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Archive for 28 agosto 2009

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

REFERENCIAS

Es evidente que Adán era responsable del planeta, puesto que Dios lo llamó a dar cuenta de la transgresión aunque Adán no había sido el primero en caer (Gen.3:9).  El Nuevo Testamento también, al comparar a los dos “Adanes”, señala que el primer Adán fue responsable de la entrada del pecado y de la muerte (Rom.5:12;  1Cor 15:22;).

“Dios mismo dio a Adán una compañera. Le proveyó de una “ayuda idónea para él”, alguien que realmente le correspondía, una persona digna y apropiada para ser su compañera y que podría ser una sola cosa con él en amor y simpatía.  Eva fue creada de una costilla tomada del costado de Adán; este hecho significa que ella  no debía dominarle como cabeza, ni tampoco debía ser humillada y hollada  bajo sus plantas como un ser inferior, sino que más bien debía estar a su lado como su igual, para ser amada y protegida por él”. (Patriarcas y Profetas-Pag.26, 27-White)

Los padres que se vean obligados a colocar a sus hijos bajo el cuidado de otras personas, deben escoger alguien que tenga valores similares a los suyos, de modo que pueda haber plena cooperación en la tarea de educar al niño.  La entrega o retracción del amor por parte de los padres es la clave del bienestar emocional y psicológico del niño en desarrollo.

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DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

LOS PADRES.   El padre   La Sagrada Escritura le ha asignado al esposo y padre la responsabilidad de ser cabeza del hogar así como sacerdote en él. (Col. 3:18-21;  1Ped. 3:1-8). “Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cuál es su cuerpo, y El es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.  Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos.  El que ama a su mujer, a sí mismo se ama” (Efe. 5: 23-28).

Así como Cristo demostró  un gobierno lleno de bondad que lo llevó a la cruz en calidad de siervo, del mismo modo el esposo debe dirigir con sacrificio.  La regla de Cristo es una regla de sabiduría y amor, y cuando los esposos cumplen sus obligaciones para con sus esposas, usan su autoridad con la misma ternura que Cristo usa para con la iglesia. Al mismo tiempo, tiene la responsabilidad de tratar la individualidad de su esposa  con el máximo respeto.

EL PADRE. El padre sabio dedica tiempo a sus hijos. Un niño puede aprender muchas lecciones de su padre, tales como respeto y amor por su madre, amor a Dios, el amor por los demás, la forma correcta de trabajar, la modestia, el amor por la naturaleza y por las cosas que Dios ha hecho, la importancia de la oración.  Pero si el padre nunca está en casa, el niño se ve privado de este privilegio y gozo.

LA MADRE.  La maternidad es lo que más se acerca a estar en sociedad con Dios. “Al rey en su trono no le incumbe una obra superior a la de la madre.  Ella es la reina de su familia.  A ella le toca modelar el carácter de sus hijos, a fin de que sean idóneos para la vida superior e inmortal.  Un ángel no podría pedir una misión más elevada; porque mientras la madre realiza esta obra, está sirviendo a Dios… Percátese del valor de su obra y vístase de toda la armadura de Dios a fin de resistir a la tentación de conformarse con las normas del mundo.  Ella obra para este tiempo y para la eternidad”.

LOS HIJOS 

UNA PRIORIDAD.  Fuera de su compromiso con el Señor y con sus cónyuges, los padres no tiene responsabilidad mayor que la que deben a los hijos que han traído al mundo.  Es necesario que coloquen los intereses de sus hijos antes que su propio progreso y comodidad; los hijos no eligieron venir al mundo, y debe dárseles el mejor comienzo posible en la vida.  Por cuánto las influencias prenatales afectan en forma vital la salud espiritual, mental y física, el proceso de darle prioridad al bienestar del niño debe comenzar antes de su nacimiento.

EL AMOR.   El amor de los padres debe ser incondicional y estar dispuesto al sacrificio.  Aún cuando nunca sea devuelto, los hijos lo necesitan para desarrollar una imagen positiva de sí mismos y salud emocional en sus vidas.  Los niños que tienen que ganarse el amor de los padres, o que se sienten rechazados y sin importancia, procurarán recibir como sustituto la atención de sus padres, obteniéndola a través de conductas indeseables, las cuáles pueden arraigarse  profundamente y hacerse habituales. Los niños que se sienten seguros en el amor de sus padres, serán capaces de hacer lugar para el prójimo en sus vidas. Puede enseñárseles a dar así como a recibir, y comprenden que hay una razón para existir más allá de sí mismos.  A medida que los niños se desarrollan, pueden aprender a glorificar a Dios.

    

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DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

LA UNIÓN. El término hebreo que se traduce como “unión” viene de una palabra que significa “pegar, asegurar, unir, aferrarse a algo”.  Como sustantivo, hasta se lo puede usar  para designar el acto de soldar o unir metales (Isa.  41:7).  La unión íntima y la fortaleza que se obtienen de esta técnica, ilustran la naturaleza de la unión que debe existir en el matrimonio.  Cualquier intento de quebrantar esta unión produce heridas en los individuos unidos de forma tan íntima.  El hecho de que este vínculo humano es estrechísimo, también se enfatiza por el hecho de que el mismo verbo se usa para expresar el vínculo que debe existir entre Dios  y su pueblo.

UN PACTO. En la Escritura, este compromiso por el cuál se unen los individuos en matrimonio, está descrito como un “pacto”, término que se utiliza para describir el acuerdo más solemne y obligatorio que aparezca en la Palabra de Dios (Mal.2:14; Prov. 2:16, 17). Su compromiso mutuo debe exhibir la fidelidad y perseverancia que caracterizan el pacto de Dios (Sal.89:34;  Lam. 3:23).

Dios, la familia y los amigos de la pareja así como la comunidad, son testigos del pacto que éstos realizan entre sí.  Ese pacto es ratificado en el cielo.  “Por lo tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mat.19:6).

UNA SOLA CARNE. El acto de dejar la relación  con los padres y hacer un pacto de unión, resulta en un vínculo que es un misterio. He aquí la unidad en su sentido más completo: la pareja camina unida, enfrenta unida la vida, y comparte una intimidad profunda.  En el comienzo, esta unidad se refiere a la unión física del matrimonio.  Pero más  allá de eso, también se refiere al íntimo vínculo de la mente y las emociones que constituye el fundamento del aspecto físico de la relación.

CAMINANDO UNIDOS. Es claro que la Escritura enseña que los creyentes deben casarse únicamente con otros creyentes. La verdadera unidad demanda la comunidad de creencias y prácticas. Las diferencias en experiencia religiosa conducen a diferencias en el estilo de vida, las cuáles pueden crear profundas tensiones y rupturas en el matrimonio.

UNIDOS FRENTE A LA VIDAPara  llegar a ser una sola carne, ambos cónyuges deben ser completamente leales el uno al otro.  Los que se casan proclaman su intención de compartir la responsabilidad de su cónyuge, y de enfrentar juntos cualquier cosa.  El matrimonio requiere un amor activo, que nunca echa pie atrás. Comparten todo lo que poseen; no sólo sus cuerpos y sus posesiones materiales, sino también sus pensamientos y sentimientos, su gozo y sufrimiento, sus esperanzas y temores, sus éxitos y fracasos. Llegar a ser una carne, significa que dos personas llegan a ser completamente una en cuerpo, alma y espíritu, y sin embargo permanecen siendo dos individuos diferentes.

EL AMOR BÍBLICO. El amor marital es una devoción mutua incondicional, afectuosa e  íntima, que promueve el crecimiento de ambos a la imagen de Dios en todos los aspectos de la persona: físico, emocional, intelectual y espiritual. Pero es el amor llamado ágape que se describe en el Nuevo Testamento—el amor abnegado, orientado enteramente hacia el prójimo —  lo que comprende el fundamento del verdadero amor marital.

Jesús manifestó la forma más elevada de esta clase de amor cuando, habiendo aceptado la culpabilidad y las consecuencias de nuestros pecados, consintió en su propia muerte en  la cruz. …..“Como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” (Juan 13:1).  En esto consiste el ágape –el amor incondicional – de Jesucristo.

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor  no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia más se goza de la verdad.  Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser”   (1 Cor.13: 4-8).

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 DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

El hogar es el ambiente primario para la restauración de la imagen de Dios en los seres humanos.  Dentro de la familia, el padre, la madre y los hijos pueden expresarse libremente, y suplir sus necesidades mutuas en lo que se refiere a pertenecer a un grupo social, el amor y la intimidad.  Aquí se establece la identidad y se desarrollan los sentimientos de valía personal.  El hogar es también el lugar en que, por la gracia de Dios, se practican los principios del verdadero cristianismo, y sus valores se trasmiten de una generación a la siguiente.

La familia puede ser un lugar en el cuál reine gran felicidad.  Por otra parte, también puede ser la escena de terrible sufrimiento.  La vida familiar armoniosa demuestra verdadera aplicación de los principios del cristianismo, y revela el carácter de Dios.  Desgraciadamente, la manifestación de estas características es sumamente rara en los hogares modernos.  En vez de ella, muchas familias demuestran los pensamientos e intenciones del corazón humano egoísta: peleas, rebeliones, rivalidades, ira, actitudes impropias, y aún crueldad. Sin embargo, estas características no eran parte del plan original de Dios.  Jesús dijo: Al principio no fue así” (Mat.19:8).

DESDE  EL  COMIENZO.  El sábado y el matrimonio son dos de los dones originales que Dios le concedió a la familia humana.  Fueron dados con el fin de proveer el gozo del reposo y de pertenecer, sin limitaciones de época, lugar o cultura.  El establecimiento de estas dos instituciones culminó la creación de este mundo que realizó  Dios.  Fueron su toque final, lo mejor de los excelentes dones que le concedió a la humanidad en la creación.  Al establecer el sábado, Dios les concedió a los seres humanos un tiempo de reposo y renovación, una ocasión de gozar de comunión con El.  Al formar la primera familia, estableció la unidad social básica para la humanidad, dándole un sentido de pertenencia y proveyendo una oportunidad para que sus miembros se desarrollasen como individuos completos en el servicio a Dios y a los demás.

EL VARÓN Y LA MUJER HECHOS A IMAGEN DE DIOS.  ”Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Gen1:27). El término hombre se usa aquí (tanto en hebreo como en español) en el sentido genérico, tal como sucede más de 500 veces en otros lugares del Antiguo Testamento.  Este término incluye tanto al varón como a la mujer.  El texto deja en claro que no se trataba de que el varón fuese creado a la imagen de Dios  y la mujer a la imagen del varón.  Por el contrario, ambos fueron hechos a imagen de Dios.

La familia y el hogar están fundados sobre el hecho de la diferenciación sexual.  Dios podría haber propagado la vida en el mundo sin crear varón o hembra, como se demuestra en la reproducción asexual de ciertas formas de vida animal. Pero Dios creó “dos individuos idénticos en la forma y características generales, pero cada  uno de los cuáles contenía en sí mismo algo que en el otro faltaba, y necesitaba complementación”. Un mundo hecho exclusivamente de miembros de cualquiera de los dos sexos no estaría completo.

EL MATRIMONIO. De la diversidad del varón y la mujer, Dios produjo orden  y unidad. Ese primer viernes de la historia, el Creador celebró el primer matrimonio. Y desde entonces el matrimonio ha constituido el fundamento de la familia y de la sociedad. Según la disposición divina, “dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”  (Gen.2:24) La relación del matrimonio debe tener primacía sobre la relación existente entre padres e hijos. Sin este proceso,  no existe un fundamento firme para el matrimonio.

 

    

 

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DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA-CONCEPTO-

El matrimonio fue establecido por Dios en el Edén, y confirmado por Jesús, para que fuera una unión por toda la vida entre un hombre y una mujer en amante compañerismo.  Para el cristiano el matrimonio es un compromiso a la vez con Dios y con su cónyuge, y este paso debieran darlo sólo personas que participan de la misma fe.   El amor mutuo, el honor, el respeto y la responsabilidad, son la trama de esta relación que debiera reflejar el amor, la santidad, la intimidad y la perdurabilidad de la relación que existe entre Cristo y su iglesia.   Con respecto al divorcio, Jesús enseñó que la persona que se divorcia, a menos que sea por causa de fornicación, y se casa con otra, comete adulterio. 

Aunque algunas relaciones familiares están lejos de ser ideales, los socios en la relación matrimonial que se consagran plenamente el uno al otro en Cristo pueden lograr una amorosa unidad gracias a la dirección del Espíritu y al amante cuidado de la iglesia.  Dios bendice la familia y es su propósito que sus miembros se ayuden mutuamente hasta alcanzar la plena madurez.  Los padres deben criar a sus hijos para que amen y obedezcan al Señor.  Mediante el precepto y el ejemplo debieran enseñarles que Cristo disciplina amorosamente, que siempre es tierno y que se preocupa por sus criaturas, y que quiere que lleguen a ser miembros de su cuerpo, la familia de Dios.  Un creciente acercamiento familiar es uno de los rasgos característicos del último mensaje evangélico.

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DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

Se ha descubierto que la cafeína también contribuye al aumento del colesterol en la sangre, a la alta presión sanguínea, al aumento de las secreciones gástricas, y a las úlceras pépticas.  Está implicada en las enfermedades del corazón, la diabetes, y los cánceres del colon, la vejiga, y el páncreas.  Su uso regular o inmoderado durante el embarazo aumenta el riesgo de producir defectos congénitos y niños de peso menor que el normal.

En lo que se refiere al sistema circulatorio, el tabaco aumenta el riesgo de los ataques al corazón, la alta presión sanguínea, y enfermedades vasculares periféricas. En lo referente al sistema respiratorio, el tabaco produce un aumento en las muertes debidas al cáncer pulmonar, la bronquitis crónica,  y el enfisema.  Paraliza los cilios bronquiales que limpian los pulmones y bronquios de impurezas, y está asociado con el cáncer de laringe, la boca, el esófago, la vejiga, los riñones y el páncreas.  Está además asociado con el aumento de úlceras duodenales y de muertes por complicaciones que resultan  de las úlceras.  

Entre los bebedores sociales, el alcohol disminuye el volumen de lo lóbulos frontales, el centro del discernimiento moral.  Las pruebas psicológicas de los bebedores sociales demostraron que sus capacidades mentales y su funcionamiento intelectual se hallaban significativamente deterioradas.

VINO FERMENTADO. La Escritura condena el vino que tiene alcohol porque trae miseria, violencia y destrucción. (Prov. 4:17;  23:29, 35).  Hace que los dirigentes religiosos se conviertan en opresores (Isa.56: 10-12) y estaba asociado con la perversión del juicio de los dirigentes de Israel (Isa. 28:7) y del rey Belsasar (Dan.5: 1-30).

VINO SIN FERMENTAR.  La Biblia habla favorablemente del vino o jugo de uva sin fermentar, y lo recomienda como una gran bendición.  Debía presentarse como una ofrenda a Dios  (Num.18: 12, 13;  Nehe.10: 37-39;  13: 12, 13). Es una de las bendiciones de Dios  (Gen.27:28;  Deut.7:13;  11:14;  Prov. 3:10; Isa. 65:8;  Joel 3:18),”alegra a Dios y a los hombres” (Jue. 9:13), y simboliza las bendiciones espirituales (Isa. 55:1, 2;  Prov. 9:2, 3).  Es también una bebida saludable  (1 Tim.5:23).

Una forma de diversión que ejerce una influencia maléfica es el baile, como se practica actualmente, es una escuela de depravación, una terrible maldición para la sociedad. La preocupación por la santidad que expresa el Nuevo Testamento es consecuente con la del Antiguo.  Hay un interés espiritual a la vez que físico en el bienestar de la gente  (Mat.4:23;  1Tes. 5:23;  1Ped. 1:15, 16).

La visión que Pedro tuvo de los animales, registrada en Hechos 10, no tenía por objetivo enseñar que los animales inmundos se habían convertido en alimento apto para comer, en vez de ello, enseñaba  que los gentiles no eran inmundos, y que el apóstol podía asociarse con ellos sin considerarse contaminado.  Pedro comprendió la visión explicando: “Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mi me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo “(Hechos 10:28).

La pimienta, las especies, la mostaza, los encurtidos y otras sustancias similares dañan el estómago. Primero irritan el revestimiento interior del estómago. Luego, atacan su barrera mucosa, destruyendo su resistencia a las lesiones.  La irritación del estómago afecta el cerebro, lo cuál a su vez influye sobre el temperamento, produciendo a menudo irritabilidad.  Los condimentos y las especias también producen inflamación de esófago y destruyen la barrera mucosa del intestino delgado y el colon.  Irritan los riñones y pueden contribuir a la hipertensión. Algunas de las sustancias contienen carcinógenos.

El uso de cosméticos no es enteramente inofensivo. Algunas de las sustancias químicas que se usan en su preparación pueden entrar en la circulación sanguínea al ser absorbidas por la piel, y— dependiendo de la sustancia y de la sensibilidad de la persona— pueden causar daños  a la salud.

 

 

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DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

LOS PRINCIPIOS DE LAS NORMAS CRISTIANAS.  En todas sus manifestaciones, el estilo de vida del cristiano es una respuesta a la salvación por medio de Cristo.  El cristiano desea honrar a Dios, y vivir como Jesús vivió.  ¿Cuáles son los principios que nos guían a la vida plena?  Cuando el Espíritu Santo se hace presente en la vida de un individuo, sucede un cambio decidido, el cuál sea hace evidente para con los que rodean a dicho individuo (Juan 3:8).  El Espíritu no sólo efectúa  un cambio inicial en la vida; sus efectos son perdurables. El fruto de Espíritu es el amor (Gal.5:22, 23). 

En todas las circunstancias, favorables o adversas, debemos procurar comprender y vivir en armonía con la voluntad y la mente de Cristo (1Cor. 2:16).  Elena de White ha hecho notar cuán hermosos son los resultados de una vida que se vive en esta clase de relación con Cristo.“Toda verdadera obediencia proviene del corazón.  La de Cristo procedía del corazón.  Y si nosotros consentimos se identificará de tal manera con nuestros pensamientos y fines, amoldará de tal manera nuestro corazón y mente en conformidad con su voluntad, que cuando le obedezcamos estaremos tan sólo ejecutando nuestros propios impulsos.  La voluntad, refinada y santificada, hallará su más alto deleite en servirle.  Cuando conozcamos a Dios como es nuestro privilegio conocerle, nuestra vida será una vida de continua obediencia.  Si apreciamos el carácter de Cristo y tenemos comunión con Dios, el pecado llegará  a sernos odioso”.

VIVIENDO PARA ALABAR Y GLORIFICAR A DIOS. ¡Dios ha hecho tanto por nosotros! Una forma de demostrarle nuestra gratitud, es a través de nuestra alabanza.

Los salmos exaltan este aspecto de la vida espiritual: “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré….para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.  Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios  te alabarán.  Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos.  Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi boca”  (Sal.63:2-5).

Todo verdadero cristiano le asigna a Dios el primer lugar en todo lo que hace; en sus pensamientos, sus palabras y sus deseos.  No tiene otros dioses delante de su Redentor (1 Cor.10:31).

VIDAS DEDICADAS A LA MINISTRACIÓN.  Una poderosa razón por la cuál los cristianos viven como lo hacen, es con el fin de salvar a los perdidos.  Dijo Pablo:Yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos”  (1Cor. 10:33  véase Mat.20:28).

REQUERIMIENTOS Y PRINCIPIOS.  El desarrollo de la conducta cristiana  -la semejanza a Dios-  es progresivo, pues implica una unión con Cristo que dura toda la vida. La vida santificada no es otra cosa que la entrega cotidiana de la voluntad al control de Cristo, y la conformidad constante a sus enseñanzas, las cuáles El  nos va revelando en nuestro estudio de la Biblia acompañado de oración.  Por cuanto maduramos a ritmos diferentes, es importante que nos abstengamos de juzgar a los más débiles  (Rom.14:1; 15:1).

Los cristianos que están unidos con el Salvador tienen un solo ideal: Hacer lo mejor que puedan en honor de su Padre celestial, quien ha provisto un plan tan maravilloso para su salvación.

“SI, PUES, COMÉIS O BEBÉIS, O HACÉIS OTRA COSA, HACEDLO TODO PARA LA GLORIA DE DIOS”  (1COR.  10:31).

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