud y reverencia.  Dichosos los padres cuya ternura, justicia y longanimidad interpreten para el niño el amor, la justicia y la paciencia de Dios, y que al  enseñar a sus hijos a amarlos y a confiar en ellos y a obedecerles, les enseñan a amar  a su Padre celestial, a confiar en él y a obedecerle. Los padres que hacen a sus hijos semejante dádiva los enriquecen con un tesoro precioso, un tesoro tan duradero como la eternidad.

 

 

 

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LA FUENTE DE CURACION-parte 46-

EL HOGAR-parte 1-

La misión del hogar se extiende más allá del círculo de sus miembros.  El hogar cristiano ha de ser una lección objetiva, que ponga de relieve la excelencia de los verdaderos principios de la vida.  Semejante ejemplo será una fuerza para el bien en el mundo.  Al salir de este hogar los jóvenes enseñarán las lecciones que en él hayan aprendido.  Hay muchos otros para quienes podemos hacer de nuestro hogar una bendición. 

Nuestras relaciones sociales no deberían ser dirigidas por los dictados de las costumbres del mundo, sino por el Espíritu de Cristo y por la enseñanza de su Palabra. La influencia social es una fuerza maravillosa.  Si queremos, podemos valernos de ella para ayudar a los que nos rodean.

Toda influencia e impresión determinan la elección del rumbo de un destino en esta vida y en la venidera.  El mal con sus lugares de reunión, brillantes y seductores, invita a los jóvenes.  A todos los que acuden se les da la bienvenida.  Muchos se encuentran en la encrucijada de los caminos.

Estos jóvenes necesitan que se les tienda una mano con simpatía.  Las palabras bondadosas dichas con sencillez, las pequeñas atenciones para con ellos, barrerán las nubes de la tentación que se amontonan sobre sus almas, y serían muchos los que de buena gana dirigirían sus pasos por el camino ascendente.

OPORTUNIDADES DE LA VIDA

El tiempo de que disponemos es corto.  Sólo una vez podemos pasar por este mundo; saquemos, pues, al hacerlo, el mejor provecho de nuestra vida.  La tarea a la cuál se nos llama no requiere riquezas, posición social ni gran capacidad.  Lo que sí se requiere es un espíritu bondadoso y abnegado y firmeza de propósito.  Una luz, por pequeña que sea, si arde siempre, puede servir para encender muchas otras. 

Nuestra esfera de influencia, nuestras capacidades, oportunidades y adquisiciones podrán parecer limitadas; y sin embargo tenemos posibilidades maravillosas si aprovechamos las oportunidades que nos brindan nuestros hogares.  Si tan sólo queremos abrir nuestros corazones y nuestras casas a los divinos principios de la vida, llegaremos a ser canales por los que fluyan corrientes de fuerza vivificante.

LA MADRE-parte 1

Los hijos serán en gran medida lo que sean sus padres.  Las condiciones físicas de éstos, sus disposiciones y apetitos, sus aptitudes intelectuales y morales, se reproducen, en mayor o menor grado, en sus hijos. Cuanto más nobles sean los propósitos que animen a los padres, cuanto más elevadas sus dotes intelectuales y morales, cuanto más desarrolladas sus facultades físicas, mejor será el equipo que para la vida den a sus hijos.

En las Escrituras se explica el cuidado con que la madre debe vigilar sus propios hábitos de vida.    Muchos padres creen que el efecto de las influencias prenatales es cosa de poca monta; pero el Cielo no las considera así. El bienestar del niño dependerá de los hábitos de la madre.  Ella tiene, pues, que someter sus apetitos y sus pasiones al dominio de los buenos principios. 

Si antes del nacimiento, la madre procura complacerse a sí misma, si es egoísta, impaciente e imperiosa, estos rasgos de carácter se reflejarán en el temperamento del niño.  Así se explica que muchos hijos hayan recibido por herencia tendencias al mal que son casi irresistibles.  Cada gota de bebida alcohólica que la madre toma para halagar al paladar compromete la salud física, intelectual y moral de su hijo, y es un pecado contra su Creador.

Pero si la madre se atiene a principios rectos, si es templada y abnegada, bondadosa, apacible y altruista puede transmitir a su hijo estos mismos rasgos de carácter. 

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